sábado, 15 de junio de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Josefa Parra, "Materia combustible"



RESEÑAS DE OBRAS
DE POETAS ANDALUCES


JOSEFA PARRA ,MATERIA COMBUSTIBLE













MEMORIA DEL FUEGO
JOSEFA PARRA _ MATERIA COMBUSTIBLE
Ediciones En Huida. Sevilla, 2013.


Josefa Parra ( Jerez de la Frontera,1965), es una voz preeminente de la poesía femenina española , licenciada en Filología Hispánica , trabaja en la Fundación Caballero Bonald, donde es subdirectora de la revista de literatura Campo de Agramante. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Elogio a la mala yerba (Visor, 1996), Geografía Carnal (Diputación de Cádiz, 1997), Alcoba del agua (Quórum, 2002), Caleidoscopio de Venus (César Sastre, 2005), Tratado de cicatrices (Calambur, 2006) y La hora azul (Visor, 2007), el álbum ilustrado Oficios imposibles junto al pintor Carlos C. Laínez (AE, 2007) y Habitación de hotel, con Mercedes Escolano (La Compañía de Versos, 2010). Ha sido galardonada con el Premio Internacional de Poesía Loewe a la Creación Joven 1995 y con el Premio de Poesía Unicaja 2006. Sus poemas han sido traducidos al portugués, al francés y al árabe.  

Su poesía ha evolucionado  hasta un estadio de madurez y solidez poética. Según la autora: “Entonces hablaba más de mi misma y ahora hablo más de los demás. Quiero que haya simbiosis con el lector, una dinámica de comunicación…La poesía tiene que hablar de todos, no de uno mismo. Es materia comunitaria”. En su evolución literaria, ‘Materia combustible’ ha supuesto para ella  una nueva experiencia  ya que “tenía el planteamiento muy estructurado, tenía la trama, los hilos del poemario. Es la primera vez que lo tenía tan claro”, asegura.  Y define este poemario con las siguientes palabras: Nos consumimos y renacemos. Ese es mi poema. Tiene tres partes: fuego, ceniza, fuego. Todos mis poemas son una narración. El hombre y la sociedad se iluminan, se apagan y vuelven a renacer..”  . El libro lleva un mensaje optimista que juega con la metáfora del Ave Fénix y del resurgimiento de las cenizas.
Dividido en tres partes: Fuego, Cenizas y Fuego, quiere la autora en esta  estructura cerrada, circular, reincidir en su poética del amor; mas no desde el incendio incontrolado de la pasión sino desde el fuego latente que perdura en las brasas ocultas en sus cenizas, con un recurso al paso del tiempo y a la nostalgia y una voz que clama por el retorno de los esplendores perdidos como emergente Ave Fénix. En su primera parte dirá: “…El amor me ha señalado/ un camino sin vuelta,/ ha guiado mis pies hasta tu casa./ Aquí me tienes. Sin opción./ Ahora,/ hiéreme de huracanes o de besos.” . Y en rica y adornada joyería de metáforas  se refiere al futuro y al goce del instante: “La carne vegetal y aromada del pétalo/ mañana mudará su apariencia, y el tallo/ que hoy yergue sobre el agua finísima cintura/ se doblará ante el peso del tiempo y su vergüenza./ Eso será mañana. /Pero queda esta noche.”.  Hay en su segunda parte, Cenizas, una búsqueda en la  memoria que se hace nostalgia en los lugares que un día fueron escenario de llamaradas perdidas del amor: “…Te hallaré en la tristeza de esta ciudad sin suerte/ que tanto se parece, en cuerpo y alma,/ a ti / y a mí/…”, y que construye el deseo inalcanzable: “Volvería otra vez sobre mis pasos/ para alcanzar la dicha que se escapa,…”,  pidiendo al tiempo:  “ Dame un sorbo de ayer, una mirada,/ los restos de un naufragio/ a los que sujetarme…” Y, desesperadamente, al amor:  “ Una vez que te viera,/ una sola,/ una vez que volvieran las aguas a su cauce,…” . Amor que aletargado, aguarda su emergente vuelta, en una esperanzada cuestión: “…¿Quién te dice / que no ha de amanecer, que tras la noche/No burlaré a la muerte,….”, mas  en el fondo sabe que “ …lo inalcanzable es lo más dulce,/ me conformo al silencio/ y al vacío y al destierro, / y entono la plegaria/ de la melancolía/ como quien canta un salmo/ gozoso en la penumbra. / Pues sé que lo imposible es para siempre.”. Y todo se hace memoria: “…Apenas un momento: /rozar con las pupilas el milagro/ de tu belleza huidiza/ y esbozar la palabra que te nombra./ Colibrí./ Mi memoria/ te regala el futuro.” . Y consciente de la fugacidad del amor  escribirá: “Sé que el amor es un lugar de paso,/ una pausa de lumbre en medio de la nieve,/ un segundo de gloria./…/ Aunque es tan breve el ascua de los cuerpos,/ si alguna vez la huella dura más que el camino,/ aún merece la pena.”.  Aún merece la pena ese fuego residual con que cierra el ciclo de este poemario, en ningún modo celebratorio de los incendios  sagrados, sino solamente vindicativo de sus cenizas, de las que más que un resurgido Ave Fénix, surgen el dulce éxtasis del recuerdo y una leve esperanza.
Su forma característica de verso libre se enriquece con unos heptasílabos, endecasílabos y alejandrinos, que dan un ritmo y una musicalidad a los poemas,  cortos y profundos, como es norma de su estilo, que hacen de esta Materia combustible, un eslabón significativo en la brillante cadena poética de Josefa Parra, si no un importante punto de inflexión en la misma, marcando quizás las líneas de un futuro derrotero.

