viernes, 10 de mayo de 2013

RESEÑAS III - POETAS ESPAÑOLES. Domingo F. Faílde, "La mala letra"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ESPAÑOLES


LA MALA LETRA  de DOMINGO F.FAÍLDE











POESÍA LIMINAR
LA MALA LETRA  de DOMINGO F.FAÍLDE
Ediciones Vitrubio, 2012


Para Domingo F. Faílde, (Linares ,1948) el activismo literario ha sido una constante desde que en los últimos sesenta participó  en la Revista Tragaluz, de Álvaro Salvador.Fundador de revistas y otras publicaciones, ha dirigido La Isla, suplemento cultural del diario Europa Sur, y colaborado en Cuadernos del Sur (diario Córdoba), Papel Literario (Diario Málaga-Costa del Sol) y otras publicaciones especializadas. Es miembro de número del Instituto de Estudios Campogibraltareños, de cuya Sección VI (Literatura y Periodismo) fue presidente, y socio fundador de la Asociación Andaluza de Críticos Literarios. Ha sido uno de los componentes más destacados de la llamada poesía de la Diferencia. En una reciente entrevista dice: “… del movimiento de la Diferencia fui miembro activo y aun belicoso hasta que fue diluyéndose en el abigarrado panorama literario español.”.  Este activismo literario sigue siendo una de sus signos definitorios, tanto por su participación en actos de manifestación poética, algunos de los cuales se mantienen con un alto nivel en varios ciclos gestionados y dirigidos por él y en colaboración con Dolors Alberola que han enriquecido la vida cultural de la ciudad de Jerez, como en su participación en las redes en las que su presencia es un deslumbrante referente de ética y pensamiento social lúcido y brillante.

Su extensa obra poética  le ha situado entre los referentes más claros de la poesía española  actual, perteneciendo cronológicamente a la generación de los novísimos, que él prefiere denominar del Setenta o del Mayo francés,  generación de la que dice que “…no he compartido, en sentido estricto, la estética de aquellos, pero sí –como dijo una vez mi amigo Juan José Téllez- una atmósfera, una intención, una sugestiva voluntad lírica que me fue alejando de los escarceos sociales de la época para adentrarme en la introspección sentimental o en una elegante –el adjetivo es suyo- melancolía andalusí.”  Entre sus libros destacan: Materia de amor, Patente de corso, Rosas desde el Sur, Cuaderno de experiencias, Náufrago de la lluvia, Manual de afligidos, la cueva del lobo, Amor de mis entrañas o Región de los hielos perpetuos.  Hay poemas suyos en diversas revistas españolas e hispanoamericanas, algunos de los cuales han sido traducidos al catalán, inglés, francés, alemán y árabe. Ha obtenido, entre otros, los premios:Juan Alcaide, Searus, Ciudad de Algeciras, Miguel Hernández, Antonio González de Lama, Cálamo,  Provincia de Guadalajara y Villa de la Roda
Respecto a su poética recordemos  lo que dijo de él José Lupiáñez: … Nunca pierde las formas Faílde, ni le tiembla la mano, ni hace peligrar el poema con el asomo de alguna ironía o alguna cita que pide complicidad a las inteligencias...”. El mismo poeta  dice lo siguiente: “… sólo puedo ofrecer escepticismo,… reflexiones metapoéticas que, como corresponde, más que ofrecer respuestas convincentes, formulan preguntas, ¿o no es la duda acaso el combustible que mueve al arte?Hoy, escéptico con causa, mi poesía se ha vuelto más directa, más clara acaso y más desengañada; es mi poesía en fase terminal, como suelo llamarla: abocado a una muerte, que a mis 64 años, barrunto próxima, y sin otro balance que la consumación del fracaso de mi existencia, puedo decir lo que me dé la gana; “al cabo nada os debo, que diría Machado.”  Y se define de la siguiente manera: “ Yo no soy un poeta luminoso, el vate prometéico de León Felipe, y sí,  por el contrario, un poeta maldito, que da testimonio de la oscuridad, pues en ella vivimos, tratando en cualquier caso de alumbrarla con la palabra, capaz de mover mundos, aunque no aspiro a tanto y menos todavía en esta etapa de “poesía en fase terminal” –así la denomino-, en la que, dando todo por perdido, ajusto cuentas con el universo, sin tratar ni siquiera de salvarme a mí mismo…”
Con La mala letra, se adentra Domingo F.Faílde en ese espacio  donde el malditismo, el escepticismo  y el desengaño  traman desgarradoramente una poesía que el mismo define: “La mala letra” es un discurso sobre el fracaso de la vida humana, encarnado en el libro por la literatura, como opción de fracaso por excelencia. …” .   En él da testimonio de la oscuridad, acusando en sus maldiciones a cuanto agente haya contribuido a ese estado, así el tiempo: “ …Tarde o temprano, el tiempo, en su ejercicio,/ acaba descubriendo sus naipes y las trampas/ de la sucia partida que juegan en pareja/ él y la muerte….” O la presencia oscura y dolorosa del insomnio en la Mala noche: “…Ya veis, cuanto delirio/ para decir tan sólo que me duele/ mi dolor, el que clava/ su puñal en mi carne y ese otro/ que oculta sus señales en las radiografías/ e , inmune a los sedantes, baila el “twist” en la noche,/ siempre la puta noche, mientras suena el piano de ana Belén/ y yo/ me voy muriendo entre sus teclas.”

