jueves, 9 de enero de 2014

ARTÍCULOS. UNA POESÍA DEL COMPROMISO



Una poesía del compromiso










La actual situación de nuestro país, en la que una política neoliberal inspirada en el capitalismo europeo y apoyada en la parte más retrógrada de nuestra sociedad con recortes en todos los aspectos de la sociedad del bienestar y una creciente pérdida de libertades, ha provocado que el malestar sea una constante en la vida cotidiana. La poesía como el arte en general no está de espaldas a su tiempo, y si en un momento la poesía social fue el lamento poético de esa época, hoy los poetas, la sensibilidad de los poetas, vibra con tanta desolación, y hay voces, cada vez más, que se sienten obligadas a  manifestar en su obra este paisaje de destrucción del tejido social.


No hay poeta  auténtico que no esté comprometido con su tiempo, ya dijo Mario Benedetti que “El verdadero artista es siempre comprometido...” así lo está nuestra historia rebosante de poetas comprometidos y, en general, todos los pueblos que han experimentado en su carne la represión y el desgarro y, numerosos los que sienten la agresión al hombre como propia.


Perteneciente por edad a la generación histórica de los cincuenta, Antonio Gamoneda es un poeta que se sale del perfil habitual de sus coetáneos. El dolor ante la injusticia, la propensión a la belleza, y una piedad asentada en la fraternidad de los desheredados, alcanzan en sus versos una rara intensidad expresiva al servicio de un pesimismo esencial, en el que tiene un peso indiscutible la dureza de la vida. Recientemente en unas declaraciones dijo lo siguiente, manifestando su posición respecto a los acontecimientos que asolan a nuestro país: "Dentro de este accidente que es la vida existe la solidaridad con el que sufre, con el amigo, y, como la vida tiene dos caras, también encontramos la insurgencia poética que debe existir ante la injusticia, ante el opresor, y hoy más que nunca". Añadiendo: “Tengo una pequeña filosofía con respecto a lo que estamos viviendo: las cosas tiene que ponerse muy mal para que cambien”. Entiende que la poesía debe ser social, por sus coordenadas vivenciales: "es significativa de mi interioridad, de mi subjetividad, pero yo estoy en una lengua, en un país, en unas circunstancias históricas”


Dijo José Cabrera Martos (Jaén, 1977) "No concibo la poesía como devenir ajeno al mundo en el que vivo, sino como un compromiso del hombre con su tiempo…” y  haciendo honor a su compromiso nos entrega Goethica,( Ed. Point de Lunettes. Sevilla, 2009),  un poemario en el que al margen de otros componentes, es patente    su solidaridad, a veces en descarnada poesía. Claro que se dirá, ¿Cómo se quiere lirismo cuando es tan patente el llanto…? , Pero el lector entenderá, sobre todo después de haber leído algunas de las “Advertencias” que escribe el autor al inicio del libro:” “Si se produce prosodia dactílica, ataques cardíacos de libertad o apedreamiento de pájaros, deje este libro…”


Ana Alvea Sánchez,.(Sevilla, 1969)En una acentuación de esa línea poética, más depurada, en algunos casos acercándose a los espacios limítrofes con la poesía pura,   acaba de publicar un nuevo poemario "Hallarme yo en el mundo", pero hay una faceta en esta poética de lo cotidiano que es la visión desde esa localización central de la poeta de  aspectos de lo social, en algunos poemas, que llevan el sello del alegato ético. Así sucede en el poema en el poema “ La llamada”, en el que el actualísimo problema de los desahucios toma forma en la voz de la poeta: “ …Apenas puedo oír una voz débil y temblorosa/ preguntando por una subasta./ El banco –como ocurre desde la crisis-/ se ha quedado con la casa/…”, aunque es en el profundo poema “ Reforma laboral”, donde ahonda en la realidad cotidiana de este país nuestro constituyendo un manifiesto que debía estar escrito   en   la conciencia de todos los poderes de este país:  “Reforma laboral”: A las tres de la madrugada/se despierta el bebé como todos los días./Tiene hambre y ganas de jugar/acostumbrado a que sus padres lo entretengan/a cualquier hora./No renovaron el contrato a la madre/por su avanzado embarazo./“El gobierno está tomando/las medidas oportunas y necesarias.”/A su padre lo despidieron/al no incorporarse de su baja/antes del tiempo prescrito por el médico,/como le sugería su jefe/ .(una gran imprudencia en tiempos de crisis)./“España va en buena dirección./”Está abierto el coto de caza./Solo el bebé parece contento/y sonríe./   que su enorme y profundo alegato dice mucho del compromiso social de la Poesía, que en verdad debe hallarse en el mundo, como lo hace valientemente Ana Alvea.    Poesía comprometida, poesía de denuncia de lo cotidiano: “Cerca de mi, una joven rumana/ cruza triste el paso de cebra./Empuja un carro de supermercado/ como si arrastrara el peso de su vida./ En él se amontonan todas sus pertenencias./…”  


