sábado, 15 de febrero de 2014

RESEÑAS II. POETAS HISPANOAMERICANOS. DAVID GONZÁLEZ LOBO. DULCAMARA.



DULCAMARA de DAVID GONZÁLEZ LOBO
ED. EN HUIDA.  SEVILLA,2013















David González Lobo,(Barinitas, Venezuela,). Licenciado en Letras (Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela). Cursó estudios de doctorado en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, ciudad donde reside desde 1991. Ha sido profesor de Lengua y Literatura. Es autor de los poemarios: No hay casa fuerte (Premio Solar de Poesía), Mérida, Ediciones Solar, 1991; Casa de fuego (selección) en AA. VV.: El Sobre Hilado, Sevilla, Padilla Libros, 2003; Casa de fuego, Mérida, Mucuglifo-CONAC, 2005; Fragmentos de vigilia, Barinas, Asociación de Escritores del Estado Barinas, 2005; Dulcamara y otros poemas, Caracas, coedición de Ediciones Mucuglifo y El perro y la rana, 2012. Poemas suyos figuran en Andina, Antología de joven poesía de Mérida, Táchira y Trujillo, edición y notas de Julio Miranda, Caracas, Fundarte, 1988. Ha participado en distintos actos relacionados con la difusión y el estudio de la poesía, entre los que destaca el Ciclo "Intersecciones", organizado en marzo de 2009 por la Universidad de Salamanca. Entre 2009 y 2010, realizó para la radio una serie de entrevistas a destacados escritores y poetas, con lecturas de fragmentos de sus obras, bajo el título de Dulcamara. Colabora en diversas publicaciones, como los diarios El Nacional y El Universal y las revistas Solar (Mérida), Revista Nacional de Cultura de Venezuela, Pequeña Venecia y El Fantasma de la Glorieta.

Poeta de hondas convicciones define así a la Poesía:”La poesía, afincada en la interioridad de las personas, en sus sentimientos, capta la realidad, la traduce, y expresa, mediante un objeto artístico, el poema, el deseo de transformarla; es decir, a través de ese texto nos desvela de nuevo el amor, la vida y la muerte; refresca, revive y nos alerta ante estos temas fundamentales y todos los subtemas y motivos que lo forman. La poesía enciende la luz de la atención, remueve, nos coloca frente a nosotros mismos, frente a los otros, con los otros, nos identifica; por eso la individualidad del poema se hace legión, porque es vida de uno que es vida de todos; la poesía es comunión. La poesía nos da la mano y sirve de piel mojada o de paraguas.”

De este libro Dulcamara dice el poeta: “Este libro está dividido en tres partes y se plantea como un viaje hacia la transformación de un escritor; es un viaje hacia la confianza en la voz, un planteamiento hacia la madurez en el tratamiento de los temas que ahí se tratan: el conductor de rebaños de Fernando Pessoa, las dudas existenciales de ese mismo sujeto poético y la infancia como punto de inflexión, de meta y de recomienzo cíclico

Y Miguel Florian, su prologuista, nos define así  su poesía: “Estamos ante una poesía dotada de la capacidad demiúrgica que poco tiene que ver con el prosaísmo o el formalismo hueco y estéril, tan frecuente hoy en día; David González Lobo acierta a desnudar el decir común, liberando la palabra de la costra que el uso ha ido depositando sobre su superficie(…) González Lobo es heredero de una tradición muy generosa: de la fuerza, del riesgo del verbo vivo y nuevo americano y, también de la solidez de siglos de la palabra europea. Es el suyo un español que concilia las voces atávicas que nos llegan de Rubén Darío, César Vallejo, José Gorostiza, o Eugenio Montejo, pero también de Juan de la Cruz, del Romancero, Góngora, Quevedo, Juan Ramón Jiménez, Cernuda, Pessoa… Esta simbiosis equilibrada entre la palabra más libre y arriesgada de América y la más endurecida y veterana de Europa, se nos muestra en este poemario…. “