Esta aproximación al límite, lo que él denomina “poesía en fase terminal”, se manifiesta crudamente en poemas como “Forever”: “Alguna vez, si antes/ locura o desmemoria/ no nos retiran…/ habrá que poner punto/ final, guardar los bártulos/ y dejar para siempre la escritura./ ¿He dicho “para siempre”?/ Para siempre es la muerte/ y eso ya estaba escrito.” Aceptación, conformismo: “ Sé que me iré, algún día, ligero de equipaje/ -para variar-. Ahora,/ en la sala de espera de lo oscuro, me he cortado las venas: perdonadme,/ esta vez fue tan sólo un simulacro.” . Y  revisión, como en “A modo de inventario”, dirá: “He quemado las salvas de mi vida/ en ferias de suburbio, tan oscuras/…/ todo suena a canción de despedida/ y estoy cansado, la certeza a cuestas/ y una vida detrás.”.  Inventario de glorias y derrotas que la memoria se encarga de administrar en ese tiempo liminar:   “ Cuando ya se han perdido las guerras, sin remedio,/ la fama, la fortuna, la esperanza,/ la virtud –desde luego- y el decoro,/ uno vive tranquilo,/ toma de la memoria, como un pájaro,/ su mínima ración de agua y alpiste/ y deja que la vida, sin esfuerzo, escriba los renglones que le quedan…”

Y hay un apartado de cuentas con el mundo: “…(seré sincero y jugaré sin trampas: / reconozco que el mundo, varado en la indigencia, / nada me muestras, nada/ me dice./ Y, contrariado, cierro / el libro que aún no he escrito).” , y sobre todo manifiesto que es todo un testamento lírico: “ Soy un esteta, sin remedio: amo/ las ciudades amuralladas, los viejos torreones,/ las calles empedradas, los jardines umbrosos,/ las casas solariegas, los cisnes, las magnolias,/el rumor de las fuentes, la música, los libros,/ las mujeres desnudas, el vino, los manjares,/ las vajillas antiguas y el amor; / amo todo/ lo que habrá de extinguirse, …/…”, para terminar en el último poema del libro “Lluvia” diciendo: “…Sigue lloviendo, es tarde, tu vida se derrama./ Lo demás, solamente silencio, un paso al frente,/ ser dueño de ti mismo,/ no ser nada tal vez.”
Sin ánimo de contradecir al poeta, creemos que este poemario puede estar incluido en lo que él define como poesía terminal,. mas no es  -de ningún modo- un poemario final, es quizás uno de los peldaños de esa escala liminar con la que de una manera magistral –siempre lo fue su poesía- asciende hacia las cotas de su propia hondura, el feliz hallazgo en el camino de  la eterna búsqueda.  

©F.Basallote
Publicado en Papel Literario, 8/02/2913


jueves, 9 de mayo de 2013

RESEÑAS III - POETAS ESPAÑOLES. Antonio Gamoneda, "Canción errónea"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ESPAÑOLES

“CANCIÓN ERRÓNEA”  de ANTONIO GAMONEDA










SIN MIEDO NI ESPERANZA
A propósito de “CANCIÓN ERRÓNEA”  de ANTONIO GAMONEDA.
Tusquet.. Barcelona, 2012


Antonio Gamoneda, (Oviedo, 1931), es uno de los grandes escritores españoles contemporáneos. Lo dicen sus títulos (Premio Nacional de Poesía, Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Cervantes y el Premio Quijote de las Letras Españolas), pero aún más alto lo dicen sus poemas, a los que ha vuelto después de cuatro años de la publicación de su anterior libro, “Extravío de la luz.”. 