F.Basallote  






  

jueves, 13 de junio de 2013

RESEÑAS IV - NUEVA POESÍA SEVILLANA. Jesús Cárdenas, "Mudanzas de lo azul"



RESEÑAS DE OBRAS
DE NUEVOS POETAS SEVILLANOS

MUDANZAS DE LO AZUL de JESÚS CÁRDENAS













MUDANZAS DE LO AZUL de JESÚS CÁRDENAS
VITRUBIO, Madrid, 2013.

JESÚS CÁRDENAS SÁNCHEZ (Alcalá de Guadaíra, 1973), es Licenciado en Lingüística y profesor de  Literatura. Ha colaborado en distintas publicaciones y revistas literarias  y obtenido algunos premios de poesía. Fruto de sus trabajos de investigación ha sido la publicación de  varios libros en soporte digital: Espacios urbanos americanos en el “Diario de un poeta recién casado”, de Juan Ramón Jiménez,” y “.El concepto de lo popular en Juan Ramón Jiménez. Orígenes de la poesía neopopularista”. Es autor del libro  La luz de entre los cipreses, (Ediciones En Huida, 2011),  un poemario en el que nos manifiesta su versión del mundo con una voz intimista y personal, cargada de ecos de la poesía de siempre: amor, desamor, memoria, tiempo, cotidianidad, incertidumbre…Ahora nos trae una nueva obra Mudanzas de lo azul, en la que nos ofrece con una voz plena de madurez, un paso certero en su camino poético, profundizando en esos aspectos ya apuntados en su anterior libro, aunque su palabra nos llega plena de bríos nuevos, matices en la profundización de su búsqueda que simbólicamente  en el título  indica la intención del autor, ya que su “mudanza” no es sino una escala en el proceso  personal de su propia identificación poética, de la autentificación en el sendero sin fin de su propia depuración.
En Mudanzas de lo azul hay un lugar privilegiado a la palabra, “La búsqueda inagotable y permanente de las palabras” se titula el primer poema de la primera parte del libro, y en él dice el poeta:” En sueños buscas adueñarte de ella:/ una palabra hermosa, nunca dicha./…/ Relámpago en la noche, verso esquivo,/ mezcla de amor y necesidad/ palabra que se esconde para nunca/ ser pronunciada, tras lunas de párpados./ En vano buscas adueñarte de ella.”. Y en esa búsqueda  encontrará “Palabras como hojas de otoño llenas de melancolía/ Palabras como drogas….”, en el “oficio” de “Ajustar las palabras como sortijas…”, para la fina orfebrería del poema. En él encontraremos la presencia de la memoria, no como recurso sino como sementera que aflora las oscuridades del tiempo: “El tiempo oculta y vuelca/ nuestras barcas…/…/ los recuerdos sin rostro,/…”,   para concluir que “…el olvido no es más que una simple corrección que ejerce la memoria./”. La cotidianidad se hace presente en este poemario como una sombra del paso de los días, con sus heridas manifiestas como esquirlas de tiempo: “ La vida así, a ratos retorcida,/ perversa y maniática…”   o fracasados intentos de vencer sus secuelas: “Hoy he querido verte tras el cristal,/ y a eso me vengo acostumbrando/…”  ;   inexorable en sus designios: “Estas deben ser las primeras lluvias,/ las que anuncian/ que al fin he de partir, /…” , y pese a que  “Hoy la tristeza/ viene ofreciéndose/ disimulada.”,  el poeta en su batalla diaria apostará  “…por la vida en resistencia,/…” descubriendo “…que en las cosas predecibles/ el miedo y el dolor/ se hacen más soportables./…” y observando  desde la ventana ese suceder del mundo y de las cosas: “ Una vez más te ves/ nostálgico apoyado en la ventana/ …/ Desde tu soledad incomprendida/ rostros que caminan con la rutina,/…”.
Es, sin embargo, el amor el núcleo fundamental de este poemario, tiempo y espacio se confabulan para construir las coordenadas  imprescindibles para su milagro, para el deslumbramiento de ese fuego, de esa ineludible predestinación.  Quizás una llamada, un grito del destino, puedan  ser determinantes: “Oí tu voz en llamas/ aquella noche invernal de domingo/…”, y aunque “ La niebla se ha tragado los sarmientos/ y me has cogido aquí desprevenido/…” , “ Abrirme a tus confines/ fue como recobrar aliento/ y mis alas perdidas.” . Y el amor se hace entrega, sublimación del canto y emoción poética: “…Y me pierdo./ Ante el espejo todo tu soborno./ Francamente, tu atrevimiento prende,/ como el rojo de tus uñas y labios/…”, ya que no hay : “…luz más hermosa que la de  la luna/sobre un cuerpo sin cubrir, taciturno, a punto de agitarse ,/ por soledades oscuras…”  para un cuerpo hecho música , materia excelsa del tacto: “Mis manos midiéndote palmo a palmo, sensación victimista tan cerca de la dicha” .
Y  en esta espiral intimista, con nítidos reflejos andalusíes, se instala una forma de visión del mundo entregada a veces a un buscado hermetismo que, sin embargo, no deja perder la traslucidez de una poesía  clara, aunque necesite a veces, como diría Julio Mariscal :“ los arrebozos de lo oscuro” , que no bastan para que la palabra esclarecedora   emerja, con una fuerza nueva, en una trayectoria prometedora hacia un tiempo de plenitudes. La verdadera mudanza.
©F.Basallote
Publicado en Papel-Literario, 12/06/2013

