jueves, 4 de julio de 2013

ARTÍCULOS. Reflejos de Eros



REFLEJOS DE EROS














Desde Safo hasta Ana Rossetti,  o desde Wallada la Omeya a Alejandra Pizarnik , numerosas  poetisas  han incorporado a nuestra literatura a través del tiempo   dentro de la poesía amorosa, una lírica especial de la pasión que exalta el deseo y acepta el cuerpo como  elemento sustancial en el gozo de la sensualidad. Sin embargo es en la segunda mitad del siglo XX cuando se consolida la poesía erótica femenina con una personalidad propia  derivada,  sin ningún género de dudas, del nuevo rol femenino  en una sexualidad  en la que la mujer pasa de ser objeto a ser sujeto trascendido en todos los aspectos de la vida incluida la literatura. 

En la actualidad, entre las antologías de poesía erótica escrita por mujeres, citamos La voz de Eros, de Sheila Bravo; Breviario de los sentidos, de Luzmaría Jiménez Faro; y Al filo del gozo (2007), de la poetisa Marisa Trejo, en la que aparecen ciento ocho poetisas americanas y españolas; aunque todas siguen la senda abierta por Ramón Buenaventura con Las Diosas Blancas (1985). Se trata de una antología de la joven poesía española de aquella época, escrita por mujeres, en la que incluía a Amparo Amorós, Blanca Andréu, Luisa Castro, Almudena Guzmán, Ana Rossetti, Juana Castro y Andrea Luca.

Dentro de este contexto y en la más vigente actualidad, y siempre desde la perspectiva personal, hablaremos de algunas obras recientes escritas por mujeres en las que la poesía erótica destaca con intensidad, son poemarios de: Aurora Luque,  Marta Navarro,  Ana Alvea,  Laura Rosal y Nerea Riesco.


En  La siesta de Epicuro, (Visor,2008),Aurora Luque, nos dice :“ A vivir y a gozar, que son dos días/ y uno sale nublado, mi Catulo” o “los muslos relucen embriagados:/ oro limoso, enigmas, / pirámides de luz…” por detrás de los vehementes deseos: “Dulce Ipsitilo mío, te lo ruego, /mi molicie, mi osezno, invítame/ a visitarte a la hora de la siesta.” que provocan “…las serpientes de ámbar,/ las medusas de fósforo, las furias…”, “..sus aullidos carnales…” hasta lamentarse de la pérdida del vigoroso instrumento: “El pájaro se ha muerto de mi amado./ Y lo quería más que a sus entrañas./ Era tan cariñoso que saltaba/ de dicha cada noche en su regazo.”

En Ocho islas y un invierno,(Ediciones "El desembarco S.L.", Sevilla), Marta Navarro manifiesta su voluptuosidad “Bajo las dunas de tus ojos..” , “…Al anochecer,/ tus caderas señalan el camino/ de la pirámide roja…” cuando “ Atardece en la colina de tus labios” y “ Un horizonte de nubes/ ilumina el camino hacia tus caderas/… /En las dunas de tu piel/ se detiene la nieve/ que mi cuerpo derrama/…” llegando a la profundidad del amor “ Bajo las faldas de Liuba/ unos dedos de agua/ descubren húmedos/ y ovalados caminos./Susurros de placer brotan/ de sus caderas de arena y menta…”  
Ana Alvea Sánchez  en Interiores, (Ed. En Huída, Sevilla,2010), descubre  una luz distinta, un instante sorprendido que culmina el tiempo.:”…vuelves tu/ y no me alcanza la voz.” , “…como quien descubre/ nuevo cada instante…”, “Como el calor de las chimeneas/ en los días de lluvia,/ eres tú/ un cálido lugar…” y en la exaltación del reencuentro “Acude la ternura a mi boca…” y  “…dos cuerpos desnudos/ bebiéndose el uno al otro.”  hasta conseguir  :” Un paisaje sereno:/ el mar, tu cuerpo…”.

Para Laura Rosal  en   También mis ojos, (Cangrejo Pistolero Ediciones. Sevilla.2010) , el lirismo trasciende de la noche, se hace bella filacteria en la cúpula  del amor, “ ¿ Y cómo no voy a tragarme todas las flores/ Del cuerpo y delinear tu sombra ,/ Cuando ya te estés yendo?”,  y es que el dolor llega a ser hermoso: “ Un dolor bello: /El dulce peso de la noche/ al hundirme las costillas.”,  terminando con tan bello poema : “ Un pájaro en el pecho/No una tristeza/Un sollozo enjaulado.”