Perteneciente por edad a la generación histórica de los cincuenta, Antonio Gamoneda es un poeta que se sale del perfil habitual de sus coetáneos. Su poesía es, toda ella, una consideración sobre la muerte. El dolor ante la injusticia, la propensión a la belleza, y una piedad asentada en la fraternidad de los desheredados, alcanzan en sus versos una rara intensidad expresiva al servicio de un pesimismo esencial, en el que tiene un peso indiscutible la dureza de la vida :“- Mi infancia transcurrió en los años de la inmediata posguerra. León, que había sido dominada por los militares rebeldes engañando a los mineros asturianos, se convirtió en un inmenso penal. El Hostal de San Marcos, Santa Ana, Puerta Castillo… todo eran cárceles. La ciudad era un lugar de represión y eso llegó a entenderse con una normalidad terrible.”. Ese contacto con la injusticia  sin duda lo marcaron, dejando su sello no solo en su poesía sino en su propia actitud ante la vida. Recientemente en unas declaraciones a la agencia EFE dijo lo siguiente, manifestando su posición respecto a los acontecimientos que asolan a nuestro país: "Dentro de este accidente que es la vida existe la solidaridad con el que sufre, con el amigo, y, como la vida tiene dos caras, también encontramos la insurgencia poética que debe existir ante la injusticia, ante el opresor, y hoy más que nunca". Añadiendo: “Tengo una pequeña filosofía con respecto a lo que estamos viviendo: las cosas tiene que ponerse muy mal para que cambien”. Entiende que la poesía debe ser social, por sus coordenadas vivenciales: "es significativa de mi interioridad, de mi subjetividad, pero yo estoy en una lengua, en un país, en unas circunstancias históricas".Antonio Gamoneda ha definido la poesía en uno de sus ensayos: "Es arte de la memoria en la perspectiva de la muerte" y, recientemente: «La poesía no nos lleva a la salvación total, pero se le parece y es ese parecido el que nos consuela»

De  su último libro “Canción errónea”, ha dicho: “…este libro ha sido escrito con amor a la vida, pero en la perspectiva de la muerte. Quizá en este libro aparece una especie de entristecida conformidad, y si no conformidad, algo así como la entristecida indiferencia. En mi vida y en mi poesía ya no hay miedo, pero tampoco queda esperanza, aunque sí una especie de acomodación a ese hecho natural que está en los límites de la existencia.”.Su concepción de la vida como accidente se manifiesta en este libro, y el mismo poeta dice de ello lo siguiente: "Lo normal es no existir -argumenta el poeta-, la vida es un accidente, un error; pero un accidente en el que el hombre ha alcanzado tener experiencias como el amor, la amistad, el descubrimiento de la belleza, las formas del arte o del sonido. Y a esos hallazgos son a los que hay que dar importancia, a esas cosas hermosas que excitan positivamente nuestro ánimo y sensibilidad.”. Para  el crítico Ángel Luís Prieto de Paula es “Una obra absolutamente excepcional en la poesía de nuestro tiempo... Dios ha desaparecido, y en el vacío sólo quedan estos versículos de una belleza inhóspita e insondable, regidos por los compases de una pavana fúnebre.”


El libro toma el nombre del largo poema “Canción errónea”, que ya había aparecido en el libro “Extravío en la luz”, publicado en 2008, con grabados de Juan Carlos Mestre, un poema que es una continuación de sus últimos libros, los que han venido a denominarse el ciclo de la muerte: “Libro del frío” ,(1992) y Arden las pérdidas (2003)   . Dentro de su constante indiferencia por la muerte, su palabra es un reiterativo monólogo en el que esta postura negativa y de vacío es primordial: “ No hay causa en mí/ En mí no hay  más que cansancio y / un antiguo extravío:/ ir/ de la inexistencia / a la inexistencia./…” , “ Desprecio/ la eternidad./ He vivido/ y no sé por qué./ Ahora/ he de amar mi propia muerte/ y no sé morir./ Qué equívoco.”; “ …Lo deseable sería, / efectivamente, no tener pensamiento; descansar en la falsedad, y después efectivamente, sin miedo ni esperanza, cesar.”   Sin embargo, hay un lugar preferente para la luz: “Llamas a la luz y la luz viene como/ un animal transparente…”,  “…Ay de ti si retuvieras/en tus nervios silvestres/ la claridad inmóvil de un día incesante…”; “Después atravieso muy despacio las horas y advierto/ que en mi cabeza también está posándose suavemente la luz.”; aunque esta luz , asimismo de constante presencia , es muchas veces una luz terminal, la luz de la agonía, una luz hacia el tránsito, así recurre a los verso de José Lezama Lima “ La luz es el primer animal visible/ de lo invisible”, como única cita de poemas en el libro.

Siendo constantes de su poética todo lo anterior hay en “Canción errónea” dos matices que le hacen diferir de los libros anteriores y en cierto modo quieren tener un significado: por una parte como indica en la final “Notas y confidencias” , algunos poemas están dedicado a personas y lugares concretos, entre los primeros pintores, escultores, músicos, directores de cine   y escritores, y en cuanto a lugares, desde Venecia a barrios de León como el de la Sal o Cantamilanos. Por otra parte, se manifiesta en algunos poemas  una luz distinta, como un detenido goce en la belleza del mundo sin demasiado asomo a ese interior volcado constantemente en la pasividad del vacío. Poemas como  “En el fulgor de los equinoccios…”, donde encontramos la belleza de las palabras ausentes del peso nocivo de la muerte: “…En el fulgor de los equinoccios eres roja y solar y estás/ ebría; estás ebria de ti misma y la música se desprende de ti…” o el poema dedicado a Venecia: “…Veo el perfil de las ojivas cárdenas/ y grandes lámparas sobre el agua nocturna./ Vivo la incandescencia y me invade un clamor: un mar de música/ se aloja en mis cabellos./ Es/ la hora sin tiempo/…Mira ante ti/ como si fuera a amanecer.”    Y aunque añadan a su poética un sesgo de detenimiento en la cotidianidad de la belleza, no logran dispersar  esa obstinación estremecedora en su persistente vacío, consiguiendo no obstante enriquecer aún más este último libro del ciclo de la muerte, en el que paradójicamente prevalece la indiferencia ante ella,“sin miedo ni esperanza”