martes, 11 de junio de 2013

RESEÑAS IV - NUEVA POESÍA SEVILLANA. Martín Lucía, "AQTC"



RESEÑAS DE OBRAS
DE NUEVOS POETAS SEVILLANOS

AQTC de Martín Lucía














AQTC de Martín Lucía
Ediciones En Huida. Sevilla,2012



A propósito de  la obra anterior de Martín Lucía ( Sevilla, 1976) , Los desperfectos, decíamos :   en la senda exacta de una prometedora fecundidad se encuentra  esta   “opera prima” de un poeta que llega con este libro después de haber investigado todos los matices del discurso poético en los múltiples medios que la tecnología nos ofrece en estos tiempos y de haberlo macerado en su propio jugo poético para ofrecer lo que de ningún modo puede considerarse libro de un primerizo, sino obra entera, madurada, con el sello mayúsculo de la eterna Poesía… Un libro de una profundidad insondable, que sienta las coordenadas de una senda de búsqueda en los intrincados bosques de la vida  y en los abismos inescrutables de la Poesía.”

Y en ese sendero, vaticinado entonces, nos hallamos con esta segunda entrega, AQTC, 
que encierra en su abigarrada y compleja estructura las claves de una poética definida en los territorios inalienables de lo íntimo, en una personal y desgarradora batalla contra las constantes maquinaciones del tiempo ,  en una búsqueda arriesgada de su verdad en el  universo de lo cotidiano. Dual, como esos álbumes de música  con doble disco a los que quiere homenajear, AQTC se desdobla en dos libros que a su vez son dos tiempos, marcados no solo por la secuencia de las estaciones, sino que en cada uno de ellos están presentes tres discos que en cierto modo clasifican su contenido temáticamente: Así en el Libro 1: “Honestidad brutal” de Andrés Calamaro, “Tu labio superior” de Cristina Rosenvinge  y “Caminando en círculos”de Quique González , nos definen la cotidianidad, el amor y el tiempo, temas que en el Libro 2 están asignados a “Jurebox”, de Quique González, “Demasiado tarde” de Enrique Urquijo y “El tiempo no va a volver” , tema  de Ira Gershwin y Kurt Weill. Libros que no son uniformes, sino que presentan dos estadios de una poesía que como dicen las palabras cuyas iniciales forman el título del libro:  “Ahora Que Todo Comienza”,  tienen mucho de liturgia iniciática hacia el acceso a una constelación poética donde tiene mucho que decir.