Sobre el título, González Lobo cuenta que “dulcamara es el nombre de una planta de las familia de las solanáceas, como la papa y el pimiento. Un arbusto que echa una bella flor, el fruto es venenoso para las personas pero no para los pájaros, y es de sabor amargo y dulce. Y es una metáfora de la vida, de la creación. Representa el gozo y el dolor de vivir y de crear…”,

Sus tres partes se titulan: Éxodo,  Poemas mediterráneos y La flor del café. La primera parte es un delicado canto de viaje en el que la memoria es compañera ineludible: “Del agua de la madre/ el agua del río nos aleja./ Entre las sombras de la hierba/ los ojos de un niño/ Luciérnagas en un cesto” , y se hace versículos de un canto profundo del río y de la selva, del campo y de la piedra, mundo descubierto: “ La hiedra/ o el agua oscura/ de tu voz que madura/ en la pared”, “ Era una piedra / de agua y sol/ neblina/ hojas de oro blando/…”, y la senda  abierta al prodigio de las cosas : “ En el camino/ aquellos cántaros de perfumada miel/ el cordero/ el queso envuelto en hojas/ la plata y el oro de las joyas/ los rebaños en riguroso orden/…” , hasta llegar a su destino: “ Aquí planto la tienda/ Esta es la tierra/ el río de mis ojos/…”.La segunda parte , Poemas mediterráneos, comienza  así: “ Tú me preguntas/ sentado en una silla de algarrobo/ me preguntas / por el valor / y la importancia de partir/…”.y se hace lírica realidad, imágenes luuminosas : “…La niebla entra/ como una bailarina suave/…”, “…En los roquedales/ el viento/ las cenizas/ y unas hojas de hierba/ bajo el sol intenso/….”.La tercera parte es fundamentalmente memoria:  “Como el pasado se borra/ he regresado al cielo de mi pueblo/…” donde  el recuerdo se hace vida: “…Cuando mi madre nos dibujaba el bosque/ no llovía como entonces/ o toda el agua se apaciguaba/ como una laguna/ en su regazo/…”, honda nostalgia: “ Mi padre/ estaba sitiado/ lloraba siempre de perfil/ Mamá en silencio/ de espalda a los helechos/ Llovía en lo alto del mundo/…”que se hace  presencia de un tiempo pasado: “ Hoy se multiplica el instante elemental/  en el que la lluvia azotaba una y otra vez/ las hileras de casas de mi pueblo/…”

Un hermoso poemario construido desde la sencillez mágica de la palabra exacta, desde la música de su claridad y cargada de emocionante misterio, en unos poemas donde solo queda el hueso, su médula maravillosa en un juego de alquimia que transforma en sueños la estela de las sombras.

©F.Basallote   




miércoles, 12 de febrero de 2014

MEMORIA DE DOMINGO FAÍLDE





EN  MEMORIA DE UN HOMBRE
DOMINGO F.FAÍLDE, POETA











Con Domingo Faílde, perdemos no solo a un magnífico poeta, sino un especial referente ético para nuestra Literatura y para nuestra sociedad.  Hombre de convicciones  humanistas veía cómo se descomponía el mundo, adivinaba una destrucción absoluta de los valores humanísticos, desde su perspectiva ética dominada por un concepto filosófico en el que lo clásico convivía con los más destacados filósofos de la contemporaneidad.


La situación de este país, y de la sociedad europea en general, en esta crisis impuesta, hirió profundamente sus sólidas convicciones políticas y abominaba de sus generadores en términos apocalípticos. Estableció subliminalmente una metáfora entre su estado físico y las circunstancias externas. Y hacia ya algún tiempo en que premonitoriamente  se obstinaba en esta visión terminal. En ocasión de la muerte de su hermano, que tanto le afectó, me dijo: “Somos seres para la muerte, como bien decía Sartre.”, seguro ya de una meta que se acercaba.