©F.Basallote
Publicado en Papel-Literario, 29/01/2013

miércoles, 8 de mayo de 2013

RESEÑAS III - POETAS ESPAÑOLES. Vicente Gallego, "Mundo dentro del claro"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ESPAÑOLES


MUNDO DENTRO DEL CLARO
de
VICENTE GALLEGO









MUNDO DENTRO DEL CLARO de VICENTE GALLEGO
TUSQUETS, 2012


Vicente Gallego (Valencia, 1963) es uno de los principales representantes de la poesía de la experiencia. Es autor de los libros de poemas La luz, de otra manera (Visor, 1988), Santa deriva (Visor, 2002), Cantar de ciego (Visor, 2005) y Si temierais morir (Tusquets Editores, 2008). El espíritu vacío (Pre-Textos, 2004) es su obra narrativa más recienteSu obra poética ha tenido numerosos galardones, entre otros el Nacional de la Crítica, concedido en 2002 a Santa deriva.
Cuatro años después de Si temierais morir, donde el poeta se introducía en los sutiles senderos del espíritu , en éste canta ese mismo espíritu hecho mundo, alentando en cada piedra y cada alma.  . Mundo dentro del claro alude al mundo en relación con el espíritu. Estructurado con piezas largas intercaladas   con   poemas breves, llenos de luz   que constituyen una novedad, y no sólo formal, en la poética del autor. Este libro es una celebración total del  universo: una profunda oda a lo natural, a lo puramente sensorial, dentro de una armonía, sin duda creada por esa sencillez expresiva en una búsqueda de lo puramente esencial, una alegre compenetración con la naturaleza, en la que el goce de lo instantáneo se une a ese darse a lo exterior, emergiendo de dentro de ese espíritu que antes estuvo encerrado y que ahora se abre a los prodigios de su luz.  Hay dentro de esta  poesía una serie de elementos que la hacen distinta, muy cercana a la forma oriental  ya vigente en la frase zen que encabeza el libro: “ El verdadero vacío, la maravilla de las cosas”  y presente en todo el poemario por esa aproximación al haiku, no solo por la consagración de lo  instantáneo y su imbricación absoluta en la naturaleza, sino por su sintetización formal: “Se hizo sin pensar/ me vi partiendo, al borde del camino/ la rama del hinojo/…”, toda una “iluminación”  al más puro estilo zen.
Hay en todo el poemario un tono celebratorio, una especie de canto al mundo y a sus elementos: “Suavidad de este aire,/ beso audaz de la tierra,/ perdón claro del fuego,/abismo de la luz,/ murmullo de las aguas,/ ¿no ha de alzarse mi estrofa?/…”  y al mismo tiempo una clara intención de depuración poética: “ ¿Se puede con el hueso del poema/ -pelado del decir, servido en blanco- / convidar su pulpa, darlo pleno?/…”, para llegar a decir: “descárname, palabra, y abre mundos.”, como sistema de profundización en este territorio de la pureza del poema, que se ciñe al misterio de lo sencillo y de lo instantáneo, para la mejor interpretación del mundo: “En este eterno instante/ todo está comprendido, lo grueso, lo sutil,/de la cósmica noche y de su día.”. Y al mismo tiempo una comunión con él: “ Bajo la dejadez del cielo azul,/ a orillas del mar, cumplido el día,/ arena entre mis dedos, sal de amor/ en esta intimidad de la ola blanca”, tan hermosamente definida y tan contundente: “ En el pecho sufrido de la noche,/ la plata del lucero.”,  bajo el poderoso influjo  del  instante luminoso: “…Antes, antes, entero y vivo, un destello –la avispa-/ prendió fuego a los mundos.”.
Un poemario, que sin duda, marca un tiempo en la trayectoria poética de Vicente Gallego, que trasciende del espacio íntimo a una especie de fervor ascético, y al mismo tiempo celebratorio, en el que la presencia de los elementos unificadores de la naturaleza le dan su  más hondo sentido. 
©F.Basallote
Publicado en Papel Literario, 14/01/2013


lunes, 6 de mayo de 2013

RESEÑAS III - POETAS ESPAÑOLES. Miguel Martinón, "Penúltimo mar"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ESPAÑOLES

PENÚLTIMO  MAR de  MIGUEL MARTINÓN









DETENIENDO EL TIEMPO
ACERCA DE PENÚLTIMO  MAR DE MIGUEL MARTINÓN
Ediciones Idea. Santa Cruz de Tenerife. 2011


 Incluido en la denominada poesía esencialista canaria, de la que es junto a Sánchez Robayna uno de sus más dignos representantes, Miguel Martinón (Tenerife, 1945)   junto a su labor docente y creativa une una intensa actividad crítica, especialmente dedicada a la literatura canaria contemporánea..

