martes, 17 de septiembre de 2013

ARTÍCULOS. PALABRAS DE LUZ. ANTOLOGÍA, ONITSURA















PALABRAS DE LUZ.
Antología de UESHIMA ONITSURA
Edición de Vicente Haya, Yoshihiko Uchida y Akiko Yamada
Miraguano Ediciones. Madrid, 2009




A pesar de que todos los especialistas atribuyen a Bashoo la paternidad del haiku  literario, para  Blyth , el más famoso experto occidental del haiku, dicho honor le correspondería a Onitsura: “Onitsura composed the first real haiku” , hecho que las fechas confirman , pues aunque Onitsura (1661-1738)  era menor que Bashoo (1644-1694) , éste  escribió su famoso “ Un viejo estanque/ se zambulle una rana/ ruido en el agua”   cuando Onitsura tenía veintiséis años y llevaba escribiendo haiku desde los siete años en que escribió : “ Ven, ven, le dije/ pero la luciérnaga/ se fue volando” .  Coincidentes en el tiempo y en el espíritu renovador del viejo haikai, no coincidieron  en el espacio, ya que aunque Bashoo se caracterizó por su vida itinerante, Onitsura  se afincó en Itami, cuidando de sus padres, de tal modo que llegó a ser célebre la frase “Bashoo en el Este y Onitsura en el Oeste”.  Es conocido asimismo el respeto y veneración que tuvo por Bashoo, a quien en la conmemoración de su muerte escribió el siguiente haiku: Sueños sin rumbo;/ en páramos quemados,/ la voz del viento”, en alusión al famoso haiku de despedida de Bashoo: “Habiendo enfermado en el camino,/ mis sueños/ merodean por páramos yermos.”.


Con la apertura de Japón al exterior bajo el imperio de Meiji, 1868, la cultura japonesa se abrió a los ojos del mundo occidental y  dentro de ella el haiku fue un producto estelar, y pronto los estudios permitieron el conocimiento de los haijines clásicos, que desde Bashoo a Shiki fueron traducidos a todas las lenguas occidentales, siendo la bibliografía sobre ellos incalculable, en todas las lenguas, incluyendo las Antologías individuales de los mas importantes autores.


Sin embargo,  aunque conocida universalmente su obra gracias a investigadores y editores de antologías generales de haiku, hasta la presente  Palabras de luz, no se ha editado nunca una antología de la obra de Onitsura. Es mérito de Vicente Haya, Yoshihiko Uchida y Akiko Yamada, el estudio y presentación de esta antología, que supone para los aficionados a este pequeño poema japonés un verdadero placer no exclusivamente por su contenido, sino por la presentación y afinado estudio, plasmado en una cuidada separata, en la que Yoshihiko Uchida traduce a Akiko Yamada y Vicente Haya se detiene en unos haiku de Onitsura que separándose del haiku clásico, se llena de un vigor poético desconocido en el haiku, con figuras literarias inhabituales  como :  “ El canto verde/ del ruiseñor/ en la copa del árbol” , “Buscaré hilos de voz/ en el fondo/ de la lluvia primaveral “ o el que da prestado su tercer verso para titular la Antología: “¡Este frío/ hace florecer/ palabras de luz!”   . Brillantes y extraños haiku que le hacen decir: “No sabemos a qué habría llegado el haiku de seguir la vía de fabricación de figuras literarias que inauguró Onitsura ni para qué servía entonces. Quizás habría anticipado varios siglos la elegante modernidad de nuestra poesía actual. El haiku pudo haber evolucionado a partir de las “palabras de luz” de Onitsura y no a partir de la rana que se zambulle en el viejo estanque de Bashoo. Pero no lo hizo…”  

