viernes, 30 de agosto de 2013

SOBRE EL HAIKU. 13. EL HAIKU EN LENGUA ESPAÑOLA



SOBRE EL HAIKU




13.-.  EL HAIKU EN LENGUA ESPAÑOLA 

LOS COMIENZOS DEL HAIKU EN LENGUA ESPAÑOLA

El modernismo en lengua española, por sus características de influencia oriental, especialmente en Rubén Darío y Amado Nervo fue un campo propicio para tocar el haiku, “haikai” en el lenguaje de la época, de tal manera que especialmente en Hispanoámerica  se inició una corriente liderada por José Juan  Tablada (1871-1945), que tras un viaje a Japón en 1900  se hizo un fiel seguidor de esta “poesia miniatura” como él llegó a definirla.

No cabe duda que la forma del haiku encontró en la literatura en español una similitud formal bastante usada: la solea, el epigrama, el estribillo de la seguidilla –con la misma estructura silábica: 5-7-5- que facilitó su implantación.

En España, coincidiendo con el fenómeno de los parnasianos y simbolistas franceses, se produjo una influencia del haiku  que algunos poetas llevaron adelante, como es el caso de Manuel Machado, que las denominó haikai  y que con el mismo nombre[i] , aparecen en sus obras aunque formalmente difieran mucho del haiku. Esta labor fue continuada por los ultraístas entre las que cabe citar la obra del sevillano Isaac del Vando que publicó en 1924 dos ediciones sucesivas de La Sombrilla Japonesa, libro de desigual factura que constituye su más valiosa creación literaria “ que ilustra muy bien la variedad de motivos temáticos y recursos formales por los que se interesaban los ultraístas del momento: el modernismo rezagado, el exotismo orientalizante”, según Paulino González y Rogelio Reyes[ii]. Libro reeditada en Sevilla en 1980 bajo la dirección de Rafael Gómez Rivera, Manuel Jurado López y José A. Moreno Jurado[iii]. En el prólogo que Adriano del Valle hace del libro: “Isaac del Vando-Villar en siete colores” , totalmente ultraísta, y en el apartado Jardines de Nikko dice entre otras cosas en las que mezcla la cultura china con la japonesa: “...voz de mandarín que caminaba rodeado de los farolillos encendidos de unos haikais.” , destacando a nuestro criterio el tema “Isaac y las tacitas de porcelana de sus haikais” , en el que dice: “ Nada más que tres versos –los tres versos que, como tres finos dedos japoneses, se ciñen a la porcelana pintada del haikai- …la lírica tacita de este poema en miniatura..”

Reproducimos algunos de los haikais de Isaac del Vando:

Abriste la sombrilla
maravillosamente
japonesa amarilla

Con un cestillo de lotos
el Samuray se encamina
hacia el templo de Kioto.

La princesa color de caolín
se divierte recitando haikais,
dentro de su pequeño palanquín.

En ellos es evidente la influencia japonesa, aunque formalmente distara mucho de las condiciones del haikai o haiku.

En cuanto a  Antonio Machado, en Nuevas canciones incluye algunos hai-kais, así como en Galerías y Proverbios, transcribiremos algunos de ellos, especialmente los que tengan más afinidad con el haiku japones, es decir aquellos en los que prima la instantaneidad o la naturaleza:

Canta, canta, canta
junto a su tomate,
el grillo en su jaula. [iv]

De amarillo calabaza
en el azul, cómo sube
la luna sobre la plaza.[v]

Óctavio Paz[vi] ha encontrado la indudable relación entre un poema de Nuevas Canciones :

A una japonesa
le dijo Sokán:
con la luna blanca
te abanicarás,
con la luna blanca
a orillas del mar

con el siguiente haiku de Sookan:

Si a la luna
se hincase un mango
¡qué buen abanico!

Según Paz, la explicación exhaustiva que intenta dar Antonio Machado anula es espíritu de sugerencia propio del haiku japonés, del que conserva sólo la temática.