Nerea Riesco, en  el poemario Desnuda y en lo oscuro,(Ed. En Huída, Sevilla,2010) que comienza  con este haiku :” senda traslúcida/ de mi vientre a mi pecho/ traza tu lengua”   y  que como un océano de sensaciones se abre : “…el mar que soy lame tus orillas, / te recubre de agua, provoca sacudida de olas, / te arrastra a lo más profundo…/hasta que pueda escuchar un murmullo de caracolas/ anunciando que vas a espumarte en mi…” , el éxtasis del placer  “ …vigila / en la frontera de la piel que habito/…/ y busco la paz/ avanzando a tientas por mi vientre/ refugiándome en la piel mojada y sedosa/ sondeando el húmedo pasadizo/ que me empuja a imaginar tus dedos/ hurgando en mis esencias encendidas”

Una muestra de poetisas, esencialmente andaluzas, que podríamos añadir a la lista de aquellas que han creado esta corriente poética  merecedora de amplios estudios literarios  y  que en estas breves pasajes nos deleitan  con su lectura.
©F.Basallote





martes, 2 de julio de 2013

ARTÍCULOS. ¿Es el haiku "arte povera"?



ES EL HAIKU “ARTE POVERA”?












El término arte povera (voz italiana para "arte pobre") es una tendencia dada a conocer a finales de los años sesenta, como reacción frente al arte tradicional en la medida en que éste es considerado bello y de materiales nobles. Sus artistas utilizan materiales considerados 'pobres', de muy fácil obtención: como madera, hojas o rocas placas de plomo o cristal, vegetales, telas, carbón o arcilla, o, también, de desecho y, por lo tanto, carentes de valor. Tratan de provocar una reflexión entre el objeto y su forma, a través de la manipulación del material y la observación de sus cualidades específicas.

Si la poesía es un arte, lógicamente puede ser "povera", es decir utilizar materiales pobres. ¿Pero qué material usa la poesía, sino la palabra? Quiere decir eso que la poesía para ser "povera" usará palabras pobres, un vocabulario deleznable?

Quizás de todas las formas poéticas, el haiku es por sus orígenes la que más se acerca a ese arte povera, más que por su contenido por la concepción primigenia de su creador Bashô y de sus seguidores.  Bashô comentaba que "en la poesía del haikai se usan palabras ordinarias", pero ¿de qué iba a hablar quien decía que "haiku es lo que está ocurriendo en este instante" sino de lo que ve, las cosas que tiene delante?, no dejando de ser vulgares, elementales, como lo describió uno de sus discípulos, Chora:

"En atuendo de viajante,
una grulla en las lluvias tardías de otoño:
el venerable maestro Bashô"

Bashô  se da cuenta  desde su profundización en el Zen, que la poesía no es exclusivamente belleza  y canta lo inmediato, lo ordinario, lo que le rodea y elige un medio caracterizado por su dicción popular, es decir un material  si no deleznable sí al menos “pobre”. Él sabía que sin contacto con lo que le rodeaba: el frío, el hambre, la pobreza…, no encontraría la verdadera poesía y se lanzó a una vida de pobreza y peregrinaje y a ese precio de hambre y privaciones encontró su inspiración. .

Desde su pobreza, siempre en ruta, viviendo con lo que le daban,  durmiendo en sitios malolientes e inmundos, sin aspiraciones materiales,  de su frugalidad y ascetismo escribió su obra dejando en ellas patente su forma de vida:

Yo soy un hombre
que come su arroz
ante la flor de “asagao”

Expuesto a la intemperie
y resignado, ¡cómo corta
mi cuerpo el frío!

E incluso en el momento final de su vida, poco antes de morir dejó escrito este haiku, que es un fiel reflejo de su vida:

Habiendo enfermado en el camino,
mis sueños
merodean por páramos yermos.

¿Poesía povera?

Y si miramos a Issa Kobayashi, que  desde la infancia vivió en la pobreza más  absoluta, acuciado de problemas y desdichas. Se cuenta que siendo niño, cubierto de harapos, los niños no querían jugar con él, escena que no se le olvidó y más tarde la reflejaría en el haiku:

Vente a jugar conmigo,
gorrión sin padres

Sus personajes preferidos fueron los pequeños animales, los menos apreciados como el caracol, el sapo, mosquitos, etc… por los que siente una simpatía especial, y dejó escritos numerosos haikus con ellos como protagonistas, baste decir que dejó escritos más de cien haikus sobre pulgas:

Vosotras también, pulgas,
¡noche larga tendréis
y soledad...!

y cerca de doscientos sobre moscas:

Ahora que me marcho
entreteneos jugando al amor,
moscas de mi ermita

Su propia muerte no pudo tener mayor ámbito de miseria. En un almacén sin ventanas, tras haber perdido su casa en un incendio, cayendo la nieve por un tejado en ruinas, murió dejando bajo su lecho de muerte este haiku:

Gracias sean dadas a lo alto;
la nieve sobre mi cobertor
viene también de Joodo 


Quizás sea  Taneda Santôka, (1882-1940).  el último haijin viajero que convive con la pobreza. Descendiente de una familia de terratenientes empobrecidos, conoció tempranamente la decadencia y la soledad, que habrían de acompañarle en sus viajes (o peregrinaciones) como Bonzo mendicante por Japón.