F.BASALLOTE

sábado, 14 de septiembre de 2013

RESEÑAS III. POETAS ESPAÑOLES









“LA QUIETUD” de SUSANA BENET
COMOARTES EDICIONES. México, 2013





Susana Benet ( Valencia, 1950) , es una de las mejores escritoras de haiku de España, conocida por su labor de difusión de este poema japonés  a través de la red  y por su constante labor didáctica en talleres de haiku. Es autora de los siguientes libros de haiku: Faro del bosque, (Pre-Textos, 2006; Lluvia menuda, (Ed.Comares,2007), Huellas de escarabajo (Editorial Comares,2011),  y numerosos  “libros de artista”, de tirada limitada, con acuarelas y haikus. Sus haikus están recogidos en las principales antologías de España como: Brisa del mar y Perro sin dueño  ( ambas de la Universidad de Castilla la Mancha (2007,2008), Poetas de corazón japonés  (Celya,2006) y Tertulia de haiku ,(El Taller del Poeta, 2007), así como en algunas obras colectivas  como el libro La muerte, (Ed. Krause, 2009), donde aparte de haiku, escribe poemas de estilo occidental.
En La Quietud, usa el formato poético español, en verso libre, con una excepción: incluye algunos poemas japoneses no-haiku, son unos hermosos tankas  o waka , precursores del haiku, sin dejar de sentirse en el resto del poemario la presencia de un hálito de  instantaneidad y de contacto con la naturaleza  propios del haiku, al mismo tiempo que de búsqueda de la belleza  que, simple, y al estilo del gran maestro Buson se manifiesta en todos ellos. Poemas hermosos, generalmente breves, en los que el magistral empleo de la síntesis derivada indudablemente del mundo haiku, provoca instantes poéticos de brillante esplendor, llenos de inmediatez y cotidianidad: “El gusano, en una noche,/ ha devorado el geranio./ El agua de las flores/ se ha corrompido. Manchas oscuras/ en las manzanas./ Tengo miedo/ de mirarme en el espejo.” dice en un poema en el que el suceso trasciende a enigma. En otros poemas la presencia de la naturaleza nos rodea con la emoción de su belleza: “ Luz serena de otoño./ Se aclara el cielo/ y es más leve el color/ de las acacias./…”; instantes sencillos llenos de plenitud: “…En el jardín, la brisa/ deshoja lentamente/un árbol solitario.” , como la proximidad de la tormenta: “ Se prepara un ejército/ de nubes por poniente./ Un negro semicírculo se cierne sobre el mar./…”, o el placer de la fruta del granado:” …Rota tu piel, el néctar liberado/ se derrama en mi boca/ y en su frescura vuelve/ otra vez a mis labios/ el perdido rubor/ de la inocencia.” O la emoción de los sentidos maravillosamente trasladada desde este “tanka”: “Sea tu espalda/ un firme acantilado/ para mis besos,/ violentos como olas,/ ligeros como espuma./”

Y se hace poema el deseo de paz, de serenidad, de gozo en la soledad: “ Cruzar la calle hasta el jardín,/ donde la fuente/ vierte su canto circular/ y el sol gotea mansamente / entre los árboles./ Huir./Buscar el sencillo consuelo / de un banco entre los sauces,…/…/”y el silencio: “ …Deja que te adormezca/ el leve zumbido/ de los insectos y que el canto/ monótono del agua/ fluya y descienda/ al fondo de tus huesos./…”  en un intento de identificación con la naturaleza que culmina en el poema que da nombre el poemario, “Quietud” : “Con qué fijeza el gato/ mira el árbol inmóvil/ tras la ventana/ ¿Qué remota quietud comparten ambos?/ Se adormece en el gato la madera./ Abre el árbol los ojos extasiados.”. Compenetración sensorial y anímica con la naturaleza que viene de una experiencia vital y profunda en esa brisa  que nos llega de Oriente, cargada de las raíces de su sabiduría: “Ser como el sol,/ adentrarme en el árbol,/ vibrar un instante/ y arder y fundirme/ para siempre en su sombra.”.

F.Basallote

viernes, 13 de septiembre de 2013

ARTÍCULOS. POESIA EN EL JARDÍN.




POESIA EN EL JARDIN










Desde la   tradición literaria  del locus amoenus como referencia al jardín o huerto del amor, es abundante la presencia en la poesía de los espacios naturales, campos, bosques, colinas, senderos, riberas, arroyos, etc…  y , por extensión , la asimilación urbana de dichos ámbitos que son los parques y jardines, en una especie de  retorno a lo elemental como un Beatus ille  que trasciende de la elegía hasta hacerse materia fluida entre juncos y florestas, en un intento de apropiación íntima de la belleza natural del mundo en el goce de la fugacidad floral.

Nada más a propósito con el tema que la pequeña muestra poética  Poetas en el Jardín de la  editorial granadina Alea Blanca. En  dicho Jardín Antonio Carvajal planta preciosas flores poéticas como sus Pequeñas Odas, entre las que leemos: “Papel o seda o  rosas o la fría / huella de un beso que el papel rechaza,/ la seda burla y por las rosas deja/ sol, brisa y ramas.”,  y en  Sonata de Otoño:  “ Dejad a la granada los temores/ que el hondo seno de la tierra nutre./ ella es dura por fuera y es por dentro/ llave de las moradas de la muerte./ Su flor que es fuego de otros labios niega/ los sueños gratos y la luz futura.” Y en la misma obra José Cabrera Martos, dice: “Y esta orquesta de plumas extiende por los campos/Amor como girándula armada en leves flores,/ la batuta comedida un final en apócope/ y una gota sostenida ancla al océano…”

En la última obra de Tomás Segovia, Aluvial, hay una presencia  luminosa de la naturaleza, - en la que se adivinan trazas del paraíso de Aleixandre-   tratada de una manera casi franciscana. Dirá:  “Las hojas allá arriba están danzando/ Balancean sus ágiles racimos/ de indolente minucia…”, y al modo de Issa Kobayashi le hablará al viento: “No te quedes allí en esa media altura/ leve viento indeciso…” o “ Tendré que poner algo de mi parte/ Este tímido soplo embebecido…” y gozará con los árboles en primavera: “ Están los chopos ya metiendo la cabeza/ En este limpio sol tan de primera agua…” y con los pájaros: “Los pájaros saltando revolviéndose/ Dentro del blando seno del follaje/ Que traspasa un sol aúreo…” .