Mucho se ha hablado de la esencialidad canaria como fenómeno colectivo en el que sin duda influye no sólo la insularidad sino el propio espíritu de esa insularidad con su conglomerado de particularidades lingüísticas, históricas, culturales, medioambientales que la convierten en un caso especial de esta poesía a la que poetas como Martinón le han dado una fuerza y un dominio de los sentidos que se abren al calor y a la templanza de una tierra tan cercana al paraíso.

De su penúltimo libro “Desde este otoño” , decíamos en estas páginas: “Poesía tan próxima a las fuentes mas prístinas de la lengua, de donde mana lujuriosamente fértil y abierta de flores, de mares, de estrellas , de un mundo feliz detenido en la observación del poeta que no siente sino que observa su sentimiento como aproximación a la verdad más pura. “
Poética que ahora retoma  en Penúltimo mar    y en la que el autor ahonda en los rasgos que marcaban aquel poemario. Así, en palabras del  poeta Alejandro Krawietz:   "Penúltimo mar prolonga y acentúa el camino iniciado en “Desde este otoño” alrededor de la reflexión sobre el tiempo y el hombre".
Penúltimo mar está estructurado en siete partes de composiciones breves a las que sirven como pórtico y epílogo dos poemas largos, Estas palabras y Mañanas de Añaza, respectivamente. Ambos abren y cierran el poemario con una preocupación central, el transcurso del tiempo.
En Estas palabras,  la nostalgia se hace palabra esencial: “La voz quisiera a veces/ revivir pura/ aquella vibración del bosque,/ decir la luz, la luz desnuda,/…”, detener el paso del tiempo: “ A veces quiere  la palabra/ que todo quede detenido,/ que no cambien las cosas, / para escuchar más claro el tiempo, / el silencio del mundo…” .En Mañanas de Añaza, la memoria se hace  presente: “Trae la hora toda esta luz7 al espacio naciente de la página,/ y presiento mañanas ya vividas, mañanas ya escritas,/ que regresan tan veloces huyendo hacia el olvido./…”. Cualquier incidente es evocación, tiempo regresado: “Un vuelo alto de palomas/ despliega el tiempo, eleva las palabras/ sobre el mar de los días./…”
Entre estas dos partes tan parecidas, cinco suites: Pautas para un requien, En esta hoja, Sucesión, Tríptico y De un cuaderno, en las que el tiempo es detenido protagonista, adquiriendo entidad propia la primera. , Pautas para un réquiem, surge de un viaje a Alemania y Polonia, y en ella se incorpora la reflexión sobre la shoa. Esta poesía que interpela al mal tiene su base en la experiencia del holocausto, cuyo recuerdo evoca el poeta en Estigma. Son las fotos de Auschwitz que el poeta ve en Berlín, y a las que no llega la música de órgano de la iglesia. "La música no llega ahí / al interior de esas fotos, / donde aún miran fijas unas almas. / La música no llega a esos rostros / que sin fuerza preguntan todavía / en la luz detenida de esas fotos: / la luz del día aquel de invierno, / la luz del día en que nací, / la luz primera que mis ojos vieron".

En Museo del hedor, el poeta se adentra en el Museum Stasi de Lepizig. "Pero de pronto entramos / en este otro aire / un aire corrompido / que huele acre y húmedo / en los pasillos, / en los despachos y en los calabozos: / un aire mantenido aquí, / aire que hiede / que hiere todavía, frío, ácido / con el hedor de la maldad del hombre".
En las suites restantes, a modos de cuadernos de viaje, es constante la presencia  del tiempo, de la memoria.: “ Y levanto mis manos ahora en la mañana/ y al trasluz de esta hoja se aparece/ un rostro solo,/…”, dirá En esta hoja, mientras que en Sucesión , penetrará en el instante detenido en los haikus para decir: “Desde la roca/ el cabrero miraba/ el agua honda.”, mientras que en Tríptico y en su último poema, Desde Icod, dirá: “…La noche no termina de cerrar, no acaba el tiempo, el agua en la palabra.”, en una obsesiva tensión por detener el tiempo, que en Cantata continua, en  De un Cuaderno , se hace luz en Venecia en Sant Michele: “Anclada en el fulgor del mediodía,/ la isla de los muertos/ se mantiene alejada./ Pero ellos de allí nos oyen/…”

Esta presencia constante del tiempo  es una acentuada reflexión sobre el hombre, como un intento de permanencia de su huella, como una intencionada voluntad de afiincamiento, que pese a rondar los estadíos finales, quiere conscientemente dejarlos en “penúltimos”, como un margen a la esperanza.


