sábado, 14 de febrero de 2015

ROSARIO TRONCOSO, "TRANSPARENTE"




TRANSPARENTE ROSARIO TRONCOSO
La Isla de Sistolá, Sevilla, 2014














Rosario Troncoso (Cádiz, 1978). Licenciada en Humanidades, es actualmente profesora de Lengua Castellana y Literatura en Secundaria. Máster en Periodismo,  fue fundadora de la revista Astarté, también ha  trabajado en diversos medios como El Correo de Andalucía.  Es editora de la revista cultural El ático de los gatos.    Tiene publicados los libros de poemas Huir de los Domingos ( 2006),  Delirios y Mareas ( 2008),  Juguetes de Dios ( 2009), El eje imaginario( 2012) y Fondo de armario(2013). Cuenta con publicaciones de diversa índole, como ponencias en congresos y colaboraciones en diferentes publicaciones especializadas.    


La poeta se define como:“Sólo soy una mujer que disfruta escribiendo, y que así entiende la poesía, como un goce de los sentidos y una reflexión para tomar perspectiva de la realidad que nos rodea, para sacarle todo el jugo a estos cuatro días que siempre  pensamos  que tenemos por delante.”

Si en sus obras últimas la poeta señalaba claramente su madurez , en    “Transparente' se nos  muestra su consolidación como poeta.. El poemario trata los temas universales de la poesía,- fundamentalmente el amor y el desamor, la memoria…   que ya ha tocado en sus obras anteriores, pero desde una visión muy personal, dándoles el toque de su peculiar poética.

 
El poemario está dividido en dos partes: Derribos controlados, la primera, es un retrato intimista con el amor y el desamor  , como ejes centrales. Ya no son infalibles las rutas conocidas, la segunda parte, está más apegada a la cotidianidad.    En  la primera parte se hace intensamente presente  esos sentimientos tramándose sobre ellos la urdimbre de unos versos en los que el sentimiento trasciende de la memoria: “…ser el tacto,/ el olor, el sabor/ que aún recuerdas./”, “…Y son diez años ya/ de indolencia sin señales,/ sin diluirse tu rostro/…”, mostrándonos , además, cierto escepticismo irónico: “…Lo nuestro era alentar/ que siguieran su curso,// los bailes sin música, /los bienes gananciales,/ el fingido calor,/ las cortinas a juego/ y todos los correctos espejismos./”y la constancia de un sentimiento:  “…En el mismo lugar, donde aún estoy de pie,/ sigo amando las rosas./…” Y todo en un hermoso lenguaje poético: “ Hoy me atraviesa/ una inquietud de peces./ O el mar está más cerca,/ o tú, regresas ya.”. En la segunda parte , las cosas cercanas nos muestran su perfil, su necesaria cotidianidad: “ El extraño silencio del jardín/ se anticipa al invierno/…” , imágenes preciosas: “Desde las bóvedas celestes/ se arrojan ángeles desnudos/…”  Y el amargo sabor de la  soledad: “…Es lo que queda aquí:/ un manto de ceniza y plumas,/ denso/ como el desamparo/…” 

Un poemario escrito con el corazón, con una profundización en los parámetros definitorios de una consolidada poética, rica en recursos lingüísticos que enriquecen esos versos libres en unos poemas cortos  acentuadamente hondos, que definen la pronosticada madurez de una prometedora voz .

F. BASALLOTE  









martes, 13 de enero de 2015

EN MANOS DE MORFEO. ALEJANDRO PEREZ GUILLÉN



EN MANOS DE MORFEO. ALEJANDRO PEREZ GUILLÉN

 RENACIMIENTO. SEVILLA, 2014. 















ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN (Benalup-Casas Viejas, 1973), es Licenciado en Filología Hispánica . Ha publicado los poemarios:  :Entrevista con la palabra (Ayuntamiento de Benalup, 1997), Sueños de hadas sin hada madrina (Salobreña, Granada, Alhulia, 2003) Monedas de papel (Cádiz, Diputación, 2006) y Matar a Narciso (Alfar. Sevilla, 2012) . También el libro de relatos La otra realidad, (Aladena, 2009). Ha escrito en revistas de carácter cultural, como columnista y crítico literario y es un excelente dinamizador y difusor cultural, con numerosos recitales y lecturas poéticas en la zona de la Janda.


Si en Matar a Narciso, Alejandro Perez Guillén en su camino de superación poética  consigue eliminar las reminiscencias del mito de la liviandad, volviendo la vista al mundo abierto de lo cotidiano, como una especie de descubrimiento en la otredad, el sentido verdadero y trascendente de su poética, en este En manos de Orfeo,  como si quisiera cerrar una etapa de su poética con este libro que según Pedro Sevilla en su hermoso prólogo es: “instrumento reflexivo donde un hombre narra su ineludible periplo: el paraíso perdido, el amor siempre en vilo y la certeza azul del mar, que es el morir.”