Dentro de “Las palabras acostumbradas” (Guadalturia, 2012),de  Lola Crespo    su poesía es  como un inventario de catástrofes, en el que la palabra yace y emerge en grito, en espejo de desolación., tiempo del Apocalipsis en el que “Tras unos ojos enjaulados/ sólo te observan tus miedos.” , aunque la palabra es aquí no solo lamento, sino denuncia como en el poema “Hora de cristales, tiempo de vidrio” en el que los desalojados del sistema, los desarraigados, tienen su representación  : “En esta hora de cristales,/ una mujer duerme/ en el cajero de un banco,/ en el centro de la ciudad./…”   Un bellísimo poema- acusación a esta sociedad mercantilizada y materialista en este tiempo, en el que a pesar de todo, “…no hay climalit posible que aísle de la nostalgia/…”  que representa el grito unánime, las palabras cuchillo para esta sociedad  en la que “ un presentador de TV traduce el sonido de la muerte.”


Joaquín Pérez Azaústre, (Córdoba, 1976). En su  Vida y leyenda del jinete eléctricopone de manifiesto  toda la problemática del mundo actual , cuestionando en toda su crudeza las relaciones entre   identidad política y  democracia a nivel global, y a nivel español incide ácidamente en la fonomenología de la crisis y sus circunstancias.   El autor que ha definido su poética: “Me interesa el compromiso con el hombre, que no es una poesía panfletaria. Me interesa el rigor con el pasado, con el lugar que nos corresponde, el latido del mundo en que vivimos ….”, lo demuestra con esta obra que según él es un “poema río” en el que pone de manifiesto  toda la problemática del mundo actual , cuestionando en toda su crudeza las relaciones entre   identidad política y  democracia a nivel global, y a nivel español incide ácidamente en la fonomenología de la crisis y sus circunstancias.

Recoge acontecimientos próximos, como el pueblo indignado rodeando el Congreso: “patroclo sin jubón acampa ante el congreso” o  “ como va disentir   ninguna eternidad de su esquiva hipoteca/ vamos a rodear el congreso a vallarlo con la fiebre añadida/ sin sanidad ni estigmas que llevarse a los ojos…” o “mientras llega al bufete tu expediente el granito/ de una ejecución hipotecaria”, imágenes de la crisis: “…ahora sabes también los derechos son caros/ y la paz la pensión lujuriosa del pobre/sanidad la justicia un adiós verdadero y cierta educación/ privatizan…” de la situación que estamos viviendo: “ …porque  todo es el  canto del hachazo en la sien/ porque todo es poesía más allá del desgarro/ poesía social por fin líbrame del cronida/ que ha querido vestir su propia intimidad salivado reptil/  de una justicia blanca que se basta a sí misma que perdona sus deudas….”o “ qué ruindad de país una constitución/ miserable del día vamos a rescatar…”, “ libertad libertad/ quién nos robó las llaves de la casa de acuario…”