©F.Basallote
Publicado en Papel Literario, 15/10/2012

sábado, 4 de mayo de 2013

RESEÑAS III - POETAS ESPAÑOLES. Dolors Alberola, "Sobre la oscuridad"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ESPAÑOLES


SOBRE LA OSCURIDAD  de DOLORS ALBEROLA







SÓLO QUIEN SABE DE LA LUZ PUEDE HABLAR DE OSCURIDADES.
A propósito de SOBRE LA OSCURIDAD  de DOLORS ALBEROLA
Edita Rumorvisual. Cáceres, 2011


Dolors, nacida  a la luz del Mediterráneo, ese ámbito de esplendores ,donde  queda para siempre incardinado su primer paraíso, influye sobre manera en su poesía hasta tal punto que   se desarrolla  en decenas  de libros  galardonados por  importantes premios  y en una constante presencia de su vitalidad creadora en múltiples foros donde su palabra  se manifiesta en toda su brillantez , demostrando como diría Alejandra Pizarnik , que “ …estaba predestinada a nombrar las cosas con nombres especiales.”   , y enseñando, en palabras de la citada poeta argentina, desde esa luz interior,  “ La magistral sapiencia de lo oscuro”  


Para Dolors Alberola, la oscuridad   “Significa lo mismo que la duda, lo mismo que el mirar y no ver, lo mismo que el no saber dónde se halla cada cosa en la existencia. Pero también se trata de convertirla en luz, de hacer que los opuestos bailen juntos.” Como  diría  Andrés Sánchez Robayna : “… Donde la oscuridad/ te dice, / palabra, / aún dices luz”

Y eso es lo que hace en este poemario, conjugar, confrontar, enfrentar el mundo y todo cuanto significa de experiencia y fragilidad,  y la palabra,y hacerlos chocar como dos esquirlas de pedernal hasta producir las chispas del fuego poético.

En ese enfrentamiento que no es sino la manifestación de la angustia creativa que subyace en el interior del yo poético  tiene un claro protagonismo la memoria, amoldada en sus parámetros de espacio y tiempo, y especialmente la infancia, un tiempo de luz   que la propia poeta  reivindica: "El que no permanece en su primer paraíso, no sabe lo hermoso que es mantenerlo vivo"

Dice Domingo Faílde que Sobre la oscuridad es un discurso lírico, monólogo interior en ocasiones y a veces diálogo cósmico, a través del cual explora la poeta esa zona oscura de la dialéctica que constituye la contradicción, el ámbito de la antítesis, buscando en él su cupo de belleza y un rumbo hacia la luz  “.

Hacia ese derrotero de la luz y la verdad  Dolors combate contra las grandes tempestades que surgen en los mares interiores, en una  valiente empresa en la que  como dice   Juana Castro en su   prólogo: “…para escribir versos verdaderos hay que cortar la sangre, quemarse vivo y amasar la noche y entablar diálogos con otros que emergen de otra oscuridad,…”.

En esta obra hay una voz que viene no del tiempo ni de la sangre, solamente, viene del ámbito donde no hace sino repetir el eco silencioso de un ritmo mágico, de una salmodia que se oye en el vacío del corazón del hombre : “ Debajo del sonido, la oscuridad/ el silencio, la nada…”

Y esa oscuridad se manifiesta para la poeta  en una especie de   “ juegos de espejos delante de la noche…” para con ellos encontrar la senda creativa, por ello dirá : “ Quiero la oscuridad / que ilumina el desierto de lo fértil…”

Hay en este rico mundo interior una latente presencia de un mundo que la memoria se encarga de reafirmar :  “Era la rosa azul del tacto , el imprevisto toque de la luz…” , mundo en el que es protagonista : “ Ella, la que camina desde fuera de si, salta un rato a la comba de su memoria…” . Y en ese salto en el tiempo, se ve en el espejo: “una niña se busca/ busca verse a sí misma ante el espejo…”. Y esa niña desde un oscuro precipicio se manifiesta  con su voz poética:   Hay una niña/ que me llama…” , mientras que la memoria la describe : “ …llevaba en sus muletas dibujados/ campos llenos de sol, cardos abriéndose/ y un muñeco de trapo colgado de los ojos…”. Aunque tanto recuerdo sea a veces doloroso: “ …beber de un tajo la cicuta de tanta sombra espesa en la memoria…”


Pero en el contexto del poemario se distingue  sobre todo el reflejo de la lucha entre la luz y la sombra en la presencia de dos  enemigas: la muerte y la palabra:  “Van tan juntas / que no sé distinguir la una de la otra”    Una íntima confrontación  en la que pide “ …¿Dónde está la palabra que aniquila la muerte?” Se preguntará para llegar en la incertidumbre a decir:” No sé cuál de las dos quiere ganarme el pulso,” .  Aunque en esa lucha logrará : “Coger una palabra hasta deshilachar eso que nunca dice …” en la noble tarea del poema, en su profundidad de claros hontanares.

De esa dualidad muerte- palabra,  dice Domingo F.Failde “La palabra, en el viaje iniciático que Dolors Alberola emprende en cada libro, es también la segunda realidad del poeta, una especie de sombra o imagen en negativo, que la acompaña desde pequeña, como contrario fundamental de la muerte”. 