En esa narración,  en la que describe sus incidencias vitales tamizadas por el cedazo de tiempo  y la memoria, dirá :” He visto cara a cara/ mil fantasmas de niebla/…” y en la búsqueda de su paraíso perdido   No encuentro entre la niebla del pasado/ un pequeño tren de madera/ con el sol descompuesto de la infancia, /…”’ , pero que cuando aparece: “…me viene de súbito la ternura/ de mi infancia  acostada en el olvido./…” . La presencia del entorno de otro tiempo  trae una hondura sentimental: “Hoy os convoco, retamas de mi infancia./…/ ¿Habéis agitado en el interior / del bosque las alas de la memoria?”. Y el viento de esa memoria trae  nuevos celajes de sombra: “Me sentaba entristecido en el patio/ de palmeras para llenar de versos/ la memoria inocente de unos tiempos…”, mas en la constancia de esta sombra, esfinge muda,  se hará la pregunta: “¿Qué abismo bajo el puente/ esconden tus silencios?”, pregunta a la que con lucidez se responderá: “Me duelen los silencios de tus huellas, /& el amor que se queda/ en el interminable/ pasillo del recuerdo….”  Y   “Antes de que amanezca/ quisiera retener en la retina/ cómo mi vida descansa en tus ojos/ y de enfrente me miras un instante./…” para concluir  que “Quizás la muerte/ tan sólo sea/ la tierna mano de la brisa/deshaciendo la soledad./…”

Un libro que encierra una concepción vital, la agriculce ambrosia de la vida  con sus gozos y sus sombras en esclarecedora expresión de cuanto fue, memoria lustral que limpia de oscuridades un tiempo, en preparación de un nuevo periplo que se adivina, lleno de madurez y de luminosos horizontes.

F.Basallote

miércoles, 7 de enero de 2015

DIEGO VAYA, CIRCUITO CERRADO



CIRCUITO CERRADO DE DIEGO VAYA
LA ISLA DE SILTOLÁ. SEVILLA.2014.















Diego Vaya (Sevilla, 1980). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla. Ha coordinado el Ciclo de Lecturas Poéticas de la Facultad de Filología, así como varias colecciones de libros de poesía y narrativa, editadas por el Aula de Cultura de la mencionada Facultad. Ha colaborado con reseñas y poemas en diversos medios culturales. Participó en 9 (El Sobrehilado, Sevilla, 2003). Ha publicado los poemarios Las sombras del agua (Editorial Alhulia, Granada, 2005) y Un canto a ras de tierra (La Garúa, Barcelona, 2006), con el que obtuvo el I Premio de Poesía Joven La Garúa. Única herencia (2008, Premio de la Universidad de Sevilla) y El libro del viento (2008, Accésit del Premio de Poesía Adonáis). Galardonado en 2012 con el premio de novela en el XVIII Certamen de Letras Hispánicas Universidad de Sevilla por su obra Medea en los infiernos.

En las Afinidades electivas define su poética: “Últimamente estoy muy interesado en tres aspectos del lenguaje poético. Otra cosa muy distinta es llevarlos a la práctica con efectividad. El primer aspecto está relacionado con el discurso dentro del discurso: reflejar la distinción entre el fluir de la conciencia y la escritura, entre lo que no digo y lo que llego a decir. El segundo es la exploración de las posibilidades sintácticas. No me refiero al empleo del hipérbaton por cuestiones de métrica o rima. Esta exploración está dirigida a ganar en expresión poética a través del orden de sus palabras. El tercer aspecto es el intento –al menos el intento- de elaborar un lenguaje sintético, dicho de otra manera, un lenguaje poético que acumule significatividad y que se adapte naturalmente a lo que quiero expresar. En este proceso intervienen neologismos formados por la unión de dos palabras, calambures, paranomasias, elipsis o cortes en el discurso.”

En una declaraciones a Juan Manuel Macías dice: “…yo no creo que un poema se construya a través de la reflexión, sino que lo fundamental es la intuición. Preciso: la intuición poética, que aúna asociación de ideas, ritmo, significatividad y emotividad. Es obvio que el pensamiento está presente, pero no me parece lo que más peso tenga en la construcción poemática. Las diferencias genéricas están ya obsoletas, pero, por decirlo de alguna manera, un poema muestra un porcentaje más alto de poeticidad que un ensayo. La cita que mencionas ( se refiere a la citada anteriormente), hace referencia a que lo que me interesa es crear un lenguaje sintético, que tenga referencias y relaciones (ocultas o visibles), y que sin embargo suene con naturalidad y sea creíble. Toda poesía es ficción, hasta la más biográfica, de ahí mi preocupación por que al lector no le parezca mentira. Si hablas del dolor, y el lector te imagina sentado en un sillón y con el calentador puesto mientras afuera hace frío, es un fracaso. Hay que escribir desde las tripas, y si te desangras no te da tiempo a hacer una reflexión en verso. Vuelvo a donde comencé: más que pensamiento, intuición poética.”.

Ciñéndonos a la presente obra,  Circuito cerrado, en la que lleva a buen término su programa poético cumpliendo por tanto, sus parámetros de sintetismo e intuición, no podemos eludir acordarnos de  aquella frase del poeta argentino que decía: “Todo poema es en sí una obra cerrada” y así es este Circuito: una colección de reiteraciones, un conjunto de poemas autónomos que cada uno encierra toda la verdad poética del autor y que lo definen : Sin llegar al hermetismo absoluto, trabaja las palabras con el mimo del joyero , buscando esa categoría que borre lo que de subjetivismo tengan, el expresionismo de un dolor que es la vida : “ Las pasiones han muerto, es tiempo de adicciones, / y hay una por encima de todas las demás/ que resume mi alma despojada de épica:/ la adicción insaciable de vivir…” , el gozo de vivir   y de perpetuarlo : “…Ah, / si la imaginación, si la memoria, si toda esta vida/ pudiese yo –en indicativo y para siempre-/descomponer en píxeles, agrandar lo agradable,/ seleccionar, guardar tanta alegría hasta hacerla ese instante/ que imita a lo eterno mientras dura.”

Una obra digna de tener en cuenta, pues marca un signo de madurez poética en un joven poeta que ha demostrado ser una voz indiscutible en la nueva poesía sevillana.

F.Basallote