En el milenario poema japonés de tres versos, la mínima expresión de su arte, prevalece su carácter de poesía de la naturaleza, universalmente conocida  a través de la obra de algunos de sus grandes maestros como Bashoo, Buson o Issa, que con su amplia difusión han ocultado la obra de otros grandes como es el caso de de Onitsura, coetáneo de Bashoo, del que Vicente Haya, Yoshihiko Uchida y Akiko Yamada, presentan la antología  Palabras de luz en la que se llena de un vigor poético   con figuras literarias  como :  “ El canto verde/ del ruiseñor/ en la copa del árbol” , “Buscaré hilos de voz/ en el fondo/ de la lluvia primaveral “ o el que da prestado su tercer verso para titular la Antología: “¡Este frío/ hace florecer/ palabras de luz!”   

El paisaje no deja de ser una  manifestación del mundo capaz de penetrar en el interior del poeta, así , Antonio Cabrera en  “Piedras al agua” dirá  “La urna donde pienso, por la que caminaba,/ la ha quebrado el silbido del pinzón…”  y se detiene en la belleza del  paisaje: “ El verde es vertical y muy oscuro/ en los chopos, reniega de los brillos,/ es linde en el azul…”

Y la vida en el campo, donde Francisco Mena Cantero en su obra “Escrito en la tierra”
dice: “Aquí las cosas/ poseen nombre propio: / árbol el árbol, luz/ la enorme claridad como enceguece; / o montaña, el latido distante de la tierra; / y amor esto de del hombre/ de consumirse en otra vida./ Aquí la eternidad se agranda…” , en una intensa emoción y goce en   “ Esta vida del pájaro y la flor/ como si no acabara nunca/ la creación del mundo.”, en la que “ Las aves –totovías,/ alondras, estorninos,/ alcaudones, zorzales…/…tienden su canto azul sobre la siembra y el mundo es diferente…”/ .Un mundo luminoso en el que “El espacio/ parece que se incendia/ forjándose en la luz…”

Así en jardines o bosques, en parques o campos, el poeta se acerca a la belleza del mundo en una especie de orgia panteísta, de integración con el mundo en la fugaz luminosidad del brillo de sus flores, en el inmarcesible misterio de una puesta de sol, en  el silencio oscuro de los bosques, en la transparencia cristalina de los manantiales donde mana el agua pura de la más pura verdad .

F.Basallote


Textos citados:


POETAS EN EL JARDÍN
Antonio Carvajal, Silvia Gallego, José Cabrera
Alea Blanca, Granada. 2010

ALUVIAL (Poemas 2007-2008)     TOMÁS SEGOVIA, Pre-textos. Valencia, 2009

PALABRAS DE LUZ.
Antología de UESHIMA ONITSURA
Edición de Vicente Haya, Yoshihiko Uchida y Akiko Yamada
Miraguano Ediciones. Madrid, 2009

PIEDRAS AL AGUA de ANTONIO CABRERA
Tusquets . Barcelona,2010

ESCRITO EN LA TIERRA de FRANCISCO MENA CANTERO
Ediciones Vitrubio. Madrid.2008




miércoles, 11 de septiembre de 2013

ARTÍCULOS. POESIA DE LA COTIDIANIDAD II




POESÍA DE LA COTIDIANIDAD II










Ya hemos tocado en anterior artículo algunos poemarios que se podrían incluir  en la denominada  poesía de la cotidianidad  . Hoy incidimos en el tema , incluyendo en la relación autores de acusada personalidad que tocan aspectos de lo cotidiano con su impronta , en esta corriente  motivada, sin duda alguna, por el peso y trascendencia de la actualidad en la vida de las personas y consecuentemente en la poesía, como siempre pegada al mundo..


Matar a Narciso,(Alfar, 2012), de Alejandro Pérez Guillén es una obra de madurez  y de superación. Y es en esa lucha cotidiana de superación poética donde consigue eliminar esas reminiscencias de mito de la liviandad, volviendo la vista al mundo abierto de lo cotidiano, como una especie de descubrimiento en la otredad el sentido verdadero y trascendente de su poética. Tanto es así que afirmando esa mirada a lo circundante comienza por su propia raíz en la tierra y en la historia: “En la prehistoria del hombre,/ en los hogares de la cueva/ el sueño de la tiza/ duerme fiel bajo el fuego de la piedra./…/Allí en la historia de un pueblo/late la poesía/ como un corazón en silencio.” .  Y se detiene en el paisaje, no como apropiación estética, sino como espacio común: “…/En otoño el río Ubrique es/ una mancha de sombras empapadas/ que todavía el sol no ha conquistado,/ errante hilo de sangre/ que da vida al paisaje,…”;. Sin embargo triunfa la cotidianidad,  la constancia del instante: “Ahora mismo regreso al presente./Salgo a la calle y siento el olor de la vida…” y todo se hace repique de campanas, “balada del balón en la alameda”,la lluvia haciendo caligrafía en el suelo,  “ el gris cansancio del camino…”, elementalidad cotidiana .