Era ya una lucha contra el tiempo en la que presentía su derrota: “ …Tarde o temprano, el tiempo, en su ejercicio,/ acaba descubriendo sus naipes y las trampas/ de la sucia partida que juegan en pareja/ él y la muerte….” Dijo en “La mala letra” ese libro liminar que como él decía   era“poesía en fase terminal”,  que se manifiesta crudamente en poemas como “Forever”: “Alguna vez, si antes/ locura o desmemoria/ no nos retiran…/ habrá que poner punto/ final, guardar los bártulos/ y dejar para siempre la escritura./ ¿He dicho “para siempre”?/ Para siempre es la muerte/ y eso ya estaba escrito.” Aceptación, conformismo: “ Sé que me iré, algún día, ligero de equipaje/ -para variar-. Ahora,/ en la sala de espera de lo oscuro, me he cortado las venas: perdonadme,/ esta vez fue tan sólo un simulacro.” . Y  revisión, como en “A modo de inventario”, dirá: “He quemado las salvas de mi vida/ en ferias de suburbio, tan oscuras/…/ todo suena a canción de despedida/ y estoy cansado, la certeza a cuestas/ y una vida detrás.”.  Inventario de glorias y derrotas que la memoria se encarga de administrar en ese tiempo liminar:   “ Cuando ya se han perdido las guerras, sin remedio,/ la fama, la fortuna, la esperanza,/ la virtud –desde luego- y el decoro,/ uno vive tranquilo,/ toma de la memoria, como un pájaro,/ su mínima ración de agua y alpiste/ y deja que la vida, sin esfuerzo, escriba los renglones que le quedan…”

Amante de la vida, dejó claro sus preferencias: “ ……, los cisnes, las magnolias,/el rumor de las fuentes, la música, los libros,/ las mujeres desnudas, el vino, los manjares,/ las vajillas antiguas y el amor; / amo todo/ lo que habrá de extinguirse, …/…”, para terminar en el poema “Lluvia” diciendo: “…Sigue lloviendo, es tarde, tu vida se derrama./ Lo demás, solamente silencio, un paso al frente,/ ser dueño de ti mismo,/ no ser nada tal vez.”

Y en un día de lluvia, de este fatídico invierno, la vida derramó su último vino….para dolor de todos nosotros y pérdida inexorable de esta Poesía y de este país tan necesitado de hitos de luz y de ética. ´


F.Basallote

domingo, 9 de febrero de 2014

RESEÑAS IV. EL TERRITORIO DE LA LUZ DE LUCÍA RUÍZ BERNAL



CUANDO COMIENZA LA AURORA,
SOBRE EL TERRITORIO DE LA LUZ DE LUCÍA RUÍZ BERNAL
Ed.  En Huida, 2012















Lucía Ruiz es profesora de filosofía y poeta, o poeta y filósofa, para ella ambas actividades van unidas, pues: "La filosofía también es poesía. No puedo desvincular una cosa de la otra.” Para ella "la poesía es un bálsamo" que le permite bucear en sus vivencias más íntimas, pero también tratar temas transcendentales.  Dice que : . "No me reconozco si no puedo escribir. La poesía me nutre y me hace vibrar, tanto como si escribo como si la leo" y hace hincapié en el valor solidario y de comunicación que encierra la poesía: "Escribir poesía es un acto generoso con los demás y con uno mismo".

Íntimamente relacionada  con el mundo de la literatura, ha dirigido la tertulia literaria Malaletra, en la ciudad de Sevilla, donde participa en actividades relacionadas con la cultura y el pensamiento.  Es coautora de los libros Haz de palabras, La mujer en la poesía hispano-marroquí,  Versos para derribar muros y Miradas sin fronteras 2012. Ha colaborado en la revista digital de arte y pensamiento Artegnos con relatos y en la revista En sentido figurado con poemas.