Santóka es el último monje itinerante de la historia de Japón. En uno de sus diarios postreros escribe: "No soy otra cosa que un monje errante. No hay nada que se pueda decir de mí excepto que soy un peregrino loco que ha gastado toda su vida de aquí para allá, como las plantas que flotan en el agua que va discurriendo de una orilla a otra. … ".

La pobreza, recuerdo del pasado familiar y del presente, como bonzo:

Sin dinero, sin posesiones
Sin dientes
Totalmente a solas*

La soledad y el Sake  como fuente de inspiración y al mismo tiempo de evasión:

Vendo mis harapos
Y compro algo de sake
¿Habrá soledad todavía?


¿No es haiku de la pobreza? ¿ Poesía povera?


©F.Basallote

lunes, 1 de julio de 2013

ARTÍCULOS. Palabra esencial.




PALABRA ESENCIAL











Existe en la actualidad una poesía no muy mayoritaria,  que  no es sino una adecuación  y actualización  del hermetismo  como pose particular, como descubrimiento o resultado investigador, no como corriente , y cuyos agentes  al igual que los poetas herméticos buscaron la pureza original de la palabra en una aproximación  material al símbolo,  se mueven en las coordenadas de  la imagen, del lenguaje desprendido de los significados, en el que la autonomía de la palabra  logra una aproximación a lo que llamaría Juan Ramón “lo absoluto”, constituyendo  la estructura medular del  mensaje poético  en la frontera de su función comunicativa y, liberada de esa carga, consigue una aproximación a la emoción  y la construcción de una poesía ensimismada en la música implícita en  la esencia pura de las palabras. 

Traemos a estas páginas  las obras recientes de tres poetas, que en su independencia creadora han coincidido en esa búsqueda y de alguna manera consolidado una poética en la que subyace la consistencia estructural de la palabra como elemento de pureza emocional. 
En Solvencia (Sibilina, 2009), Eduardo Milán (Rivera, Uruguay, 1952), apuesta por la concentración semántica y el alejamiento de las formas sintácticas fáciles alejándose del propio concepto de poema, como él mismo ha dicho:  “A mi me gusta la idea de que un poema sea más que un poema e incluso que un poema no sea un poema…” Es decir metapoesía.  Así , con esa radicalidad,  incide en Solvencia en la esencia  formal de la poesía, el verso: “ sobre la tierra no hay verso/ …/ es el verso de no haber que/ ensombrece la tierra/ es el verso que no abarca/ donde cae el confín/ es el verso sin su origen que se suelta cometa/ de mano de niño, cometa/ es el verso de no haber ya donde había/ para colmo/ cesta de naranjas con ciruelas rojas/…/” ,  o la canción : “ una canción prolonga el habla/ cuando el habla cesa/ encendida brasa en la noche/ …/” o el silencio hecho canción: “ …el silencio es una canción más/ la canción es un silencio más/  es ahí donde la hierba crece…”,  para  dejarse ir por la senda de los juegos de sintagmas, la desestructuración, en la que prevalece la riqueza de las imágenes.
El Diccionario de la Real Academia  Española define imaginario como aquello “Que solo tiene existencia en la imaginación”, ese parece ser el sentido que da Javier Vela (Madrid, 1981),  a su obra Imaginario (Visor. 2009), Premio Loewe Creación Joven. . El propio autor en declaraciones sobre su obra reciente, dice: “Quizá en los últimos poemas haya un mayor desnudamiento retórico, centrado en la conceptualización expresiva de la imagen…” y es ahí en ese campo  donde situamos este poemario en el que desde una perspectiva estética singular mira las cosas, su cotidianeidad, descubriendo en ellas la imagen de lo existente con un instrumento que las recrea, su palabra…El primer poema del libro, Las Apariencias,  es definitorio, -así lo subtitula Arte poética-, En él dice: “Belleza, flor de plástico, olor de lo real,/ siempre de mano en mano como una prostituta/ de lujo, te persigo detrás de cada imagen,/ de cada forma pura, sin alcanzarte nunca./…” .  La imagen como obsesión  distorsionadora  del mundo, del que se separa para crear esa versión especular, así en Museo, dirá: “…todo invita/ a desaparecer en las imágenes./ […]/ Volver a los instantes imposibles./[…]/ …como un testigo en un país lejano/ que ha de creer su propia/ versión de lo ocurrido.”  