Manuel  Senra , en El libro de la sed, (Guadalturia, 2012), , habla de un tiempo presente, del instante de la cotidianidad, “…Viajo solo/ Pero dame, en el cuenco de tu mano, / el agua de mi sed, para el regreso.”,   aparente contradicción pero es que “…voy camino de otra parte,/ de otro tiempo de sombras….”, y es aquí donde el poeta muestra la verdadera raíz de su encrucijada, viene del pasado a otro tiempo, y en este instante  se manifiesta la constancia de la sed y la claridad del peregrinaje de la búsqueda: “ No es el agua, es la sed/ -dura angustia de dardos en mi pecho-” y hay como un presagio de futuro : “ Como si yo ya fuera…Como/ si mi boca estuviese en las esquinas/ redondas de sus besos…” , que se manifiesta en el despertar de un tiempo nuevo “En la quietud dormida de la noche/ se disipan los sueños, y amanece/. Y comienza la sed de cada día…”; un tiempo nuevo en el que  “…Aúlla la inasible sed del beso,…”


En Las palabras acostumbradas, (Guadalturia,2012) , Lola Crespo escribe  una tercera parte, “En la esquina de los días”, en la que la poesía se hace desgarradamente cotidiana, como un inventario de catástrofes, en el que la palabra yace y emerge en grito, en espejo de desolación., tiempo del Apocalipsis en el que “Tras unos ojos enjaulados/ sólo te observan tus miedos.” , aunque la palabra es aquí no solo lamento, sino denuncia como en el poema “Hora de cristales, tiempo de vidrio” en el que los desalojados del sistema, los desarraigados, tienen su representación  : “En esta hora de cristales,/ una mujer duerme/ en el cajero de un banco,/ en el centro de la ciudad./…”   Un bellísimo poema- acusación a esta sociedad mercantilizada y materialista en este tiempo, en el que a pesar de todo, “…no hay climalit posible que aísle de la nostalgia/…”  que representa el grito unánime, las palabras cuchillo para esta sociedad  en la que “un presentador de TV traduce el sonido de la muerte.” Y es que la cotidianidad , hoy, viene cargada de sangre y desgracias.


Onia Valero, nos presenta  un poemario “Galería de mundo y olvido”(Ed .En Huida, 2013) en el que demuestra con una acertada perspectiva sobre el paisaje que la cotidianidad le ofrece una poesía llena de madurez  en el camino emprendido hacia la búsqueda literaria de su verdad, que se abre ante sí prometedoramente. Se expresa en un rico lenguaje, lleno de afortunadas metáforas e imágenes que bordan el surrealismo, la fuerte cotidianidad expresada como un medio agreste, incómodo y lacerante para  su fragilidad , con el que el poeta  dialoga y a veces transmite las angustiadas cuestiones que la vida le presenta: “…/A veces quiero hablar sólo mitades/ para abrirme el hígado la sonrisa limpia/ que traza el escalpelo y ver brotar así/ el hemisferio de negrura que me completa/ en la cara lavada del espejo./…”; “…Sé que frente al espejo no soy más / que este puñado de rutinas,/ estos zapatos gastados/ y, sin embargo, estoy viendo mis ojos/ redondearse en un asombro ignoto,/….” , aunque en la normalidad de lo  cotidiano tenga que encontrarse consigo mismo en la ciudad: “ Es normal caminar y desandar/ las avenidas anchas y templadas: / Pisar como a palomas muertas, fechas/ que nos relatan quiénes hemos sido…”   ; “ ..Qué viento urbano te suspende,/ balancea tu anatomía/ de cadáver novato/ por la tarde en ciernes ./…”. Y en este escenario se hace patente la poesía: “… cuando aún/ la poesía no era el labio duro/ donde llagarse,/ la carne abierta por la que decimos./…”, que será “ Búsqueda …/…/ susurro táctil que permita ondas/ un instante…” .


En  Explicaciones no pedidas (Visor, 2011), de la escritora colombiana Piedad Bonett está presente la propia experiencia cotidiana: “Ahí están. Deambulando/ como deambula Pedro por su casa…”, dirá en “Los viejos inquilinos” , haciendo de un asunto de convivencia una meditación sobre la misma. La vida, bien  familiar :  “Al otro lado del teléfono/ mi hermana habla de fiordos, de glaciares,/ de rías, de bahías…/…/ No le digo a mi hermana lo que en su fondo sabe/ que lo que quiere atar allá se queda;…” o ciudadana : “Con sagrada puntualidad/ vuelven los mendigos a ocupar sus lugares…”, es presentada de una forma de ninguna manera indiferente.  En Cuatro historias minúsculas, partiendo de lo cotidiano, en cuatro partes distintas del mundo, llega a lo trágico. No hay como en la primera parte una especie de rutina vivencial, aquí cada poema presenta dos tiempos, una fractura de la emoción que termina en la muerte: “ Se trata de Sun Danyong, un joven chino./ Dicen que tenía veinticuatro años/ que ensamblaba piezas de aparatos electrónicos/…./Nadie sabe otra cosa/ salvo que saltó por la pequeña ventana de su cuarto de dos por dos/…/ Leo la noticia en Google…/”. O las dos caras de la convivencia: “ Era feliz/ Así opinaban todos/…/…ella /consciente de su dicha, la exhibía/ como una colegiala exhibe una medalla./…/ Él, que era desdichado, vino a saberlo tarde./ Bastó una frase, / una pequeña piedra desprendida/ del túmulo formado por los años./…”.