Íntimamente ligada al tiempo, la memoria: “De aquel tiempo de hombres invencibles/mi adolescencia/ De aquel tiempo sin asperezas/ mi caminar envalentonado/…”, y de ese tiempo : “ …No he dejado de memorar/ el amor y la sangre,/ los cuerpos como paisajes en blanco,/ venturosa visión teñida de recuerdo./…” dirá en el Libro I, mientras que en el Libro 2, en otro tempo más apacible, escribirá: “El pálido reflejo en la estancia/ a través del espejo hecho memoria…”,  porque lo cotidiano se hace presente en ella : “ La plaza sigue ahí:/ su mismo color de piedra,/ la misma disposición en su bancos,/…”. Y el tiempo mismo, presente en el Libro 1, con un atinado lirismo: “ …ya Abril en los huesos,/ volvemos a adivinar el agua en la brisa,/ la hierba en la grieta del asfalto/…”, “ Agosto arde de luz./ Y en ella los cuerpos serpentean/…”, en el Libro 2 se hace filosofía: “! …Porque el tiempo/ es un punto, un flash, un parpadeo/…”, irreversible presencia: “ ….Y jamás está de regreso./ Y no lo hará este Marzo risueño y juvenil en su aura./ Ni la veintena. Ni ella. Ni el amor./ Porque ayer es una sombra ausente de cuerpo./…”.

El  tiempo del amor se hace lirismo puro, iniciación, en el Libro 1: “ Hoy todo es inicio, crepuscular. Todo, susceptible de ser nombrado del mismo modo que el amor,/ a nosotros,/.nos nombra…”   . Versos que nos traen ecos lejanos del Aleixandre de “Sombra del Paraíso” y de la mejor poesía amorosa del 27: “Que yo venía de la soledad hacia tu cuerpo/ y ya de ti  estaba pleno, te escribo./ Mi cuerpo de mi cuerpo sólo rodeado. Mi pecho pensándose páramo./ Mi boca sin reclamo ni júbilo./ La sangre desbordada de arena./ Piedras y ausencias en los labios./ Y, sin embargo, pleno ya de ti.” , hermoso poema , titulado “Cuatro años” que encierra en su factura el pulso de la   más excelsa poesía de amor. Mientras, en el Libro 2: “ Ya sabes que no volverá./ Y que no hay amor que idéntico pose en dos labios./ Y que es el amor un punto, un flash, un parpadeo.” , con lo que retorna a la misma definición de tiempo, haciéndolo similar en su efímera estancia y preguntándose: “ ¿Quién, entonces, sostendrá tu amor,/ idea sólo de ti hecha,/ cuando seas flor de memoria?”.

Libro intenso a la par que dual, en el que a pesar de la diferencia de estados no hay contradicción entre los dos tiempos, entre los dos Libros en que lo divide. Aunque eso sí, un libro de una calculada  estructura, que en su dificultad no es sino una especie de cántico y lamento al tiempo, a la efímera flor de la dulzura del amor, un “Tempus fugit”
actualizado que no hace sino inscribir este libro entre los mejores de esta joven generación de poetas que nos trae la poesía sevillana de estos días…




©F. BASALLOTE


sábado, 8 de junio de 2013

RESEÑAS IV - NUEVA POESÍA SEVILLANA. Lola Crespo, "Las palabras acostumbradas"



RESEÑAS DE OBRAS
DE NUEVOS POETAS SEVILLANOS

LAS PALABRAS ACOSTUMBRADAS  de LOLA CRESPO














LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO
LAS PALABRAS ACOSTUMBRADAS  de LOLA CRESPO
Guadalturia. Sevilla, 2012.



Doctora en Historia del Arte y Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla, Sus poemas aparecen en antologías como Homenaje a la Generación del 27, Homenaje a Ramón Jiménez, Versos para derribar un muro y Enredando. Su primer libro íntegramente escrito por ella fue Gramática malva (Voces de Tinta, 2010),  (Ver Papel-Literario, 10/12/2010).  Ha publicado  recientemente   Las palabras acostumbradas (Guadalturia), un poemario donde reflexiona sobre la lengua y sus límites. Con prólogo de Mario Barranco, a lo largo del poemario Las palabras acostumbradas, se insertan, a través de códigos QR, varios vídeos de creación propia, fotografías de la autora y varias composiciones musicales de David Postigo, en un intento globalizador del acto creativo.


Para Lola Crespo: “Hay palabras que se acostumbran: se vuelven disimuladas, se desorientan, se deshabitan. Y al nombrarlas, curiosamente, nos definen su extravío, nos sitúan en la esquina de los días, en un punto de referencia poco específico entre tiempo y espacio, en un lugar impreciso de convergencia, de cruce, de encuentro y también de tropiezo. En un lugar alejado del siempre necesario asombro.” Dice Mario Barranco, prologuista de la obra, que en sus versos “Hay una concesión inmensa a la vida. En cada palabra. En cada pausa. Existe una escritura de la experiencia que se dobla sobre sí misma sin dejar de ser experiencia…”


En total coincidencia con Neruda: “… son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema…”, Lola  Crespo eleva una estructura en la que las palabras constituyen un orbe de magia infinita, con la autonomía de su propia belleza, un trasmundo en el envés de las maravillas sucesivas  de su pronunciamiento, especialmente en la primera parte del poemario  Policromías espontáneas, en la que dirá  : “Te doy lo que tengo/ estoy hecha de de palabra/ hilo a hilo/ gota a gota/ sed a sed.”,  palabra ensimismada  “…con la firma reversible de un vuelo…” . Palabra acostumbrada al retorno.