“El territorio de la luz”, es su primera obra en solitario y en ella nos entrega su sentir poético y, con ello, parte de su vida. Como afirma Borja de Diego en el prólogo, éste es “Un abrazo de náufragos, un texto dispuesto a acoger, a recibir, refugiar. Textos dispuestos a sanar, que olvidan esos tópicos de “poesía es describir un sentimiento” para transmitir calor.”Siendo también: “Una celebración vital  y la creencia –esperanzadora- de que no basta con vivir, hay que celebrarlo”. . El territorio de la luz es un libro de amor que canta al gozo de vivir, a la emoción del mundo, que no se sustrae al guiño filosófico.

La autora define su obra asi: “…Se divide en tres partes. la primera habla del amor como forma de ser; la segunda parte de los otros, aquellos en los que me miro a modo de espejo y me ayudan a situar y a perfilar mi persona; y la tercera, el eterno retorno y el ser como tema latente". Estas tres partes se titulan: El amor, Con los otros  y Eterno retorno.
En la primera, el más exacto tiempo del amor, es no solo descubrimiento sino intensa celebración : “Llegas/ levantas mi corazón/ la belleza de tu vuelo/ la quietud con la que cortas el aire.”, celebración ,y enajenación: “ …y sentimos la locura./ Descubrimos el terror de la belleza.”, en poemas de intenso lirismo con resonancias del Cantar de los Cantares: “ Tu boca nombra mi desnudez,/ tus ojos  levantan mi aliento, tus manos tatúan mi cuerpo/  tus dedos atestiguan mi presencia, tus labios sanan mis heridas,/…”. La segunda parte, es una especie de relación biunívoca con los demás, que comienza por un reconocimiento del espacio que media entre la poeta y el mundo: “¿Cuál es la distancia/ entre mi ser y lo demás?”, diferenciando soledades : “Tu soledad no es igual que la mía, /ni tu tristeza, ni tu dolor,/…” ; pero al mismo tiempo una voluntad de solidaridad : “Ven cuéntame la derrota/ vamos a deshacerla/…” .La  profesora de filosofía  que es, titula  la tercera parte de su libro con el nietzscheano título de Eterno retorno. Si en el "eterno retorno" nietzscheano  los mismos acontecimientos se repiten en el mismo orden, la poeta nos dice: “Entré en el mar por la parte más profunda,/ donde las olas danzan desordenadas,/ donde no se divisa la orilla./ En él quiero seguir.”  Y en su propia búsqueda : “ Cuando no me reconozco/ en ningún espejo, de nuevo comienza el hechizo./”. Culminando en el poema “La aurora” que es todo un símbolo de retorno a la pureza de lo sencillo, del estoicismo austero de la vida: “…cuando no se necesita equipaje,/entonces, solo entonces, / es cuando comienza la aurora.”

Late en el fondo de este bello poemario, no solo la fina factura poética, en una forma sencilla, clara, que acierta en la transmisión de la emoción y sobre todo en el sapiéntisimo uso de los mínimos elementos, sino ese mensaje filosófico de aceptación de lo vivido, de reconciliación con el mundo cuya aurora comienza en la luz de lo sencillo.


 ©F.Basallote






viernes, 7 de febrero de 2014

LA LUNA EN VERSO. ANTOLOGÍA POÉTICA.