“Las estrellas han hallado otra forma de morir”(Guadalturia, 2013), de Carmen Ramos es un poemario distinto de su obra anterior en muchas cosas, no solo en su concepción poética sino en  la estructura y sobre todo su propio lenguaje, más depurado, con una emoción más personal  hábilmente transmitida. Poeta de la cotidianidad, habla de la vida diaria con un tono de escepticismo: “ Ya no existen los suburbios./ Todo el mundo está confinado/ en pantallas de 15 pulgadas./…”·   o  de melancólica tristeza:  “  Esta tarde ha llovido/ mientras se iban cumpliendo / sus últimas horas/ y yo camino hacia casa/ en esta ciudad/ como una piel/ donde anónimo  reside mi corazón,/…”   . Escepticismo y tristeza  que se convierten en  activismo crítico ante la situación social que vive este país, porque como dice ella misma: “Para mí – como poeta, como persona, como profesional – es muy difícil separar lo que está pasando en el exterior de lo que estoy haciendo en ese momento. Y por eso no puedo escribir manteniéndome en una posición “neutra”, no puedo aislarme de lo que pasa afuera, porque eso me alimenta y yo alimento con mi postura a esa situación. Esa es mi postura.” . Y ese activismo se manifiesta  clamorosamente en su poesía : “… ¿Por qué lo llaman crisis cuando/ quieren decir estafa?/ ¿Por qué lo llaman contrato cuando/ quieren decir explotación?/…/ ¿por qué lo llaman política cuando/ quieren decir mercado?/…”, y su voz convierte en crítica la fábula de la cigarra y la hormiga: “…Y si te dicen que fui generosa,/ mienten. Lo hice por interés/…/ Yo la miro desde mi mesa de raíces de caoba,/ como va de un lado para otro, sirviéndome./ Ella y todos los que llamaron a mi puerta./ Ahora trabajan para mi,/ 5 días a la semana,/ 8 horas al día,/ con contrato, vacaciones y lealtad./ …”  o se hace  crónica lacerante de la desesperación: “ Un suicidio a diario,/ como el grano de arena que cae,/ como la gota de agua/ que horada la  roca /…”.



Ya no podemos decir que “la poesía es un arma cargada de futuro”, sino cargada de un dolorido y lacerante presente.


©F.BASALLOTE


domingo, 5 de enero de 2014

ARTÍCULOS. LA NOCHE EN LA POESÍA




LA NOCHE EN LA POESIA












 Desde el origen de su existencia el hombre ha sentido la llamada misteriosa de la noche que ha sido fértil campo para la sensibilidad de los artistas y, especialmente, los poetas que han sentido una irresistible atracción por el simbolismo y los misterios de la noche. La luna y las estrellas  ejercieron  y siguen ejerciendo su influjo sobre todos los seres, y no sólo los humanos, del planeta.  La noche se convirtió pronto en el escenario para comunicarse con lo irreal, con los dioses, con el Absoluto; de manera que se la asocia desde nuestros orígenes con el mejor espacio posible para la creación y como fuente inagotable de inspiración artística. En la mitologia griega Nix era la diosa primordial de la noche.  La poesía universal está repleta de su misterio : Desde el misticismo de la Noche oscura de San Juan de la Cruz : “En una noche oscura,/con ansias en amores inflamada,/(¡oh dichosa ventura!)/salí sin ser notada,/estando ya mi casa sosegada.”, al realismo de Goethe:  “La noche es la mitad de la vida,/y la mitad mejor.”, pasando por la sensualidad de Breton: “¡Obscena noche, noche de flores, noche de estertores, noche embriagadora, noche apagada cuya mano es una cometa abyecta sujeta por todos los lados con hilos negros, hilos vergonzosos!”, los poetas han utilizado sus mejores versos para cantar el misterioso y mágico ámbito de su oscura visión. Traemos algunas muestras de la presencia de la noche en la obra de algunos poetas actuales.


Guillermo Carnero (Valencia 1947), escribe Cuatro noches romanas (Tusquets,2009) que es invocación y ofrenda a la ciudad eterna y versión especial de sus noches. Para quien la Poesía “es una difícil fusión de emoción, intuición y pensamiento”  y es autor de libros  en los que la maestría verbal del lenguaje y el rico bagaje culturalista elabora piezas singulares en las que la belleza y la magnificencia de las ciudades europeas  se manifiesta en libros como Verano inglés y Fuente de Médicis. Pero Cuatro noches romanas no es un libro elegíaco al uso, es algo más, es una especie de meditación final, una recapitulación de lo vivido, el amor, la belleza, el arte, y el hallazgo del vacío tras el tiempo  en un diálogo en cuatro fases con la Muerte en la Noche de Roma:En la Noche primera, Campo de´Fiori, dice la Dama :” – Después de tantos años escribiéndome/ hoy has venido a verme.” y responde el poeta “ –Siempre supe/ que hacia ti me llevaba mi destino ,..”  , terminando el poeta con la siguiente petición: “…Sé que no te merezco/ todavía; te pido/ sólo una señal: llueve/ sobre todas las flores, y deshójalas./ Arrastra todos mis recuerdos, que son manchas de sangre.” La Noche segunda se desarrolla en el Jardín de Villa Aldobrandini, donde “- Nadie, hace siglos, viene por la noche/ a este lugar oscuro y solitario”, dice la Parca y le contesta el poeta: “–Lo sé; pero me atrae su rüina/…/ la fuente muda cuya taza cubre/ un amasijo de raíces muertas. / Hoy no quería verte/ entre las luces y el bullicio…” Y en un magnífico diálogo sobre la belleza del mundo y su efímera duración,, dirá la Dama: “- De qué te serviría. La belleza/ no será nunca en ti; no la tendrás / por mucho que la estreches…”. En el Cementerio Acátolico se desarrolla la tercera noche romana. Dice el poeta: “- Un día me dijiste: tu peor enemigo/ es la memoria; aprende de los pájaros…” y la Dama dice: “-Mira a tu alrededor; no te complazcas/ sólo en la destrucción y la rüina. /No hay lugar en el mundo donde brille/ más alta/ la belleza de la muerte.” La cuarta noche romana y su albada es un perfecto juego de atracción y repulsa, “-Ya no me ves hermosa en la luz griega.” dirá la Muerte y el poeta contestará: “ –Nunca lo fuiste; yo no te busqué / por hermosura…” , “ –Me encontraste/ cuando eras casi niño, y desde entonces/ siempre he estado contigo…” terminando el poeta y el libro con la siguiente petición : “ En medio de mi noche/ envuélveme en el manto de la tuya,/ y sabré que por fin no duermo solo.”