 No cabe duda que esta nómina  sería extensa; pero no es nuestro afán antologar, sino mostrar algunos de los poetas que actualmente ciñen a esta corriente su creación actual.

F.Basallote,


lunes, 9 de septiembre de 2013

ARTÍCULOS. POESÍA DE LA COTIDIANIDAD



POESIA DE LA COTIDIANIDAD








Lo que denominamos poesía de la cotidianidad es una corriente que poco a poco va infiltrándose en una parte de la joven poesía española, corriente que hace algún tiempo emergió en la América Latina donde, en algunos de sus países,  ha obtenido un excelente arraigo. En Venezuela surgió como oposición a una cierta poesía consolidada, la crítica Gina Saraceni la define: “… el reconocimiento de que en el espacio de lo ordinario la casa, el baño, la ducha, la calle, el gato, el parque, el desayuno, la pareja, los hábitos del día a día aparece una dimensión extraordinaria, ese asombro que causan las "ocasiones" poéticas y que conduce a diversas exploraciones: de la propia identidad (individual y/o colectiva)”. En Perú, la obra de Willy Gómez Migliaro se distingue por la descripción   del ritual cotidiano. Según el crítico García Martín esta corriente poética     “no desdeña la métrica tradicional, ni siquiera el benemérito y para tantos caduco soneto. Participa también del realismo, pero de otra manera: no el realismo sucio, sino el intimista. “. En Argentina, según Rodrigo Galarza, está radicada en las ciudades del interior y representa  apenas un 10% de la poesía argentina, concentrada en su mayor parte en el área de Buenos Aires. De ella dice el poeta de esta corriente Pablo Anadón en Señales de la nueva poesía argentina, que “...utilizan lenguajes cotidianos con la incorporación de vocablos vinculados a la contemporaneidad y la exclusión de todo término que pudiera tener algún relumbre de la tradición literaria, que hay actualización, renovación del punto de vista, perspectivas diferentes, inmediatez,…”.

El sólo título de la obra Diario de un ascensor en un bloque de dos plantas con azotea, de Elena Román,   nos introduce en un texto  de un contenido limitado a los elementos de la vida cotidiana en el que su autora va construyendo un mundo, reflejo de su mundo interior, representado por la vivienda, la casa, la domesticidad, característico de esta poesía de lo cotidiano. En el poema en prosa Ding-dong, dirá: “Si me ibas a llamar, no hace falta que lo hagas, voy en camino. Y si no me ibas a llamar y ya estoy llegando, por favor, haz mucho ruido: tumba el armario, revuélcate en una alfombra….”, en Nota rápida dirá:  “Cariño, te he dejado en la nevera un poco de pavo/ y una metralleta por si lo notas crudo, /…”, mientras que en La lluvia que dejó de ser pretérita dirá: “Recuerdo con cariño la lluvia y las croquetas, tu voz junto al vino, / los billetes de tren invisibles, el cabezal ruidoso, la maleta suicida, / los calamares…”.   

El ya citado poeta argentino, Pablo Anadón, en su reciente  Estudios de la luz,  se detiene en la oscura elementalidad de lo cotidiano, insistiendo –como él mismo dice en la presentación del libro- “ en el intento de extraer un poco de materia luminosa incluso de la más compacta opacidad.” .En dicho poemario se detiene en las cosas a su alcance, en lo inmediato, como en el primer poema del libro: Traduciendo a Robert Frost, “ Con mi libreta y mi lapicera/ Jugando al juego de la poesía…”  o en otras más elementales, como el rito del café: “ Mientras espero que suba el café/ Pienso en la cafetera, ahí, sobre la hornalla/…/ Aquí está, servicial, práctica, hermosa./ Ayudando a servir cada jornada,/…/ Sólo habla/ Ahora cuando asciende el café a borbotones….”, así meramente descriptivo y trasladando la lenta emoción de las cosas, como el ruido de la segadora  “…Que nos ensordecía .Y entreoímos/ En la mente el latido de esta hora/ silenciosa del campo…” al disfrute resultante.



 Decir casa es nombrar el espacio de la intimidad del hombre, el ámbito de su más sagrada cotidianidad, el lugar de la luz y de la sombra, el sitio del amor, el principio y el fin. Nada hay más parecido al hombre que la casa, ella es de alguna manera la réplica material de ese mundo interior que habita en el corazón del hombre.  En Alguien empieza a hablar en una casa, Antonio Mochón  escribe al amor de la lumbre: ”lumbre/ que ofrece su calor como una casa/…/Vayamos, pues tú y yo, dejándonos decir/ por entre ramas húmedas, por el hollín cansado/ de lentas chimeneas, por platos que hemos rotos./ persianas que no bajan a la noche…”, la vida en el pueblo: “…Los junios en el pueblo, los telones/ colmados de aceituna por la vara/ caída, el cielo azul, los nombres./…”, la normalidad de los días en la casa : “ Bajé. La puerta daba hacia esta casa/ que cada día empieza.  Cada día/ bajo sus escaleras, miro fría/ la habitación, su voz, lo que pasa./…”, los quehaceres : “Mis ojos te están viendo en estos cuatro tiestos/ cambiando día tras día la tierra pobre,/ gris, seca,…”  , también la memoria ,“ Porque yo tenía una casa/ que llamaba/ infancia, padre, soledad, camino...”…