Y otra joven poeta, Sara Castelar,  (Hannover, 1975), con su poemario Verso a Tierra,.
(Cedma, 2010), X Premio Ciudad de Ronda,  nos manifiesta  claramente su posición poética: El placer estético es un elemento que considero esencial en mi forma de relacionarme con la poesía, desde la visualización de los conceptos en el poema hasta el sonido de las palabras” dirá en una entrevista. Y en ese camino de aproximación al conocimiento por medio de los símbolos  y la instrumentalización de la palabra como herramienta para “Dejar el verso en tierra/ y crecer de tus manos, de tus tímpanos/ hasta el origen vivo de la escarcha…”  manifestando que en la palabra está el mundo, sus elementos: “El ángel que derrama todo el mar/ ha nombrado la noche…”.  Mas en la emoción del poema está contenido el sentimiento: “Yo te amo en el vértigo del mundo, con la piel traspasada por los hilos/ donde se amarra el aire con tu aire…”

En estos tres casos es manifiesta, desde la diferente ubicación personal de cada uno de ellos la presencia de un hermetismo, que se abre como  revelación, convirtiendo la palabra en el instante puro, traspasando la sustancia de las palabras para con ellas en un universo nuevo, de consolidada esencia, de persistente y constante energía elevar con su alquimia una realidad más pura, en la que sea la palabra esencial hechura de la emoción, emoción misma.  


©F.Basallote

domingo, 30 de junio de 2013

ARTÍCULOS. Poética del caminante.



POETICA DEL CAMINANTE








Desde los albores de la humanidad la literatura está llena de viajeros que no dejan de buscarse a sí mismo en la manifestación del mundo que hallan. Desde el Poema de Gilgamesh, hasta el Ulises de Joyce pasando por la Odisea o la Eneida,  el Libro de las maravillas de Marco Polo,  la Divina Comedia, o el Quijote, el universo poético no es sino un continuo sendero por donde el poeta –es decir el hombre- ejerce la inacabable tarea de intentar encontrarse.


Mas, ese sendero no conduce a certezas, sino al mismo corazón del hombre, ya Basho, el poeta japonés conmovido por el paisaje de Shirakawa, escribió: “Imposible pasar por ahí sin que fuese tocada mi alma”. O sea, es imposible tocar las viejas piedras de las ciudades sin impregnarse de emociones, hasta el punto de que el viajero llegue a decir con Antonio Machado: “ni sé si voy conmigo a solas viajando”, es decir, me acompaña la emoción continua del camino.  Así dice Alberto Silva: “Un camino, antes que nada, son personas que caminan”, lo que nos hace volver a Machado recordando que “el camino se hace al andar.”


Cuando el poeta se hace caminante no hace sino profundizar en su misión, en el destino de la búsqueda de si mismo y del deslumbramiento en el espejo del mundo donde, de pronto, se ve reflejado en el asombro constante, en la iluminación de su poesía. Y hemos acompañado a algunos en su camino, descubriendo con ellos esos misterios tan sólo perceptibles por los ojos del alma.


Martín Lucía, (Sevilla, 1976), dirá en   Los desperfectos, (Ediciones La Huída. Sevilla, 2009): “Los poetas nos dirigimos al centro de la Tierra. / Caminamos presurosos entre versos labrados. / Y soñamos…/siempre hemos sido sueños antes que hombres.” Y ese viaje bajo la tierra está presente en  De Ida y Vuelta (Editorial Difácil. Valladolid. 2009), en el que Sara Herrera (Jerez de la Frontera, 1980)   transforma el viaje  subterráneo en la línea seis del metro de París que se inicia en la Place de Nation y termina en L´Etoile en un hermoso monólogo en el que el metro parece abandonar su itinerario habitual para adentrarse en un recorrido interior. No podemos desechar el simbolismo de este trayecto, iniciado en un sitio histórico de la Revolución que aún habla de muerte y que termina en el sitio en que el esplendor de la vida se manifiesta en plenitud.  .”.En este trayecto desde la muerte cuenta que “La historia sucede en un asiento viejo ocupado por un cadáver/ que lleva bastón y gafas retro…”, y bajo Montparnasse recordará a “Chagall, Soutine, Miró, Kandinsky, Picasso…”, vivos en su arte, para decir al final del trayecto que “…queda la luz, siempre, donde vayamos.” Es como una inversión del destino, de la muerte a la luz…