De acuerdo con  Benedetti cuando dice en su poema “La Palabra” : “…la palabra es un callejón de suertes/y el registro de ausencias no queridas/puede sobrevivir al horizonte/y al que la armó cuando era pensamiento/…”, Lola Crespo dirá en la segunda parte del libro encabezada por un poema visual llamado precisamente “Las palabras acostumbradas” que “Hay palabras claras,/ tan brillantes, / que son capaces de doblegar al tiempo,/…” .  Por eso dirá que  “ La naturaleza de mi lengua es fugitiva/ por eso, / la palabra agua/busca el río/…” y por eso  pide “…que la voz hecha tierra/ sea el centro de todas las geografías./…” . Una nueva construcción del mundo.


Y hay una tercera parte, “En la esquina de los días”, en la que la poesía se hace desgarradamente cotidiana, como un inventario de catástrofes, en el que la palabra yace y emerge en grito, en espejo de desolación., tiempo del Apocalipsis en el que “Tras unos ojos enjaulados/ sólo te observan tus miedos.” , aunque la palabra es aquí no solo lamento, sino denuncia como en el poema “Hora de cristales, tiempo de vidrio” en el que los desalojados del sistema, los desarraigados, tienen su representación  : “En esta hora de cristales,/ una mujer duerme/ en el cajero de un banco,/ en el centro de la ciudad./…”   Un bellísimo poema- acusación a esta sociedad mercantilizada y materialista en este tiempo, en el que a pesar de todo, “…no hay climalit posible que aísle de la nostalgia/…”  que representa el grito unánime, las palabras cuchillo para esta sociedad  en la que “un presentador de TV traduce el sonido de la muerte.”


Un poemario que, a  la vez de ser profundamente lírico, lleno de la eterna música de Érato, vive la desolación cotidiana de nuestro mundo con la palabra acerada de los profetas, con el látigo en que la flor de la palabra se convierte ante la continua destrucción del hombre por un sistema incorde.   


©F.Basallote

jueves, 6 de junio de 2013

RESEÑAS IV - NUEVA POESÍA SEVILLANA. Iván Onia, "Galería de mundo y olvido"



RESEÑAS DE OBRAS
DE NUEVOS POETAS SEVILLANOS

GALERÍA DE MUNDO Y OLVIDO de Iván Onia










“GALERÍA DE MUNDO Y OLVIDO”de Iván Onia 
Ediciones En Huida, Sevilla, 2013


Hace poco tiempo un gran poeta, Félix Grande, me decía que gracias a la juventud , la poesía española está cambiando y así es; como los grandes movimientos culturales   es un cambio lento, silencioso y a la vez profundo, no se trata de una revolución ni un corte brusco, es como una silenciosa penetración en el ámbito poético de una joven generación que como en un descendimiento biológico aparece de forma y voz plural en todos los rincones del país cargados de una verdad  que late en sus corazones, que se reconoce en las voces pasadas pero que se acoplan al ritmo del nuevo tiempo pausadamente,   no vienen con actitudes despectivas, antes bien respetuosamente con las poéticas que le precedieron y de algunas de las cuales beben; aunque han buscado en otras raíces el elixir que les alimenta, descubriendo sus espejos poesías hasta ahora intangibles para muchos poetas anteriores.  


En estas páginas hemos dado cuenta de obra de autores jóvenes, algunas de ellas óperas primas con tan alto  grado de madurez que demuestran  que no se tratan de advenedizos sino de serios valores a tener en cuenta.  Entre ellos traemos hoy a estas páginas a   Iván Onia Valero( Sevilla, 1980),  que a los dos años de su primera obra: “Tumbada cicatriz”, nos presenta  un poemario “ Galería de mundo y olvido”, en el que demuestra con una acertada perspectiva sobre el paisaje que la cotidianidad le ofrece, una poesía llena de madurez  en el camino emprendido hacia la búsqueda literaria de su verdad, que se abre ante sí prometedoramente.


Dice de sí el propio poeta:.“Como todos los jóvenes yo también vine a llevarme la vida por delante, pero a diferencia del genial Gil de Biedma, siempre he sido consciente de que el tiempo deja esqueletos en la cama y hay que sacudir las sábanas a diario. (…)Hay aristas de acero en esos pasajes de la vida que se fueron y, al querer asirlos, resbalan cortándonos las manos, de modo que sólo hallé en el verso la máquina capaz de recolectar  todo aquello, si bien no para que hiciera menos daño, sí para hacerlo más bello y susceptible de ser colocado en estanterías. De modo que poco a poco fui rellenando los anaqueles con la arcilla de la memoria, leí a poetas que me enseñaron sus pequeños museos y me mostraron las endecasílabas jaulas donde metían, para más seguridad, su voz y su palabra, me abandoné a la desnudez de la idea y al brillo de la metáfora y quise dejar constancia de mi virtud en cada poema que llegaba al final con la sentencia firme del que pareciera, de nuevo, mi poema definitivo”.