En Mudanzas de lo azul de   Jesús Cárdenas la cotidianidad se manifiesta como una sombra del paso de los días, con sus heridas manifiestas como esquirlas de tiempo: “ La vida así, a ratos retorcida,/ perversa y maniática…”   o fracasados intentos de vencer sus secuelas: “Hoy he querido verte tras el cristal,/ y a eso me vengo acostumbrando/…”  ;   inexorable en sus designios: “Estas deben ser las primeras lluvias,/ las que anuncian/ que al fin he de partir, /…” , y pese a que  “Hoy la tristeza/ viene ofreciéndose/ disimulada.”,  el poeta en su batalla diaria apostará  “…por la vida en resistencia,/…” descubriendo “…que en las cosas predecibles/ el miedo y el dolor/ se hacen más soportables./…” y observando  desde la ventana ese suceder del mundo y de las cosas: “ Una vez más te ves/ nostálgico apoyado en la ventana/ …/ Desde tu soledad incomprendida/ rostros que caminan con la rutina,/…”.
Desgraciadamente han llegado a ser en la actual situación de crisis, la angustia social, la preocupación por los problemas del paro y de la penuria, cotidianos. Y a ellos no ha sido insensible la poesía. Como ejemplo citemos el poemario Zonas Comunes  de Almudena Guzmán, con un lenguaje directo, sencillo, y en un refinado tono irónico. Toca episodios generales de la vida y de la Historia,  con una ácida maestría: “Siempre se empieza por una lista./ Jesús estuvo en la lista de los crucificados,/ y en una lista pusieron a los armenios,/ a los kurdos y a los bosnios…”  , jugando a veces con el doble sentido:  “…Doscientas cincuenta personas/ subimos a un tren de ganado./ Al tren de los Expedientes/ de Regulación de Empleo.”, “ Mira como se yerguen orgullosos/ en la rama más alta de sus despachos,/ cómo saltan de corbata en corbata/ y se abren la camisa/ para golpearse desafiantes el pecho/ con los puños./ Y a esto lo llama  Darwin la selección natural.”. A  veces este doble sentido, por otra parte hábilmente empleado, es duramente hiriente por su honda preocupación social, compartida, según las palabras de la autora, con León Felipe, veamos este  terceto: “ Después de la huelga/ los trabajadores se fueron en silencio./ Al Huerto de los Olivos.”. Agudísima crítica social: “Para qué tanto estudiar/ y esforzarse tanto/ si ahora nos vemos de puerta/ en puerta, / como los mormones/ buscando trabajo.”, cargada de ironía histórica: “…Lanzar mensajes al mar/ en una botella. / Enviar currículos griegos/ a los fenicios.”


Y en esta  visión   de lo social, Ana Alvea en su poemario “Hallarme yo en el mundo” incide en algunos poemas hasta imprimirles el sello del alegato ético. Así sucede en el poema “Los anónimos” en el que tomando como pretexto al atleta británico Harold Abraham en cuya vida se inspiró la película Carros de fuego, hace una especie de meditación ante la fiebre del éxito: “ …¿Por qué codicias el oro/ y te ciega y ofusca la memoria?/…”, y , sobre todo, en el poema “ La llamada”, en el que el actualísimo problema de los desahucios toma forma en la voz de la poeta: “ …Apenas puedo oír una voz débil y temblorosa/ preguntando por una subasta./ El banco –como ocurre desde la crisis-/ se ha quedado con la casa/…”, aunque es en el profundo poema “ Reforma laboral”, donde ahonda en la realidad cotidiana de este país nuestro constituyendo un manifiesto que debía estar escrito   en   la conciencia de todos los poderes de este país:  A las tres de la madrugada/se despierta el bebé como todos los días./Tiene hambre y ganas de jugar/acostumbrado a que sus padres lo entretengan/ a cualquier hora./No renovaron el contrato a la madre/por su avanzado embarazo./…/A su padre lo despidieron/al no incorporarse de su baja/antes del tiempo prescrito por el médico,/como le sugería su jefe  /…/“España va en buena dirección.”/…. Este  profundo alegato dice mucho del compromiso social de la Poesía, que en verdad debe hallarse en el mundo, como lo hace valientemente Ana Alvea.    Poesía comprometida, poesía de denuncia de lo cotidiano: “Cerca de mi, una joven rumana/ cruza triste el paso de cebra./Empuja un carro de supermercado/ como si arrastrara el peso de su vida./ En él se amontonan todas sus pertenencias./…”  


Si como decía Teresa de Jesús “Dios andaba en los pucheros”, no va a ser menos la poesía para que, saliéndose de sus escenarios más habituales por no decir constantes, revolotear en el perímetro de la vida diaria, al fin y al cabo es en ella dónde se encuentra el corazón del hombre, su diaria obsesión.