Con la agilidad  de ese “…antílope algo menor que un corzo…”,  Cristian Law,
 ( Madrid, 1973), recorre en Algo menor que el corzo,(Pre-Textos, 2009), ensimismado en la contemplación de la naturaleza que en algunos momentos se hace paisaje detenido en la mirada del espacio extenso de los parajes exóticos de un mundo en el que “...las gacelas/ ya sueñan con bandadas de alas libres…” , “cae la nieve islandesa de los nimbos de enero…”  o navega “ sobre el azul mestizo de unas aguas/ donde el mundo / se convierte en estela.”  Y es en esa estela donde se hace poema ese círculo que comienza  en el instante en que cae la tarde, el poeta se detiene en la visión mágica de un cielo rasgado por el paso de las aves que emigran: “Con cuanto afán se pierden las bandadas/ y sólo es el invierno lo que huyen.”, o ese “Azogue amotinado en raso negro/…/ La nada inmune, infatigable, tienta/la golondrina, el pájaro incendiario.  Se hace asimismo  canto a la naturaleza Escrito en la tierra, Ediciones Vitrubio. Madrid,  de Francisco Mena Cantero (Ciudad Real, 1934), Tierra en la que “Las aves –totovías, / alondras, estorninos, / alcaudones, zorzales…/…tienden su canto azul sobre la siembra y el mundo es diferente…”/ .Un mundo luminoso en el que “El espacio/ parece que se incendia/ forjándose en la luz…”


La búsqueda, a veces, en los caminos de la urbe se hace rutina, así en Deambulaciones, Ediciones En Huida. Sevilla, 2010,  Fran Nuño (Bilbao, 1973)    reflexiona sobre la ausencia, la soledad y la impersonalidad de la urbe.  Dirá que prefiere pasear por una ciudad desconocida porque “Quizá de esa manera/ llegue también/ a tu encuentro/ en la ciudad/ de mi propia vida.”, y  hasta cierto punto conforme con su destino dirá: “Pero la ausencia, / sin más, / acaba diluyéndose en nuestra rutina…”


. En cierto modo hay quien retorna como Rafael Suárez Plácido ( Sevilla, 1965) en  El descubrimiento del Bósforo, Diputación de Huelva,2008 , con el sabor acre de quien viene de regreso de la búsqueda de la Quimera, desde islas lejanas en las como punto de partida de un viaje iniciático hacia los terrenos desconocidos de la propia consciencia que suele terminar ,como siempre, en la soledad : “ Hay una isla-lejos/ más allá de donde suenan/ los cuernos de Avalon-/ donde nos reunimos para danzar /los que sabemos de Aklan.”. Hay una oculta sabiduría compartida tan sólo por los iniciados en esta búsqueda… Para los que siempre queda la voz de quien incide en la solidaridad de los caminantes y llama “…bienaventurados los errantes, / los que viajan sin mapa, sin destino, / los que aman sin urgir el estertor,…”como hace en la tercera parte de  Compañero enemigo, Libros de la herida. (Sevilla, 2007), Juan Antonio Bermúdez. Y es que en la búsqueda del poeta, cuentan sobre todo los senderos interiores, donde de verdad  encontrará la luz.



©F.Basallote









sábado, 29 de junio de 2013

ARTÍCULOS. Una poesía del paisaje.


UNA POÉTICA DEL PAISAJE










Según Julián Marías, fueron los hombres de la  Generación del 98 los que inventaran el paisaje español, correspondiendo sin duda a  Antonio Machado el primer lugar en la tarea de impregnar de sentimiento la impasibilidad material del paisaje. Azorín en su análisis de Campos de Castilla dice: “La característica de Machado(...) es la objetivación del poeta en el paisaje que describe(...) Hace tres siglos un poeta contemplaba el paisaje y lo describía impersonalmente...Ahora no, paisaje y sentimientos son una misma cosa; el poeta se traslada al objeto descripto, y en la manera de describirlo nos da su propio espíritu”.

Esta interrelación paisaje-poeta, es frecuente en la poesía actual, así en relación con el poemario de Antonio Cabrera “Piedras al agua” dice el crítico Ángel L. Prieto de Paula, que su poesía “recorre los diferentes ámbitos de la naturaleza; pero, frente a lo que podía entenderse en la literatura dieciochesca como una poesía de la naturaleza en función de sus temas, la de este autor importa menos por los motivos que por mostrarnos con asombrosa precisión el hilo de la reflexión horadando la realidad.”
es decir, paisaje y sentimiento son una misma cosa.


El paisaje no deja de ser una  manifestación del mundo capaz de penetrar en el interior del poeta, así en el citado “Piedras al agua” dirá  “La urna donde pienso, por la que caminaba,/ la ha quebrado el silbido del pinzón…”  y se detiene en la belleza del  paisaje: “ El verde es vertical y muy oscuro/ en los chopos, reniega de los brillos,/ es linde en el azul. Y este hacerse parte de su profundo sentimiento a veces deviene en nostalgias y otras en exaltación.  En 'Heredad, seguido de Cartas de Enero' , Juana Castro revive el paisaje otoñal  de su querida tierra de los Pedroches : “…Una brazada larga de flores en un cuento/ y ya no me cabía/ tanta luz en las manos…”  en una evocación que es asimismo de un estado espiritual de iluminación, mientras que en "Orillas del silencio" de Rafael Cantizano el lirismo se expande como un cántico final a un mundo que “Deshaciéndose en rosa/ se acerca la nube al sol/ para no perderlo.”


