miércoles, 7 de enero de 2015

DIEGO VAYA, CIRCUITO CERRADO



CIRCUITO CERRADO DE DIEGO VAYA
LA ISLA DE SILTOLÁ. SEVILLA.2014.















Diego Vaya (Sevilla, 1980). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla. Ha coordinado el Ciclo de Lecturas Poéticas de la Facultad de Filología, así como varias colecciones de libros de poesía y narrativa, editadas por el Aula de Cultura de la mencionada Facultad. Ha colaborado con reseñas y poemas en diversos medios culturales. Participó en 9 (El Sobrehilado, Sevilla, 2003). Ha publicado los poemarios Las sombras del agua (Editorial Alhulia, Granada, 2005) y Un canto a ras de tierra (La Garúa, Barcelona, 2006), con el que obtuvo el I Premio de Poesía Joven La Garúa. Única herencia (2008, Premio de la Universidad de Sevilla) y El libro del viento (2008, Accésit del Premio de Poesía Adonáis). Galardonado en 2012 con el premio de novela en el XVIII Certamen de Letras Hispánicas Universidad de Sevilla por su obra Medea en los infiernos.

En las Afinidades electivas define su poética: “Últimamente estoy muy interesado en tres aspectos del lenguaje poético. Otra cosa muy distinta es llevarlos a la práctica con efectividad. El primer aspecto está relacionado con el discurso dentro del discurso: reflejar la distinción entre el fluir de la conciencia y la escritura, entre lo que no digo y lo que llego a decir. El segundo es la exploración de las posibilidades sintácticas. No me refiero al empleo del hipérbaton por cuestiones de métrica o rima. Esta exploración está dirigida a ganar en expresión poética a través del orden de sus palabras. El tercer aspecto es el intento –al menos el intento- de elaborar un lenguaje sintético, dicho de otra manera, un lenguaje poético que acumule significatividad y que se adapte naturalmente a lo que quiero expresar. En este proceso intervienen neologismos formados por la unión de dos palabras, calambures, paranomasias, elipsis o cortes en el discurso.”

En una declaraciones a Juan Manuel Macías dice: “…yo no creo que un poema se construya a través de la reflexión, sino que lo fundamental es la intuición. Preciso: la intuición poética, que aúna asociación de ideas, ritmo, significatividad y emotividad. Es obvio que el pensamiento está presente, pero no me parece lo que más peso tenga en la construcción poemática. Las diferencias genéricas están ya obsoletas, pero, por decirlo de alguna manera, un poema muestra un porcentaje más alto de poeticidad que un ensayo. La cita que mencionas ( se refiere a la citada anteriormente), hace referencia a que lo que me interesa es crear un lenguaje sintético, que tenga referencias y relaciones (ocultas o visibles), y que sin embargo suene con naturalidad y sea creíble. Toda poesía es ficción, hasta la más biográfica, de ahí mi preocupación por que al lector no le parezca mentira. Si hablas del dolor, y el lector te imagina sentado en un sillón y con el calentador puesto mientras afuera hace frío, es un fracaso. Hay que escribir desde las tripas, y si te desangras no te da tiempo a hacer una reflexión en verso. Vuelvo a donde comencé: más que pensamiento, intuición poética.”.

Ciñéndonos a la presente obra,  Circuito cerrado, en la que lleva a buen término su programa poético cumpliendo por tanto, sus parámetros de sintetismo e intuición, no podemos eludir acordarnos de  aquella frase del poeta argentino que decía: “Todo poema es en sí una obra cerrada” y así es este Circuito: una colección de reiteraciones, un conjunto de poemas autónomos que cada uno encierra toda la verdad poética del autor y que lo definen : Sin llegar al hermetismo absoluto, trabaja las palabras con el mimo del joyero , buscando esa categoría que borre lo que de subjetivismo tengan, el expresionismo de un dolor que es la vida : “ Las pasiones han muerto, es tiempo de adicciones, / y hay una por encima de todas las demás/ que resume mi alma despojada de épica:/ la adicción insaciable de vivir…” , el gozo de vivir   y de perpetuarlo : “…Ah, / si la imaginación, si la memoria, si toda esta vida/ pudiese yo –en indicativo y para siempre-/descomponer en píxeles, agrandar lo agradable,/ seleccionar, guardar tanta alegría hasta hacerla ese instante/ que imita a lo eterno mientras dura.”

Una obra digna de tener en cuenta, pues marca un signo de madurez poética en un joven poeta que ha demostrado ser una voz indiscutible en la nueva poesía sevillana.

F.Basallote

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