F.Basallote










Textos

Elena Román . Diario de un ascensor en un bloque de dos plantas con azotea .Dip. de Granada, 2010
Pablo Anadón . Estudios de la luz . Pre-Textos. Valencia, 2010.
Antonio Mochón.. Alguien empieza a hablar en una casa . Point de lunettes. Sevilla, 2008
Jesús Cárdenas , Mudanzas de lo azul , Vitrubio, Madrid. 2013 
Almudena Guzmán. Zonas Comunes. Visor. 2011
Ana Isabel Alvea. Hallarme yo en el mundo. Ed. En Huida 2013


domingo, 8 de septiembre de 2013

ARTÍCULOS. DEFENSA DE GUTEMBERG





DEFENSA de GUTENBERG










Cuando el poeta Martín Lucia informaba de la aparición de la revista Espacio habitado (Ediciones En Huida, 2010),  una revista en papel  sobre poesía y pensamiento, afirmaba, no sin cierta amargura que “Una revista en papel, en estos tiempos de sms, twiter, facebook y demás, es un ejercicio de resistencia y rebelión.” 

La acelerada implantación de las tecnologías de la comunicación, al tiempo que cumplen una importante labor de globalización de la noticia, en aras de ese vértigo de aproximación al instante, están consiguiendo -creo que con una técnica bien planificada- banalizar el mundo de la creación por el método de la sobreexplotación de páginas y blogs que yacen , muchos de ellos , sin lectores en la “nube” y concentrando millones de usuarios en la intranscendente intercomunicación de sucesos que en otro mundo no pasarían de ser comentarios superfluos y de ámbito reducido, cotilleos de patios de vecinos y vulgaridades , a los que por imperativos comerciales se aproximan cada vez más medios periodísticos y empresariales de la literatura quizás para ser testigos cercanos de su propia desaparición.

Ese vértigo quita espacio y tiempo para la reflexión reposada, para la relajada contemplación del mundo que es vital para toda creación, para la inmersión silenciosa en los mundos interiores donde el hombre se encuentra consigo mismo y con sus coordenadas elementales, el tempus de la dignidad de ser hombre pensante. Es por ello una amenazante plaga para la cultura, que ya en el nivel anterior del mundo de las telecomunicaciones está sufriendo el acoso de su vulgarización, que con la implantación de canales basura y el incremento del “panen et circenses,”están consiguiendo la insensibilización absoluta del espectador, la dosificación adecuada para la preparación de su mente como receptora de los mensajes “permitidos”, la sublimación más refinada de las técnicas goebelianas….  Y no sólo amenaza contra la cultura, sino que obedece claramente a las tácticas orwelianas  de un mundo regulado por el capital, el verdaderamente globalizado, es decir la amenaza trasciende al núcleo fundamental del hombre, a su libertad.

Desgraciadamente el experimento quebró, luego han aparecido otras que le toman en cierto modo el relevo como “El ático de los gatos” comandada por la incombustible Rosario Troncoso y que va por el número 3, y parece con tendencia a mantenerse. Toda  aparición de una revista de poesía y pensamiento, necesita el incondicional apoyo de los que creemos en la permanencia de unos valores  en los que desde la aparición del signo –e independientemente del soporte- el hombre dejó constancia de una inquietud, de una indagación por interpretar el mundo, de una persistente sublimación   que, desde las pinturas rupestres a las ultimas tecnologías, pasando por el papel y la imprenta, ha avanzado en ese camino infinito de su propio conocimiento, clave de toda libertad.

F.Basallote


sábado, 7 de septiembre de 2013

ARTÍCULOS. POESIA DE LA AUSENCIA II.




POESIA DE LA AUSENCIA II








El amor y el desamor han llenado desde siempre los versos de los poetas, es por su causa donde se han vertido los mejores  y más sentidos versos y es por él donde se hace más fina la sensibilidad poética  de acuerdo sin duda con el estado emocional que los origina. Si el amor en si, tanto desde la pureza de su abstracción mística como desde el sensual y humano goce en la reafirmación de los cuerpos, ha llenado las librerías de bellísimos poemarios, no lo es menos, a pesar de su desgarrador motivo, que la ausencia del ser querido, la separación por el desamor o cualquier otra causa han completado con su emotividad y belleza de completarlas. Hemos hablado en estas páginas recientemente de la Poesía de la ausencia,  y en estas líneas continuamos el tema con algunas referencias a poetas actuales, que dentro de la versión parcial y, por eso, cargada de subjetividad de quien esto escribe, pueden dar un sesgo de lo que algunos poetas actuales escriben del tema.