Cuadro de texto:
En  Centinelas del sueño,(E.D.A.,2008), Francisco Acuyo (Granada, 1960) nos introduce en el ritmo de la eternidad que se transparenta en los velos insinuados de la Vía Láctea y en  el canto  de la inmensa oscuridad sin fin donde prevalecen los portadores del fuego primero, las constelaciones y las estrellas que vigilan eternamente desde los jardines estelares de  nuestra noche, esa fracción de tiempo que el autor sublima en una música tan  profunda como tan enorme sima : “ La noche nutre fraterna/ a la sombra semejante,/ y el astro, a su abrigo, eterna/ sueña la luz del instante”, “La velocidad del tiempo/ en esta noche se para/ para beber la corriente/ que eternamente repasa.” Lugar aparte dedicamos al epílogo, La nebulosa de Orión,  que es un derroche desbordado de hermosas y escogidas palabras, léxico embriagador que nos eleva a los altos círculos de una música astral: “Se derrama orificia y pedrería, cohorte de diamantes, de zafiros, de rubíes, de gemas bien guardadas en hórreos engastados de brillantes. Sobre el eco encarnado de la noche, paño de rica púrpura se cala todavía en rosas, círculos, losanges el furor remoto de los astros…”









En  Hypnos en la ventana,(Algaida,2009), plantea María Sanz (Sevilla, 1956) su verdad existencial. El hijo de la noche no descansa, se asoma a la ventana, para descender a los paisajes más oscuros, a los espacios descarnados del dolor y el amor, a indescriptible trama de soledades que urde la noche, a la más pura desolación. Y lo hace con unos versos en los que la medida es síntoma del ánimo, con una música suspendida en las bóvedas de cristal de las palabras, que hablan delicadamente de los senderos ocultos del alma, de los temporales de sus mares de una manera contenida, como de quien sabe donde está el cantil que inicia el precipicio:.  “Hypnos está cerrando la ventana invisible/ en cuya transparencia no caben realidades./Ahora me pregunto, después de este vacío,/ cómo sobrevivir a tanto sueño inútil.” ¿Escepticismo? Hasta cierto punto si, ya que para la poeta todo es un espejismo, una falacia  “ Nunca será verdad esta alegría/ este rondel de pájaros al alba,…” , o “ Nunca habría soñado/ que la verdad podía/ diluirse en el tiempo…”  para llegar a lamentarse : “ Qué lástima de noche solitaria,/ de lienzos apagados sobre el cuerpo…” “…/…/ Quise coger estrellas/ del pozo de su cuerpo/ pero no me fue dado/ caer en él…” .En la defraudación del sueño, en la impostura de sus señuelos se abre un hermoso lenguaje: “Cuánta belleza, cuántos frutos, cuántos / reflejos de la noche/ atraviesan mi muerte/ sin la policromía que supone/ darse a la luz por afán de la nostalgia…” en el que la poeta expresa su  desolación: “Ha caído la noche y no encuentra refugio/ más que en esta orfandad que le brindan mis ojos/…”