No cabe duda que la penetración de esta pequeña estrofa en la literatura española se hizo por el lado más propenso a las innovaciones, la sensibilidad del modernismo, la disposición futurista  del ultraísmo y sobre todo la predisposición intelectual de maestros como Antonio Machado hicieron mucho para que este “poema en miniatura” de Adriano del Valle encontrara sitio en la Literatura española.

EL  HAIKU EN HISPANOAMÉRICA

Ya hemos citado anteriormente a nombres importantes en la introducción del haiku en Hispanoámerica. México, ha sido cuna de la mayor parte de los grandes autores de haiku en español, y a un autor: José Juan Tablada, cuya grandeza como poeta encuentra en sus queridos "poemas sintéticos" (como él mismo los llamó) un personalísimo vehículo de expresión.









Por lo demás, aunque los autores iberoamericanos se incorporan algo más tardíamente que sus homólogos ingleses o franceses al estudio y composición del haiku, a lo largo del siglo XX se producirán en nuestra lengua aportaciones poéticas muy valiosas dentro del género. José Juan Tablada (1871-1945): Sin duda el mejor autor de haiku en lengua española hasta nuestros días, Tablada tiene el mérito añadido de haber sido el primero en introducirlo en el contexto de la poesía en lengua española. Nacido en la ciudad de México, y en sus inicios modernistas colabora con la "Revista Moderna". En 1900 viaja a Japón y toma contacto con el naturalismo y la brevedad de la poesía japonesa, cuyos rasgos, sin embargo, no se hacen notar en su poesía hasta mediados de la siguiente década. Tablada abandona México en 1914 por cuestiones políticas, y se traslada a la ciudad de Nueva York; muy conocido es su tierno e irónico pareado "Mujeres que pasáis por la Quinta Avenida, / tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi vida...", que encierra gran parte de su concepción poética y humana.

Tablada introduce ciertas modificaciones en el haiku tradicional que son adoptadas con naturalidad por la mayor parte de autores iberoamericanos, cuales son la introducción de títulos (escasísimos en la tradición nipona) y el uso de la rima (casi impracticable en japonés por las propias características de la lengua), donde, según González de Mendoza, "los poetas mexicanos encuentran la ilimitada riqueza de los asonantes". Citaremos, para terminar, dos colecciones de poemas de Tablada que recogen la mayor parte de los haiku que escribió "Un día..." (1919) y "Jarro de flores" (1922).

Después de Tablada aparecen algunos poetas muy significativos como Rafael Lozano -quizá el menos influido por aquel-, José Ruben Romero, Francisco Monterde, José María González de Mendoza -español nacido en Sevilla pero emigrado a México muy pronto-, José Frías o Elías Nandino. En estos autores, especialmente en el caso de Romero, advertimos la sustitución de los paisajes gratos y vivos del haiku japonés por la rudeza y el colorido intenso de la propia tierra mexicana, con todo ello, podemos decir que el género cobra autenticidad mexicana. Mención aparte merece la figura de Octavio Paz, gran teorizador hispánico del haiku y autor él mismo de algunas valiosas muestras. Paz ha sido pionero en la traducción de haiku clásicos a nuestro idioma y ha contribuido apreciablemente a divulgar el género en el ámbito iberoamericano.


18.3   Otras aportaciones desde el español:

 La influencia del haiku ha ido creciendo conforme avanzaba el siglo XX.. Debemos al matrimonio formado por Juan José Domenchina y Ernestina de Champourcin otras valiosas muestras del género.

Cabe destacar, en Argentina, las primeras aproximaciones de Alvaro Yunque y Jorge Luis Borges y, más tardíamente, de muchos otros poetas como Carlos Spinedi, María Santamarina, Eduardo González Lanuza o Pilar Alberdi, así como las obras de otros escritores latinoamericanos como el ecuatoriano Jorge Carrera Andrade o el uruguayo Mario Benedetti. Terminaremos mencionando a estudiosos como la puertorriqueña Gloria Ceide-Echevarría, los españoles Fernando Rodríguez-Izquierdo y Antonio Cabezas o los argentinos Samuel Wolpin y Osvaldo Svanascini, los cuales, además del ya mencionado Octavio Paz, a veces con estudios teóricos, a veces con traducciones literarias originales del japonés, han llenado un largo vacío en nuestra lengua y nos han acercado en los últimos tiempos no sólo al género poético que nos ocupa sino a la literatura japonesa en su conjunto, a su fascinante historia y, sobre todo, a la extraordinaria sensibilidad de sus autores.