En esa ascesis personal se fundamenta indudablemente ese músculo poético, esa certera asunción de la palabra como instrumento cabal para labrar verso a verso una estructurada poética, cimiento de un edificio sólido que en su autenticidad se manifiesta fehacientemente.


 Tiene esta “Galería de mundo y olvido” tres partes diferenciadas, en su estructura, no en su concepción poética:”Galería de mundo”,”XXX poemas en los huesos” y  “Olvido”, como si quisiera expresar tres posiciones dentro de su universo poético. En  Galería de mundo” se expresa en un rico lenguaje, lleno de afortunadas metáforas e imágenes que bordan el surrealismo, la fuerte cotidianidad expresada como un medio agreste, incómodo y lacerante para  su fragilidad , con el que el poeta  dialoga y a veces transmite las angustiadas cuestiones que la vida le presenta: “…/A veces quiero hablar sólo mitades/ para abrirme el hígado la sonrisa limpia/ que traza el escalpelo y ver brotar así/ el hemisferio de negrura que me completa/ en la cara lavada del espejo./…”; “…Sé que frente al espejo no soy más / que este puñado de rutinas,/ estos zapatos gastados/ y, sin embargo, estoy viendo mis ojos/ redondearse en un asombro ignoto,/….” , aunque en la normalidad de lo  cotidiano tenga que encontrarse consigo mismo en la ciudad: “ Es normal caminar y desandar/ las avenidas anchas y templadas: / Pisar como a palomas muertas, fechas/ que nos relatan quiénes hemos sido…”   ; “ ..Qué viento urbano te suspende,/ balancea tu anatomía/ de cadáver novato/ por la tarde en ciernes ./…”. Y en este escenario se hace patente la poesía: “… cuando aún/ la poesía no era el labio duro/ donde llagarse,/ la carne abierta por la que decimos./…”, que será “ Búsqueda …/…/ susurro táctil que permita ondas/ un instante…” .


La segunda parte, “XXX poemas en los huesos”, es como un esquema de la poética del autor, no solo por la brevedad de los poemas, algunos de dos versos solamente, con una importante carga aforística; sino porque logra conceptualmente concentrar la hondura de su pensamiento en la breve dimensión de sus poemas, algunos de una pureza  que nos recuerda a Valente o a Blanca Varela: “Para que todo sea; para hacer de la muerte otras sombras,/ del insecto, el órgano puro./ Dices corazón o árbol, / te haces nombre de ojos abiertos.”  , “No existe, solo somos nosotros/ mirando por las ventanas y los espejos de barro./ Carne convertida en piedra./ Aire que no es más que fotografía.”.En algunos casos tan profundamente expresivas: “Hasta mi pluma miente si pronuncio/ - líquidas, negras – estas alambradas.”.


Mientras, la tercera parte, “Olvido”, no es sino el eterno peaje que todo poeta hace al tiempo, a quien  en estos extraordinarios poemas de la memoria, paradójicamente quiere revestir de olvido. Comienza, como no podía ser menos, diciendo en un soneto:  “Tiempo. Toro de luz viniendo siempre,/ grifo de sangre para decir los días/…”, y ese tiempo y el espacio que lo habitó se hacen carne de memoria:  “Más que aquellos que allí fuimos alguna vez,/ extrañan las casa./ - El polvo intacto, cada cosa en su frío - / Regresamos a las habitaciones/ para que los objetos vistan sus huesos/ con el asombro de ser encontrados./ La nostalgia que nos recorre entonces/ es la lengua del hierro conteniendo el vacío./ Idioma de lo que un día habitamos.” .  Y la memoria es capaz de hacer revivir el estallido floral de las cunetas: “Éramos domingo en la carretera,/ un enjambre de primos que restaban/ los kilómetros al sabor del cloro/ y hundían la semana en la piscina. Allí aprendimos el beso de los higos, /la electricidad verde de la ortiga./…”.  Claro que  todo es pérdida, sangrante herida,  por ello la recurrente llamada al olvido, olvido como lenitivo del dolor: “Cuando quise volver sobre mis pasos,/ las aristas de todo lo que había/ perdido alguna vez me iban sajando/ las manos…”.