En La mala letra ( Vitrubio,2012), se adentra Domingo F.Faílde (Linares, 1947) en ese espacio de la noche  donde el malditismo, el escepticismo  y el desengaño  traman desgarradoramente una poesía que el mismo define: “La mala letra” es un discurso sobre el fracaso de la vida humana, encarnado en el libro por la literatura, como opción de fracaso por excelencia. …” .   En él da testimonio de la oscuridad, acusando en sus maldiciones a cuanto agente haya contribuido a ese estado, así el tiempo: “ …Tarde o temprano, el tiempo, en su ejercicio,/ acaba descubriendo sus naipes y las trampas/ de la sucia partida que juegan en pareja/ él y la muerte….” O la presencia oscura y dolorosa del insomnio en la Mala noche: “…Ya veis, cuanto delirio/ para decir tan sólo que me duele/ mi dolor, el que clava/ su puñal en mi carne y ese otro/ que oculta sus señales en las radiografías/ e, inmune a los sedantes, baila el “twist” en la noche,/ siempre la puta noche, mientras suena el piano de Ana Belén/ y yo/ me voy muriendo entre sus teclas.”


Es Materia combustible (Ed.En Huida,2013) un eslabón significativo en la brillante cadena poética de Josefa Parra, si no un importante punto de inflexión en la misma, marcando quizás las líneas de un futuro derrotero. en rica y adornada joyería de metáforas  se refiere al futuro y al goce del instante, en el que la noche ofrece su manto más carnal : “La carne vegetal y aromada del pétalo/ mañana mudará su apariencia, y el tallo/ que hoy yergue sobre el agua finísima cintura/ se doblará ante el peso del tiempo y su vergüenza./ Eso será mañana. /Pero queda esta noche.”, Amor que aletargado, aguarda su emergente vuelta, en una esperanzada cuestión: “…¿Quién te dice / que no ha de amanecer, que tras la noche/No burlaré a la muerte,….”.Vencer a la noche es vencer a la muerte.


La noche, misterio y ámbito de las profundidades del corazón humano, lugar donde las pasiones reflotan al amparo de las tinieblas, buscando en su intimidad ese resplandor hondo y vital del amor.


©F.Basallote

jueves, 2 de enero de 2014

ARTÍCULOS. LUGAR DE LA NOSTALGIA.




 LUGAR DE LA NOSTALGIA











Volver a los espacios donde la dicha se vistió de infancia, a los lugares de la más pura felicidad, la primera , construida con los indelebles materiales de la  fantasía  y del descubrimiento , es tarea de la nostalgia que los poetas elaboran poniendo en sus versos aquellos rincones más  queridos de su intimidad.

Dice Juan Carlos Mestre: “Siempre se regresa al paraíso perdido. Lo cierto es que uno vuelve al territorio de la infancia, a los “loci memoria”, a los lugares de la memoria. Son los espacios donde tuvo uno por primera vez conciencia de la palabra árbol, de la palabra río; donde vio por primera vez una mariposa, un relámpago…”   Y Borges dirá: “Se que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío …  No hay otros paraísos que los paraísos perdidos.”. Es decir se canta lo que se pierde, pero esas pérdidas tienen un espacio…Todo paraíso estuvo ubicado en ese ámbito físico de la dicha. Tomás Segovia escribe en sus Diarios: “Cuando evoco alguna época mía, tengo la sensación de que esa época no está en el tiempo, sino en el espacio…”.


En “Indumentaria” y posteriormente en el poemario “Cante Chico” escribe Antonio Hernández  dentro del poema “Coronarias” el siguiente cuarteto: “ Y siempre que he visto un pueblo/ encima de una montaña/se me  ha ido de la mano/ mi corazón a mi casa.” , poniendo  en el gráfico recuerdo de su querido Arcos el modelo de los pueblos andaluces, vestigios de la historia de un tiempo de fronteras, y que el tiempo ha enlucido convirtiéndolos en espuma blanca de cal sobre farallones de rocas.  


. Cuando Coriolano González  en el poema de Códice de la ciudad  de su libro  Otra orilla (2004-2007), se pregunta: “¿Dónde aquel banco en el que fui besado/ por vez primera/ y el tiempo se detuvo?, ¿Dónde están aquellas plataneras/ que desbordaban de luz y olor/ la travesía por el barranco…”, no hace sino reconstruir esas emociones sobre la planta real del espacio recordado.