No podemos eludir al hablar  del poema, la presencia del símbolo en este poemario.

“En el centro de mí se inauguraba el símbolo”  dirá  y utilizándolo:
“En el centro del mundo un capitel, ….Hay un espino seco y violetas tiradas por el suelo, una losa que pesa encima del deseo y de las alas.”

Consta el poemario de dos partes, apenas diferenciadas en el orden numérico, ya que el contenido se mantiene único, sin matices, consistentemente coherente con las características formales de la poesía de Dolors: poemas breves, versículos ligeros y   poemas en prosa, aunque si se aproxima uno a su contenido se aprecia que en la segunda parte existe como una depuración estilística, una aproximación a la síntesis y una penetración onírica en el mundo, más acentuada que en la primera parte.

 Es tan denso este poemario que su presentación requeriría un descenso más exhaustivo a sus profundidades en tarea de espeleología y minuciosidad de arqueólogo, porque como un rico diamante en sus innumerables caras brilla una poesía auténtica y desbordante que exigirían un tiempo y una tinta inacabables.

©F.Basallote
Publicado en Papel Literario, 13/09/2012

viernes, 3 de mayo de 2013

RESEÑAS III - POETAS ESPAÑOLES. Javier Asiain, "El triunfo de Galatea"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ESPAÑOLES


EL TRIUNFO DE GALATEA de JAVIER ASIÁIN










PINTURA vs. POESIA
A propósito de EL TRIUNFO DE GALATEA de JAVIER ASIÁIN.
VIII Premio de Poesía “Claudio Rodríguez”
Hiperión. 2011


Javier Asiáin (Pamplona, 1970) ha publicado, ente otros libros, Unidad de cuidados intensivos     Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra, 2010; Testamento de la espiga (2008), Simulador de vuelo (2007), Votos perpetuos (Premio Internacional de Poesía "León Felipe". 2006) y Contraanálisis. Con El triunfo de Galatea, obtuvo el VIII Premio Internacional de Poesía "Claudio Rodríguez".
El triunfo de Galatea se basa en la fábula mitológica de Polifemo y Galatea reflejada en el fresco de Rafael Sanzio en la Villa Farnesina en Roma , una pintura inspirada a su vez en las Metamorfosis de Ovidio. Según éstas, Galatea era hija de Nereo  y de una divinidad marina siciliana.   Polifemo, el cíclope, estaba muy enamorado de Galatea, pero ella no le correspondía. El corazón de Galatea pertenecía al bello Acis, hijo del dios Pan  y una ninfa. Una vez que los amantes se encontraban descansando a la orilla del mar, Polifemo los descubrió. Acis intentó huir, pero el furioso monstruo le lanzó una enorme roca y lo aplastó.  El fresco representa a Galatea, de pie sobre una gran concha que sostiene con ambas manos las riendas de una pareja de delfines que la arrastran sobre la superficie del mar, mientras   unos amorcillos   le disparan   flechas, otras figuras son :una ondina que en primer término aparece sentada sobre un centauro marino que trata de aprisionarla entre sus nervudos brazos. Al fondo, varios centauros surcan las ondas, unos llevando a las compañeras de Galatea y otros tocando trompetas y sendos caracoles. En primer término, el Amor vuela hasta tocar las riendas, sujetando   a uno de los delfines como para indicar que todos los personajes de la composición se hallan sometidos a su mandato.
 El poemario   destaca por su forma, ya que Asiáin ha elegido en esta ocasión  como él mismo dice: "un lenguaje complejo y muy cargado de metáforas, lo que me permitía seguir fiel al Renacimiento y a la pintura de Rafael", de tal manera que según él: "Éste es mi libro más arriesgado, en el que más me he expuesto y el que más me ha agotado". Desde la Epístola a los Pisones, en la que Horacio unía pintura y poesía, ambas artes han ido de la mano en la historia del hombre, ya que el poder de sugerencia de la poesía se acerca al poder de percepción de la pintura.   Leonardo llegó a decir que: “La pintura es poesía muda; la poesía pintura ciega.” y Wallace Stevens montó toda una teoría sobre la similitud de dichas artes, entre las que Joan Miró decía  que no existía diferencia.