Intenso poemario íntimamente condensado en un sentimiento que tiene mucho de existencial en cuanto ceñido al tiempo  y a sus circunstancias se hace llaga y dolor, en un  asumido presente, “…un cadáver de tiempo tan joven que no sabe irse del todo…”.-

©F.Basallote
Publicado en Papel-Literario, 22/05/2013

martes, 4 de junio de 2013

RESEÑAS IV - NUEVA POESIA SEVILLANA. Jesús Cárdenas, "La luz entre los cipreses"




RESEÑAS DE OBRAS
DE NUEVOS POETAS SEVILLANOS


LA LUZ ENTRE LOS CIPRESES de JESÚS CÁRDENAS












LA LUZ ENTRE LOS CIPRESES de JESÚS CÁRDENAS
ED.EN HUIDA. SEVILLA, 2012

JESÚS CÁRDENAS SÁNCHEZ (Alcalá de Guadaíra, 1973), Es profesor de Lengua castellana y Literatura . Ha colaborado en distintas publicaciones y revistas literarias de reducida distribución y obtenido algunos premios de poesía. Fruto de sus trabajos de investigación ha  publicado varios libros en soporte electrónico: Espacios urbanos americanos en el “Diario de un poeta recién casado”, de Juan Ramón Jiménez, y “.El concepto de lo popular en Juan Ramón Jiménez. Orígenes de la poesía neopopularista”
Tras una  experiencia en diversas publicaciones  y  una madurez  poética contrastada nos ofrece su opera prima: La luz de entre los cipreses, que recibimos con el calor y ánimo que requiere una aventura como la de atravesar esa puerta tan cargada de misterio para todo poeta novel como es la publicación.

En La luz de entre los cipreses  nos manifiesta su versión del mundo con una voz intimista y personal, cargada de ecos de la poesía de siempre: amor, desamor, memoria, tiempo, cotidianidad, incertidumbre… Divide el libro en tres partes: Puntos de fuga, La misma soledad y Un abrazo a tiempo  , que conforman como tres niveles existenciales de una misma experiencia vital: La consciencia de lo inmediato y de la sutilidad de la pérdida, la ausencia y las máscaras de la soledad, y el encuentro o reencuentro del amor, estratos transversalmente hendidos de una poética profunda en la que perviven las constantes de la poesía, dentro de una urdimbre tejida por lo que define Enrique Baltanás en el prólogo de la obra: “ preocupación metafísica  por el sentido de la vida, por la verdad  o la mentira de la misma…”.., que se manifiesta  en la aceptación de la propia contradicción: “Soy el hielo y la sal juntos./ el permanente blanco de lo que ansío/ y el negro que deviene/…” y por una cierta sumisión a los designios del destino, a quien se entrega: “…Abrigados siempre/ por el destino y por sus imposibles/ esperan los deseos/ un cobijo/….” En este discurrir de la cotidianidad se hace patente la tristeza : “Qué vida en la tristeza. Suena adversa/ la tarde en los cristales. Estas nubes/ descienden, lluvia intensa y fuerte viento/…”, tristeza  que se hace soledad : “ Mientras, espero a solas un tren, busco/ en tu cuerpo que es el cuerpo que pienso,/ y no sé ya de mi…”,    y soledad que se hace fuerte en sus designios: “Ya no mires atrás, corazón”   pero que no puede evitar volverse nostalgia:  “…Mientras contemplo los atardeceres/ repaso –privado casi del juicio-, / el instante en que íbamos sentados/ en el mismo vagón/…”  , aunque las heridas abiertas duelan  en la soledad : “…Prefiero ahora envolverme/ en las sábanas de la soledad,/ en la desesperanza y sus disfraces….”y la memoria se encarga de avivar sus huellas:  “El tiempo parece un río de imágenes/ con el dique reseco del silencio…”. Sin embargo, el mismo tiempo se encarga de resolver.
©F.Basallote
Publicada en Papel-Literario, 25/10/2012

domingo, 2 de junio de 2013

RESEÑAS IV - NUEVA POESÍA SEVILLANA. J.Mª Gómez Valero, "Los augurios"



RESEÑAS DE OBRAS
DE NUEVOS POETAS SEVILLANOS

LOS AUGURIOS de JOSÉ MARÍA GÓMEZ VALERO












EN LA FRONTERA DEL VERSO, a propósito de LOS AUGURIOS
de JOSÉ MARÍA GÓMEZ VALERO
Premio Alegría 2011
ICARIA. Barcelona, 2011



José María Gómez Valero( Sevilla, 1976), obtuvo con este poemario el Premio Alegría 2011. Es autor de los libros de poesía: Miénteme (Qüasyeditorial, Sevilla, 1997), El libro de los simulacros (Ayuntamiento de Lepe, Huelva, 1999), Travesía encendida (Vitruvio, Madrid, 2005) y Lenguajes (César Sastre Editor, 2006. Ha obtenido entre otros, los Premios Ciudad de Lepe, Ciudad de Mérida , Primer Premio en el III Certamen Internacional de haikus ,Facultad de Derecho de Albacete, etc…Poemas suyos han sido recogidos en diversas antologías, entre ellas Once poetas críticos en la poesía española reciente (Baile del sol, Tenerife, 2007); El sol ,los pájaros,( Facultad de Derecho. Albacete, 2007). Participa en diferentes proyectos escénicos que relacionan poesía y música. Imparte talleres de creación literaria, campo pedagógico en el que trabaja e investiga desde hace años. Forma parte del colectivo de acción cultural La Palabra Itinerante.