(De varias fuentes: Fernando Rodríguez-Izquierdo “El haiku japonés”, Pedro Aullón de Haro, “El jaiku en España”, “El Rincon del haiku”.)










EL HAIKU  EN  ESPAÑA ACTUALMENTE
Actualmente en España se hace mucho haiku y gracias a la labor de Fernando Rodríguez-.Izquierdo y determinados foros de haiku, se ha extendido su conocimiento a la par que se ha ido depurando tanto la técnica como realizándose una aproximación a sus fuentes originales el conocimiento.
Creemos muy interesante transcribir las palabras de Vicente Haya en entrevista que le efectúa el periodista  tinerfeño Coriolano González:
¿Hay un renacimiento del haiku en español?
Desde hace unos diez años, gracias a páginas web como El rincón del haiku, se ha producido en castellano una auténtica escuela de haiku. Es algo emocionante ver cómo los esfuerzos no caen en saco roto, y hasta qué punto los que comienzan a escribir haikus se están dejando guiar por su sinceridad y su fino olfato. Desde luego que hay los típicos tertulianos de salón, con mucho tiempo libre y demasiada vanidad para reconocer que se han inventado el haiku y se han autoconstituido en maestros antes de haber puesto un pie en Japón, gente que no han encontrado cabida en la literatura occidental y quieren ser maestros en cualquier otro mundo que no les exija tener ningún talento literario. Y se aprovechan de que el haiku ha sido durante décadas tierra de nadie. Pero actualmente es ya difícil engañar a las almas cándidas que se acercan al haiku sobre quién sabe y quién no sabe. Estos “falsos maestros” son ya una excepción y están en vías de extinción.
¿Qué le parece la situación actual del haiku en español?
Hay que trabajar más. Todavía falta mucho. Estamos en la prehistoria. Pero en la prehistoria que ya ha inventado el fuego y la rueda. Es cierto que podría haber cientos o miles de buenos escritores de haiku, con el tiempo que hace que teóricamente se conoce el haiku en España e Iberoamérica. Y no los hay. Pero al menos hay una docena de buenos escritores de haiku en castellano. Estos serán maestros de los que vengan después. Lo importante ahora es poner orden. Esto ha sido hasta ahora un crecimiento tumoral: hay que cortar, sanear y establecer las condiciones de una vida saludable en el cuerpo místico del haiku para que el paciente viva mucho tiempo y siga viajando de aquí para allá. Porque el haiku es viajero y le gusta expandirse, pero con disciplina. Sin orden, no hay haiku.

















[i] Machado, Antonio Manuel: Obras completas. Hay-kays. p.251. E.Plenitud. Madrid, 1967. Cit. Rguez-Izquierdo, Fernando: El haiku japonés. P.203. Hiperión. Madrid, Cuarta edición, 2001
[ii] Paulino González y Rogelio Reyes, Los papeles perdidos de Isaac del Vando, Fundación El Monte y RASBL, Sevilla, 2003, págs.14-15
[iii] Gómez Rivera, Rafael; Jurado López, Manuel; . Moreno Jurado, José A . La sombrilla japonesa.Editorial DENDRÓNOMA. Sevilla, 1980
[iv] Proverbios. XXIII
[v] Galerías, LXVI
[vi] Rodríguez-Izquierdo, Fernando: op.cit., p..204

3 comentarios:

  1. En breve se publicarán haikus de autores contemporáneos en www.poesiaamanoalzada.com.ar

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  2. Excelente e interesante documento sobre el haiku que como amante de esta forma poética .amplia mis conocimientos sobre el tema...Gracias por tan buen aporte.

    Un cordial saludo

    Roberto Santamaría

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