A veces el paisaje cantado no es global, desciende a formas particulares, fracciones de su universo: el mar, la noche, lugares, el día…Paloma Fernández Gomá.  en su poemario Acercando orillas,  canta las dos orillas del  Estrecho, el norte de África y el sur de España ,en las que una misma cultura ha sido lazo común  y en ese protagonista del Estrecho, cantará el agua que separa y que une: “ hasta dejar cuencas de efluvio/ sobre las dos orillas arcanas y en cercanía…”  , el agua que es rito  “ que yace en silencio en el seno de nuestros días” . El mar, esencial en la poesía del canario José Carlos Cataño , que en su libro “Lugares que fueron tu rostro” tiene un espacio en el que el poeta se identifica con ese ámbito natural, el mar, “Con sed de transparencia, el mar a oscuras/ Latiendo en otra parte…”.,


El paisaje de los lugares, de las ciudades, es otra parte importante de esta poética. En el citado libro “Acercando orillas” , Paloma Fernández Gomá, nos hablará de las ciudades en lenguaje de luz y sensaciones: Así Fez , donde  “Todo el aroma del mirto/ fue habitado por el extenso cielo…”; Larache, “Desde el café Central la plaza de España/ se abre a todas las miradas y se entona / la melodía del recuerdo…”,y al mismo tiempo visión de Al-Andalus,: “ …Ojivas y alabastro de Oriente, la luz desmembrada por los plateros/ asomando sobre las tapias de los cármenes/…” . Esos lugares de la Historia, son universales, así  el poeta leonés Luís Artigue en su obra “Los lugares intactos” definirá su visión desde las alturas del Duomo de Florencia: “…El  trémulo/ entramado de nubes. / La villa inmortal enardecida con cierta luz de ficción/ que han tomado prestada a crédito los cuadros del Cinquecento.”,  mientras que en otros poetas es presente el paisaje austero, elemental y a la vez esencial de los lugares de la infancia: 
El poeta Miguel Martinón , uno de sus más dignos representantes de la denominada poesía esencialista canaria nos canta en “Desde este otoño” la emoción de volver  “…a palpar la piedra de los muros,/las hojas ásperas/en los cañaverales…”, y esos muros luminosos son descritos en “ Las olas y los años” por Carlos Clementson: “La vieja cal de un muro/ herida por la luz…”


El paisaje cambia durante el día, por eso es cantado en sus distintos estadios: el amanecer  será cantado por Miguel Martinón: “..En el patio amanece el sauce/ que se obstina en su ser…”, “Se afila ya la luz y penetra callada”. José Carlos Catano dirá: “…Otro amanecer, la cabaña/ Entre los sombríos redobles/ del viento…” , “El mundo se deshace en nubes...”, y otro canario, Coriolano González nos dirá en “Otra orilla” :“ Un amanecer azul cuajado de nubes rosas…// Un mar estival turquesa y tibio..//”.
La tarde, en su  contemplación  en el Anfiteatro: “Es con el sol de la tarde ya inclinado/ cuando la vestidura gris del Coliseo/ asume la pátina de la historia…” es cantada en “Itálica y otros poemas” por Francisco Vélez Nieto. Mientras, en Orillas del silencio"  Rafael Cantizano, dirá:·” En la tarde de otoño,/ lejos del olor a membrillos,/ el cielo rojo de granadas,/ embriagado por la paz del cantil…  El crepúsculo con todo su misterio, por José Carlos Catano, en “Lugares que fueron tu rostro” : “ El crepúsculo de plata vira al oro,/Vira al polvo de oro,/ El oro al violeta…”.y el crepúsculo en el pueblo blanco en “Todo es para siempre” de Pedro Sevilla :”Crepúsculo de agosto./ La tarde cae en el huerto/ demorando su oro en los rosales,/en la bíblica higuera, en los dulces planetas del membrillo…” 


Cerca de Nagoya, en la llanura de Nobi, los ríos Kiso, Nagara e Ibi, se unen en el parque Kiso de los Tres Ríos, constituyendo un paisaje donde el tiempo se detiene en la propia contemplación de su quietud.   A esa confluencia nos conduce Ventura Camacho, (Barcelona ,1975) con “Los tres ríos de Kiso” esta hermosa pieza lírica, impregnada de toda la sabiduría japonesa  que en este breve poemario –nueve intensos poemas- se manifiesta en su auténtica realidad.  “Todo lo que éramos/ lo dejamos frente a los tres ríos de Kiso/.../ Aprendíamos/ el noble arte de la elección/ y sus afluentes/…” dirá en el poema que abre el libro como  una afirmación clara de sus senderos por el amor a un mundo en el que la realidad está hecha de sencillez y humildad, como la rama de sauce batida por la lluvia de Bashoo, que de alguna manera está oculto en el asombro por el esplendor de la naturaleza y su transcurso sereno y sosegado.