Pedro Lastra es un poeta chileno que por su ausencia de su país durante mucho tiempo y   por la dedicación a la docencia “en tierra extranjera”, como a él le gusta decir, ha sido un poeta de minorías. Una selección de su obra a cargo de Irene Mardones y de Miguel Gomes ha visto la luz en Pre-textos, bajo el nombre de Baladas de la memoria. Y el amor, el tiempo del amor, ocupan  un lugar primordial  en los versos de Lastra; mas de una forma singular, dotando al poema de una honda perspectiva en la que espacios y tiempos se entrecruzan en una labor que huye del vacío.  En ellos está presente en hermosa elaboración  de la ausencia, no como dolorosa ruptura, sino comno incntivo para su profundización : “…nunca eres más bella que cuando sé que eres/ la que no está conmigo…”, “ Tu nombre es  tan hermoso como el vuelo de un pájaro/ que abandonando el dulce refugio de sus árboles/ se perdiera en el mar llenos de alas/ que le inventó la noche por amor.” , “…cuando el viento derrama/ tu cabellera sobre mi memoria.” y la enjoyada espera : “Mientras espero tu llegada/ las aves sobrevuelan el jardín silencioso/ ellas también te esperan/…/ y te veo venir por un claro del bosque/ junto al agua real…”


En El tiempo entre los labios, nos ofrece Víctor Jiménez (Sevilla, 1957) una Antología de su obra publicada entre 1984 y 2008, en la que el  lacerante desgarro del amor se hace presente en la memoria: “Del recuerdo volvía malherido/ y en silencio…”, “Por no decirte amor,/ dolor, ¿te digo olvido?...” y  esa separación a veces llega a  cuajar momentos en los que el sentimiento de la pérdida  refluye hacia laberintos de conformidad: “ Ahora que me estaba acostumbrando/ a ese sabor sombrío de la ausencia…”,


Antonia Toscano es una poeta de Ronda  en cuya poesía se presiente un mundo en el que la naturaleza es parte importante. En una Antología de su obra reciente  esta presencia de la naturaleza se manifiesta en todos los poemas, incluso en aquellos que intentan trasladarnos una cierta emoción de tristeza, y cuando llega el tiempo de la sombra   es la ausencia protagonista en medio de este universo tan cercano, tan palpable naturaleza: “ …Y exploro/ lo insondable del océano, devorando a dentelladas el aire/ de tu brisa.” y esta ausencia se hace a veces palpable realidad , luminosa presencia de tal modo que “ Quiero verter en la forma de mi piel/ el agua de tu aliento/que los torrentes que te fluyen / colmen mis aguas subterráneas.” hasta que “Las cerezas en flor han estallado/ al roce clandestino de mi mano/ esculpiendo la tierra del camino.”


Sobre la poesía amorosa  de María Sanz, (Sevilla, 1956) dice Manuel Gahete que “ la autora indaga en su corazón para explicar la paradoja absoluta: amor y desamor al mismo tiempo”, y esta doble cara de una misma pasión, este Jano bifronte del sentimiento , tan frecuente en la obra de la poeta, emerge con fuerza en “Los cielos tardíos” , obra con la  que ganó el Premio Nicolás del Hierro . En ella dirá:“Ahora sólo tengo tus tardes en presente,/ la realidad sin fecha que a solas atesoro…”  , tarea en la que el recuerdo incide  “ Sólo tú me has mostrado un paraíso…”; pero se hace el silencio, ese oscuro triunfo del desamor , la ausencia más sutil y dolorosa ,  donde   “ Cuántos latidos saben del silencio…” llegando a ser  “…el silencio / de cada madrugada lo que orienta mi brújula.”  


En “Viento de cuchillos, Rocío Hernández, (Sevilla, 1976) ,nos muestra los polos opuestos de la pasión, el amor y el desamor; la presencia y la ausencia, el haz y el envés “En una misma cama, dos orillas distintas,/ soportan el silencio los amantes./…/ Pero ninguno duerme,/ pero ninguno besa/ o llama/ o roza; …” . Y es tan presente el polo negativo, la ausencia,  que se eleva el lamento: “Porque voy a estar sola/ porque estaremos solos/ y ciegos y desnudos/ como todos los muertos…”. La muerte del amor tras la que en un poema las palabras adquieren un valor iconográfico más potente, imágenes riquísimas que alzan en su plástica el fulgor doloroso de la pérdida: “Carcoma./ Helada mariposa./Cien pájaros de escarcha/ contra un cielo de ceniza./ Negro pez de las sombras./ Araña/ que enhebra tenebrosa/ con sus hilos de muerte/ la malherida fe de los amantes…” .En Penumbra, se manifiesta el látigo doloroso de la memoria: “…Te recuerdo, aún caliente,    para llegar a decir: “…el recuerdo es una fiera pestilente/que habita en su guarida de alimaña.”como forma de fustigar la ausencia. El recuerdo como lacerante e incesante látigo de la memoria en la herida de la ausencia.


Sin dudas , el lector tendrá a mano otros, siempre numerosos ejemplos de poesía en la que la ausencia protagoniza  el lamento poético, esos poemas del dolor que tan bien denominó Julio Mariscal en su obra “Poemas de Ausencia” y que bajo su advocación  escribimos este artículo.

F.Basallote






Textos citados:
Pedro Lastra. Baladas de la memoria. Antología. Pretextos. Valencia, 2010
Víctor Jiménez .El tiempo entre los labios. Renacimiento. Sevilla, 2009
Antonia Toscano. Antología poética .Colectivo Giner de los Ríos. Ronda.2009
María Sanz. Los cielos tardíos. Ayuntamiento de Piedrabuena, 2009
Rocío Hernández. Viento de cuchillos. Ed. En Huida Sevilla, 2010