El poeta chileno Pedro Lastra, en  Baladas de la Memoria   usa ésta  como modo de regreso: “Mi patria es un país extranjero, en el Sur/ en el que vive una parte de mi/…/  A veces yo recuerdo el país en que nací/ y veo como siempre/ sucesivos fantasmas/…”   . Y esa memoria  desciende hasta los tiempos primeros: “…estoy solo en la casa,/ mi padre mira un árbol en el patio,/ las flores,/ pienso en la primavera y sé que es Chillán…”,  y aquellos días que tiempo después revivirán: “ …Hablaremos sentados en los parques/ como veinte años antes,/ indignados del mundo,/…”. Hay también una invocación a ese tiempo y las frustraciones de su imposible retorno: “ Recuerda, pues, recuerda/ que a la vuelta de las estaciones/ tú serías mi principio de realidad, / y no hubo estaciones ni regresos,…”.


En  “Desde este otoño” , Miguel Martinón retorna al espacio querido de un tiempo perdidio el lugar donde la memoria se hace presente “Aún puedo volver/ pisar de nuevo aquellas plazas/ recorrer estas calles/ acaso para despedirme…” Retorno a un paraíso perdido : “De los montes nacía/ allí empezaba el aire..”, “ Siempre era húmeda / la llamada del bosque/ los dedos que venían a palparme la frente…” ,el tiempo ha pasado pero: “ Puedo ver esos rostros y oír aquellas voces/ que ya no nacen con el día/ que ya no acuden al repique/ de las campanas/ cegados por la cal…”,  “…Vuelvo a palpar la piedra de los muros,/las hojas ásperas/en los cañaverales..”, “ …atravieso de nuevo/ el olor del magnolio,/…../ en esta nueva ofrenda de la palabra,/ acaso como despedida.”


Pérez Azaústre ha dicho de su obra “Las Ollerías': “ es una avenida de Córdoba, transformada en un espacio simbólico de la memoria: un territorio en el que es posible la reconstrucción personal a través del poema",., en dicha obra el poeta realiza un acto de reconstrucción total del tiempo y del espacio, barriendo en términos de positivismo un pasado cuyo escenario está tan vinculado a su propio ser que constituyen un todo en el que el poema es el instrumento del retorno; pero un retorno global. Y en el que el poema, la escritura, es el medio ideal para conseguirlo: “Dice un amigo mío que al paraíso/ no se puede volver. Quizá tenga razón. / Pero qué es escribir, y además qué es vivir/ sino un regreso torpe al paraiso,…/…/ Quizás solo es posible nombrar el paraíso/ si se ha dejado atrás.”

Poeta de la memoria, José Carlos Cataño, revive en “Lugares que fueron tu rostro”,  no el espacio luminoso de un tiempo perdido que sería recuerdo, sino algo más profundo, tan cerca del corazón que es sangre de palabras, emoción reconocida en el sueño de un mar, en las imágenes recobradas de una luz que viene de nuevo desde un cielo topacio, desde unas nubes, desde las montañas lejanas en los húmedos alisios, una vida que se hace dolor y presencia. Y hay un espacio en el que el poeta es él, el ámbito natural, el mar, el cielo, el viento: “ Sólo por eso el cielo siempre/Es la misma sed de irse.” , “Con sed de transparencia, el mar a oscuras/ Latiendo en otra parte…”, “…Otro amanecer, la cabaña/ Entre los sombríos redobles/ del viento…” , “El mundo se deshace en nubes...”, con deslumbrantes versos como “ El crepúsculo de plata vira al oro,/Vira al polvo de oro,/ El oro al violeta, a los lugares de la dicha: “ En los cañaverales./ De donde vengo adonde soy, dispuesto / Todo está…” y del dolor: “ Bajo a la calle, todos los rostros/ De la muerte me vienen de frente.” la descarga/ Eléctrica del azul…”.


Abraham Grajera en “El tiempo menos solo”, en un emotivo recurso a la memoria escribe el hermoso poema “Remoto figurado” : “Las ciudades, las casas que nos contemplaron,/ las vidas que quisimos habitar por siempre,/ cuanto nos inculcó estas vagas/ nociones de belleza imposibles de extirpar, / lo que perdimos por no ser bastante,/ vuelve a menudo a nuestro lado, y calla./…”   


Y es que estos lugares constituyen el espacio físico donde el corazón construye el artificio emocionado de la evocación, del mágico retorno a lo que la nostalgia elabora con las pócimas del ensueño y del deseo.

©F.Basallote