La noche en “Centinelas del sueño” de Francisco Acuyo  quien nos introduce en el ritmo de la eternidad que se transparenta en los velos insinuados de la Vía Láctea y en el canto de la inmensa oscuridad sin fin en un derroche desbordado de hermosas y escogidas palabras, léxico embriagador que nos eleva a los altos círculos de una música astral: “Se derrama orificia y pedrería, cohorte de diamantes, de zafiros, de rubíes, de gemas bien guardadas en hórreos engastados de brillantes. Sobre el eco encarnado de la noche, paño de rica púrpura se cala todavía en rosas, círculos, los ángeles, el furor remoto de los astros…”

Un breve catálogo de poetas que en el paisaje encuentran el instrumento de expresión de su sentimiento emocionado.

©F.Basallote





Textos:
Antonio Cabrera,”Piedras al agua”. Tusquets. Barcelona,2010
Juana Castro, 'Heredad, seguido de Cartas de Enero'”.Fund.Lara. Sevilla, 2010
Paloma Fernández Gomá.,”Acercando orillas”.Fund.Dos Orillas. Cádiz, 2008
Luís Artigue, “Los lugares intactos” PreTextos.Valencia,2009
Miguel Martinón, “Desde este otoño”. Ed.La Palma. Madrid,2008
Carlos Clementson , “ Las olas y los años”. Ed.La Palma. Madrid,2008
Coriolano González,“Otra orilla”.Baile del Sol. Tenerife,2008
Francisco Vélez Nieto, “Itálica y otros poemas”. Nuño Ed.Sevilla,2009
Pedro Sevilla, Todo es para siempre”. Renacimiento. Sevilla, 2009
Rafael Cantizano  Orillas del silencio" .Almuzara. Córdoba, 2009
José Carlos Catano, “Lugares que fueron tu rostro”. Bruguera. Barcelona,2008
Ventura Camacho. "Los tres ríos de Kiso".Alea Blanca, Granada. 2010
Francisco Acuyo  Centinelas del sueño” .EDA.Benalmádena, 2008


viernes, 28 de junio de 2013

NOTICIAS DEL BLOG



NOTICIAS DEL BLOG

Hoy el blog es noticia .

Durante el día de hoy, 28/06/2013, hemos  alcanzado el número de 5000 visitantes, lo que supone para nosotros una gran alegría al mismo tiempo que un estímulo para mejorar nuestra propuesta de acercamiento a la poesía  y su difusión .


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RESEÑAS I- POETAS ANDALUCES. Raquel Rico, “Resplandor·”
publicada el 23/2/2013  con 174visitas.
RESEÑAS I- POETAS ANDALUCES. Rosario Troncoso, “El eje imaginario”,
publicada el 25/2/2013 , con 94 visitas.
RESEÑAS II – POETAS HISPANOAMERICANOS.
“Puerto calcinado” el 17/3/2013, con 86 visitas
RESEÑAS I- POETAS ANDALUCES. Josefa Parra
“Materia combustible” , el 15/06/2013, con 82 visitas
RESEÑAS II – POETAS HISPANOAMERICANOS.
Miguel Ángel Zapata, “Fragmentos de una manzana y otros poetas” , el 15/3/2013, con 65 visitas.
 RESEÑAS II – POETAS HISPANOAMERICANOS. J.Emilio Pacheco,”Contraelegía”,
publicada el 7/03/2013, con 57 visitas
LA PREMONICIÓN DE  JAVIER EGEA. Artículo de F.Basallote,
publicado el 1/01/ 2013, con 57 visitas







ARTÍCULOS. Una poética de la desolación.




UNA POÉTICA DE LA DESOLACIÓN


















Siendo tanto como el amor, su contrario, el desamor  coordenada principal de la poesía,  en cualquiera de sus manifestaciones: Ausencia, aflicción, angustia, desconsuelo, soledad… en cualquiera de las formas de la desolación, existe una numerosa y rica poética de ese estado anímico que tanto ha enriquecido nuestra  literatura , con hitos deslumbrantes como Juan de la Cruz, Becquer, Gabriela Mistral, o Alejandra Pizarnik, nos acercamos  a cuatro poetas que en sus obras recientes manifiestan con desbordada riqueza una poética de la desolación. Hablamos de Inés María Guzmán y su obra, Acto segundo, escena cuarta: Mujer sola;  de María Sanz y su poemario "Hypnos en la ventana";  de Lola Crespo y su obra “Gramática malva” y de Inmaculada Moreno,  en “Igual que lava oscura.