Un poeta joven y comprometido que avanza en una línea cuyas directrices poéticas son, en sus propias palabras: “Decir con responsabilidad cívica y generosidad, decir desde la conciencia del mundo en que vivimos, desde el conflicto, desde la herida del vivir, desde lo que nos une y conmueve.” Y ese decir se hace en textos “en los que se puede ver una "gran economía del lenguaje", así como una importante "unidad" en la dimensión literaria” en palabras de Jaime Siles.


Respecto a “ Los augurios” , el citado Siles, que presidió el jurado del Premio Alegría, dijo que : “es un libro «digno», cuyos poemas tienen «unidad y contestación», y además está «muy bien estructurado», con un ritmo y corte del verso «importante»…”, añadiendo que….«No tiene una temática, sino una forma. Parece minimalista, pero no lo es. Tiene un 'corpus significativo', con una escritura hacia dentro y muy cuidada, en la que se percibe la frontera del verso»,  


Si Jaime Siles hubiera incidido en el análisis de la obra, seguramente habría añadido que en la misma se encuentra una clara influencia  de la poesía japonesa, patente en la brevedad, en la concisión, en la agilidad de la sugerencia y de la instantaneidad propias del haiku, poema en el que el joven poeta sevillano es un experto y premiado haijin. Esta influencia trasciende de lo que es la forma de este pequeño poema de diecisiete sílabas y se extiende en el aire del poemario, dejando patente una posición externa del poeta  que como dice Siles escribe “hacia dentro”, pero como aquellos viejos maestros del haiku lo hace desde el mundo , como él mismo dice en su Poética: “…desde el conflicto, desde la herida del vivir…” ; pero acentuando en su mirada un cierto soslayo crítico. 


 Tiene “ Los augurios” , cuatro partes numeradas, aunque temáticamente pueden definirse cada una de ellas con un motivo más o menos común. Así, en la primera parte, el tiempo se erige casi en protagonista, no en vano se abre con una cita de Heráclito: “¿Cómo puede uno ponerse a salvo de aquello que jamás desaparece?”.  A lo que en su primer poema dice el poeta: “ …Despertar,/ abrir los ojos,/ ansiar el tiempo/ en el que nada se derrumba.”, expresión en la que subyace un claro sentido de búsqueda de perfección, y al mismo tiempo de constancia de lo efímero, patentizando la importancia del instante : “…Instantes decisivos/ y frágiles./ Instantes decisivos / y eternos./ El brillo de la hoguera alborotando/ las hojas de los árboles.” . Hay otro aspecto común al haiku, la naturaleza, el espacio exterior, muy presente en la segunda parte: “Sentir en cada paso/ el frescor de la tierra/ bajo la hojarasca.”  ,  “…Bajo el agua/ unas piedrecitas/ juegan con la corriente/ y se mueven despacio” . En la tercera parte está de nuevo presente el tiempo, pero ahora bajo el disfraz de la muerte, de la destrucción, al mismo tiempo que late el deseo del  fulgor del instante detenido:  “..El fruto desbarata/ la forma de la flor…” , “La noche cae/ y nadie la recoge/ el mar queda cubierto de luciérnagas.”, “…Flor de jazmín,/ pasajera de la prisa. En el centro la aguardan,/ para hablar de la muerte,/ los nenúfares.”. La cuarta parte, precedida por los versos de Sophia de Mello : “ Terror de amarte en un sitio tan frágil como el mundo…”, hablan del amor pero de un amor en el filo de la navaja, ya que en todos  sus versos está presente el terror de la poeta portuguesa: “…Rendidos y abrazados/ subimos al tobogán del olvido…”, “ Tu sonrisa no sirve para nada/ en este mundo infausto,/ insolente,/ inquisidor,/ impío./…”

Un poemario formalmente muy sólido, coherente con las líneas de la poética del autor, en el que a veces hay una aproximación,  – por desvío del haiku-  hacia lo aforístico, con un mensaje que se sale asimismo del de la filosofía zen del poemita japonés, ya que no hay un goce del mundo , sino una forma de intentar reconducirlo “…desde el conflicto, desde la herida del vivir…”, llegando a veces a situarse , como decía Siles, en las mismas fronteras del verso.
©F.Basallote
Pûblicado en Papel Literario, 6/03/2012