LA LUNA EN VERSO
Antología poética.
EL TORNO GRÁFICO EDICIONES. Granada, 2013














Desde el origen de su existencia el hombre ha sentido la llamada misteriosa de la noche que ha sido fértil campo para la sensibilidad de los artistas y, especialmente, los poetas que han sentido una irresistible atracción por el simbolismo y los misterios de la noche. La luna y las estrellas  ejercieron  y siguen ejerciendo su influjo sobre todos los seres, y no sólo los humanos, del planeta.  La noche se convirtió pronto en el escenario para comunicarse con lo irreal, con los dioses, con el Absoluto; de manera que se la asocia desde nuestros orígenes con el mejor espacio posible para la creación y como fuente inagotable de inspiración artística. En la mitologia griega Nix era la diosa primordial de la noche.  La poesía universal está repleta de su misterio : Desde el misticismo de la Noche oscura de San Juan de la Cruz : “En una noche oscura,/con ansias en amores inflamada,/(¡oh dichosa ventura!)/salí sin ser notada,/estando ya mi casa sosegada.”, al realismo de Goethe:  “La noche es la mitad de la vida,/y la mitad mejor.”, pasando por la sensualidad de Breton: “¡Obscena noche, noche de flores, noche de estertores, noche embriagadora, noche apagada cuya mano es una cometa abyecta sujeta por todos los lados con hilos negros, hilos vergonzosos!”, o el romanticismo de Novalis cuyos “ Himnos a la Noche” constituyen una de las obras más hermosas del romanticismo universal, en los que la sombra   de la muerte se posa sobre la   cotidianidad , los poetas han utilizado sus mejores versos para cantar el misterioso y mágico ámbito de su oscura visión.

La presencia de la luna en el paisaje nocturno ha despertado desde la Antigüedad multitud de reacciones en el ser humano, llenas de sentimiento mágico, que han trascendido en la poesía, desde la antigüedad,   su clara presencia ha ido unida a un hálito misterioso que ha incidido en los poetas con una contundente intensidad. En la poesía española la presencia del astro nocturno es constante, ya en “La luna es una ausencia, Carolina Coronado  diría: “…Y tú, ¿quién eres de la noche errante/aparición que pasas silenciosa,/cruzando los espacios ondulantes/…”, y sin olvidar a Miguel Hernández que se autodefinía como “perito en lunas”, la presencia del astro en la poesía de Federico García Lorca es masiva, no solo en el Romancero Gitano donde “La luna vino a la fragua /con su polisón de nardos./…” sino en toda su obra. Borges escribiría su poema “La luna” a María Kodama: “Hay tanta soledad en ese oro./ La luna de las noches no es la luna/que vio el primer Adán. Los largos siglos/de la vigilia humana la han colmado/de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.”Y Jaime Sabines nos dirá que: La luna se puede tomar a cucharadas/o como una cápsula cada dos horas./ Es buena como hipnótico y sedante/y también alivia/a los que se han intoxicado de filosofía/…”


Con motivo de la celebración de La noche en blanco en Granada se ha editado esta Antología Poética “La luna en verso” en la que han participado un considerable número de poetas que han tenido como tema “La noche” y/o “La luna”, y de la inmensa pluralidad de voces poéticas ha surgido una magnífica Antología, bajo la  Dirección del poeta Francisco Acuyo redactor asimismo del prólogo de la obra, cuya bella portada ha sido ilustrada por María Teresa Martín Vivaldi.




Esta interesante Antología reúne a la más extensa relación de poetas en lengua española, según dicen los antólogos y sin busca de ningún record. Poetas de todas las partes del mundo de lengua española que glosan el escenario de la noche en un singular marco poético, ofreciendo un panorama poético tan diverso como rico. 


En el prólogo, Francisco Acuyo, dice: “…La forma de la noche (si hubiera posibilidad de establecerla) sería acaso el recipiente vacío que contiene todo, aunque, al fin y al cabo, será una representación más que no deja de establecerse de manera abstracta a los ojos del no iniciado, por eso para el poeta (para el místico) este oscuro designio nocturno se ofrece como el sedimento básico para cualquier índole de ejercicio creativo. Es el basamento mítico desde el cual, ancestralmente, se establece el lenguaje básico (iniciático) mediante el que acceder nada menos que a la realidad del fenómeno creativo, que no deja de ser sino la consolidación y constatación simbólica de la realidad de ser…”

Y en realidad así es, del gran seno de la noche, de la esplendorosa claridad de su astro , la creatividad de los poetas han hecho posible esta muestra antológica de la poesía de hoy día en castellano. 

©F.Basallote