En , Acto segundo, escena cuarta: Mujer sola, Inés María Guzmán va desvelando un proceso personal de transformación que culmina en la aceptación positiva de una enriquecedora soledad: “ …Me decanto/ por esta soledad: soledad llena.” dirá de si misma, llegando a decir : “ Hoy regreso a la ausencia, al mar de soledades/ -todo calla- la casa es un templo vacío…” , preguntándose por un tiempo pasado, por sus parámetros perdidos : “…¿Dónde están escondidos los valores de entonces?” , que se convierten en tristeza: “ Mi tristeza se duerme con el verso que escribo,…”, “Una sombra ceñida a mi cintura…”,  hecha de recuerdos y nostalgia: “¿Quién eres tú, memoria que me acosa/ y me incita a vararme en cada playa?”, “Un halo de nostalgia entre los muebles./ Historias que resuenan todavía/ …”. Siendo patente la desolación que provoca la ausencia.

Maria Sanz a quien J. Antonio Ramírez Lozano define como “como interlocutora única de sus soledades.”nos  plantea en “Hypnos en la ventana” su verdad existencial:  una trayectoria de soledad e introspección que ha ido evolucionando concéntricamente desde un mundo íntimo y cercano a un universo amplio y difuso que le permite ser espejo de sus propias soledades. “Hypnos está cerrando la ventana invisible/ en cuya transparencia no caben realidades./Ahora me pregunto, después de este vacío,/ cómo sobrevivir a tanto sueño inútil.” ¿Escepticismo? Hasta cierto punto si, ya que para la poeta todo es un espejismo, una falacia  “ Nunca será verdad esta alegría/ este rondel de pájaros al alba,…” , para llegar a lamentarse : “ Qué lástima de noche solitaria,/ de lienzos apagados sobre el cuerpo…” “…/…/ Quise coger estrellas/ del pozo de su cuerpo/ pero no me fue dado/ caer en él…” Pero hay un espacio para la serenidad y la meditación, que por breve no deja de ser una isla en la desolación, , aunque venga cargada de designios y trazos de oscuridad : “…Qué difícil/ habitar el amor y darse cuenta/ de que todo es producto del vacío.”

En   Gramática Malva, nos presenta Lola Crespo  un tiempo desolado en el que el amor y el desamor trenzan las horas en el vacío de un espacio inexistente, “Éramos amantes sin espacio…/amantes sin rincón,/ a veces hasta sin labio./…”,  y en el que los colores forman un paisaje de códigos aprehendidos para la interpretación de la nostalgia: “Mientras me enciendes un fósforo/ yo te pienso más allá de los azules,/ justo en el momento malva/ en el que,/ uno tras otro, /todos mis huesos/ fueron vocales de humo.”    tiempo de tinieblas, donde la luz es una lejana referencia de la memoria: “Eras la luz en los ojos…”, tiempo de confusión en el que “Cuando empleo la palabra médula/ yo sé bien de lo que estoy hablando:/De jardines oxidados…”, lejos ya el tiempo de los colores  exaltados llega a decir, con un toque de amargura: “El mundo es un inmenso Ebay/ en una puja permanente,/ un mundo de usar y tirar/…”. En la parte final vuelve a la memoria de su derrotero, encontrando los fallos de sus cartas marinas. “Nuestros portulanos/ desechaban las costas ajenas/ y nuestras cartas de navegación/ estaban llenas de lagunas./…”

Inmaculada Moreno nos muestra en Igual que lava oscura una profunda inmersión en los cráteres de la existencia, en los que la soledad es el magma primigenio que cristaliza en el miedo, el dolor, la angustia del ser .Tan recurrente tema de la soledad en la poesía se manifiesta en este poemario de una forma absoluta, definitoria, irremediablemente presente en todas sus manifestaciones. Ya la autora en cierta ocasión manifestó que “La poesía es un intento desesperado de romper la soledad” y no cabe duda que de esa lucha existencial surge una poética, como de quien se detiene en demostrarse a si mismo que en ese desasimiento está el germen de la propia salvación. Aunque el tiempo escriba en el poema la decepción: “La vida no es tan bella/ como nos auguraban los sueños de la infancia…” y que “Una historia se acaba, / una edad, una casa, una manera/ de contemplar el mundo…”

Asunción de la soledad, el tiempo como cómplice de las aflicciones, rebelión ante la angustia , en suma una poesía desolada en cuatro matices que no hacen sino manifestar la constancia de los parámetros cardinales de la poesía, en suma las coordenadas permanentes de la existencia del hombre.


©F.Basallote