sábado, 9 de mayo de 2015

VÍCTOR MANUEL DOMÍNGUEZ CALVO. EL VÉRTIGO DEL ÁGUILA



VÍCTOR MANUEL DOMÍNGUEZ CALVO. EL VÉRTIGO DEL ÁGUILA
ED. PALIMPSESTO, 2.0. SEVILLA, 2015










Víctor Manuel Domínguez Calvo (Sevilla, 1969).Miembro del "Colectivo Surcos de Poesía" .Editor literario de la revista "Cuaderno de creación" de la editorial "Palimpsesto 2.0".Premio de Poesía “Universidad de Sevilla” en su VII edición con la obra titulada Pronombres Personales (Sevilla, 2001).Finalista en el certamen de poesía “Adonáis” (Madrid, 2003).        Ha colaborado en revistas como "Númenor", "Cuadernos de Creación", "Nueva Grecia" y "Estación Poesía".


Pedro Luis Ibáñez dice:”Víctor Manuel Domínguez Calvo nos brinda la oportunidad de renovar nuestra mirada sobre el paisaje emocional del ser humano. Equidistante de otras propuestas enrevesadas y tendentes a lo arcano, esta obra hace especial énfasis en la clarividencia de lo visible y la búsqueda confesable de lo que ansiamos. El amor se descubre como fuerza a la que se orienta y dedica el ineluctable canto de belleza del que no puede ni quiere desasirse, como el mismo se define, este "poeta ocasional". Desde esta afirmación tan arriesgada -la banalidad suele atender al canto de las sirenas- como íntegra que reafirma su ideario y sentir poéticos alejado de artificios hueros, el vate coriano nos refiere bellísimos pasajes en los que el amor discute con la fugacidad del tiempo, "Los labios del silencio han besado la tarde / y aún como al principio entre tus brazos / mi espalda acuna el filo de tus uñas (...) Los labios del silencio han besado la tarde, / quizás hoy seamos sombras / de un idioma olvidado". Aunque no deja lugar a duda de su identidad lírica cuando manifiesta la categorización de su quehacer, en la apreciación y el asentimiento que concretara Mario Benedetti, "El verdadero artista es siempre comprometido", porque "La paz del poeta es falsa: / con él habitan / la espada y la pluma, / la piel y la palabra, / la tinta de unos puños que no aceptan / la injusticia de un mundo descarnado". Así se manifiesta de rotundo el que también es miembro fundador del Colectivo Surcos de Poesía.”


Noel Rivas  en el prólogo a "El vértigo del águila" dice:”La verdad es que el tema central de este libro está en la meditación sobre el poema mismo, en la eficacia, alcance y mezquindad que tiene el lenguaje poético para nombrar el mundo: “una sola palabra/ ese soplo de aire/ esa virtud primera de precisión volátil/ que arrasa y gime y canta y desordena/ todo orden constante en el vacío”. Y así cada poema se nos ofrece como una especie de idea poética, de imagen metafórica, de concepción trágica y zozobrante sobre el enigma de la poesía. ¿Con lo que dice el poema está dicho todo? ¿Siempre queda algo por decir? ¿Es la vida inexpresable en su totalidad? ¿El arcano de la existencia no está en la escritura sino en gozar o sufrir la experiencia inmediata y palpitante? ¿Si no podemos aprehender la esencia de la vida humana vale la pena cantar, escribir...? Con un lenguaje culto, exquisito y refinado, sin caer en tópicos manidos y recurrentes, ni en banalidades ideológicas de ocasión, nuestro querido poeta intenta, trata, busca cómo responder, estremecido e inquieto a esta serie de preguntas. Como el águila, ve el mundo desde arriba, con el vértigo que dan las alturas, pero con la valentía y el coraje suficiente para enfrentarse a la tarea de poner nombre de nuevo al universo, sus cosas y criaturas que lo pueblan.”

 

 

“El Vértigo del águila” es un excelente poemario en el  que Víctor Domínguez nos ofrece su particular mirada sobre el  mundo al igual que  la acerada visión del águila se cierne sobre el hondo paisaje yendo al fondo de la misma con  la acendrada virtud de su perspectiva. Y se cierne sobre el mundo poético con el afán de ordenación propio de los descubridores, hallando en la palabra el mundo  misterioso del poema con el que a la vez que  el encuentro con el mundo intenta acercarse a ese mundo siempre por descubrir del propio corazón.

Con cuatro partes: Invitación al vuelo, Los palacios de Ícaro, Manual de  cetrería y El vértigo del águila ,se abre con el poema “Alas solitarias “, que es toda una intención programática: “ La palabra es el vuelo de la ideas su trazo de sonido,/ la formas encarnada de su canto./…”que se hace realidad en Invitación al vuelo :”Coser/ con hilos de libertad/ las cicatrices del poema/…”  Invitación que “Saca del centro de la piedra / su corazón de lava primigenia…/”. Los palacios de Ícaro son fundamentalmente los palacios que construye la memoria con los hitos del devenir del poeta.”Aquí,/ la vida te devuelve a un viejo cauce:/ Tus ojos,/ el sur,/ la voz,/…”, porque  “Hay un tiempo clavado a sus herrajes,/…”. Manual de  cetrería es la labor de cercenar otro tiempo, de ver realizado el sueño en la palabra, pues “Has recogido el tiempo que labraste./” porque “…tienen el alma  pura los poetas.”.Mientras en  El vértigo del águila, dice que “…la astuta voz del tiempo/ me busca ensimismada y susurrante./”para contestarse que “Fue un tiempo de alas desplegadas/ cuando la vida ardía en el lenguaje,/…” y elevar la ofrenda: “… hoy te traigo,/ cortada a pluma, la carne transparente del poema./”.

Un bello poemario de un excelente poeta, que si ha dado todo por la poesía  y ha abierto los surcos donde ella germina, en esta obra se abre en carne sus propios surcos para desvelarnos la esencia poética que habita en él.

F.Basallote

 

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