Esta estructurado el poemario en doce Cantos, en similitud con las doce figuras del cuadro y al igual que en éste todas las perspectivas y los puntos de vista de los doce personajes confluyen en la figura central de Galatea, las líneas de los doce cantos se centran en la amada, núcleo de un lenguaje exuberante con referencias a la pintura, la mitología, la literatura, especialmente renacentista y en una atmósfera en la que prima  un cierto surrealismo.  Y es el amor el más bello conjunto de versos esclarecidos y luminosos en los doce cantos, así si en el primer Canto, inicia con lo que podría definirse como declaración de intenciones: “ Voy  a la consumación de tu cuerpo/ como va Rafael a sus pinceles…” , estableciendo el paralelismo creativo  y la similitud de la amada con la Galatea triunfante y como en el cuadro, fuera del núcleo vívido de la tensión del amor no hay nada, aquí dirá el poeta : “Mas allá del fragor existe la nada invasiva…” . Y comienza a seducir a la amada : “ Tu pecho duerme reposando la sangre bautismal de las mañanas/ Girasol sediento encumbrado de rocío…”; “…Tus senos son el pan de la providencia…”;  “…Así he ascendido hasta el vértice perdido de los símbolos/ hasta hundir la lengua en el libro azul de los significados…”  y desde su niebla reclama a la amada: “ Ven a mí desde la ojiva del temblor…”, y la buscará  “ …navegando hacia tu cuerpo y sus costuras imposibles/ con el veneno del poema golpeando/ sobre el remo codicioso de la sangre…”;” …porque sólo tú simbolizas el movimiento del mar/…/ tus senos encubiertos son dos bancos de bruma…”,  “…allí donde la lengua es oleaje insólito…”, confesándose  desgarradoramente: “ Ave mía toda agua/ Galatea estremecida y precipitadora / Soy tu Polifemo mitad hombre, mitad bestia.”, reclamando en el Canto XII “El Triunfo final ante la muerte.”.

Si las palabras de amor a esa amada triunfal constituyen el núcleo de los doce Cantos, está presente el espíritu de los clásicos propio del Renacimiento  : “ …yo aspiré a la luz/ como a un poema de Virgilio…”, “….los labios redentores de Homero y Filoxeno/ de Ovidio y Virgilio/ de Píndaro y Hesíodo, Catulo y Horacio…” y cómo no, los hombres del Renacimiento, aparte de Rafael, “…el testamento prodigioso de Leonardo/la mirada en pie de Perugino/ el sol violento sobre las cúpulas exaltadas de Florencia.”, “…el beso disidente en la “Rinástica”· primera / de Petrarca y de Bocaccio…”, así como una especial alusión a la música, la otra arte hermana de la poesía,: “ …el violín de Arcangelo Corelli agitado como un río/ en tus ojos cinquecentos…”  , “…escucho / las sonatas de Biagio Marini en cada poro alucinado…”.

Y todo ello en un lenguaje surrealista enriquecido con imágenes deslumbrantes, que con su desbordamiento lo alejan de lo que sería un poemario estrictamente culturalista, con lo que perdería actualidad , cosa que consigue en el tratamiento insólito del cuadro de Rafael, que instrumentaliza poéticamente con gran acierto .

©F.Basallote
Publicada en Papel Literario, 9/08/2011


jueves, 2 de mayo de 2013

RESEÑAS III - POETAS ESPAÑOLES. Antonio Portela, "Dogos"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ESPAÑOLES



DOGOS de ANTONIO PORTELA








ERATO Y EUTERPE
A propósito de DOGOS de ANTONIO PORTELA
PREMIO JOSÉ DE ESPRONCEDA, 2010
PRE-TEXTOS, 2010


Poesía y música han ido indisolublemente unidas a lo largo de los tiempos, al principio  tuvieron un carácter litúrgico y sagrado en   actividades en las que la palabra cantada era una unidad del rito y de celebración. Esta unión que en Grecia se hizo vigente con la presencia de las musas especialmente   Erato y Euterpe, ha estado presente a lo largo de la Historia, en todos las manifestaciones sagradas y, finalmente, lúdicas, como el  Mester de juglaría.  La investigadora almeriense Blasina Cantizano Márquez ha estudiado el desarrollo en España de la llamada “canción de autor”,  que define como “pequeños homenajes que estos autores-cantantes hacen a poetas más o menos conocidos…. poniendo música a sus poemas más famosos. Como ejemplo nada más mencionar a Joan Manuel Serrat…. muy conocidas son sus versiones de poemas de Antonio Machado (1875-1939) entre los que destacan “He andado muchos caminos” de Soledades (1899-1907) y también su conocida versión de “La saeta”, canción que ha contribuido a convertir este pequeño poema en universal".. Cita también el caso de Enrique Morente  y su homenaje a   Lorca en el disco  Omega (1996), diciendo que “ya en la portada del CD se nos explica que Omega no es otra cosa que “la visión de Enrique Morente sobre Poeta en Nueva York de Federico García Lorca “. En estas mismas páginas reseñábamos el libro De la música en el verso de Jesús Solano que es una elegíaca galería de instrumentos musicales y el libro de Manuel García De bares y de tumbas, cuya tercera parte, De tumbas,  es también un homenaje a la música y, concretamente, al Tombeau, ese género elegíaco para laudistas y violinistas de gamba. . La unión, pues, de música y poesía en todas las variaciones posibles se ha dado a lo largo de la historia, de modo que no es infrecuente la presencia de la música clásica en casi toda la poesía que leemos, y no escasea en la música textos poéticos de base. Ahora el “Premio José de Espronceda 2010 “ concedido al libro de Antonio Portela   “Dogos”, del que el portavoz del jurado, el poeta valenciano Carlos Marzal resaltó  el "tratamiento depurado del lenguaje, la combinación de la cultura con referencias al cine más moderno y la influencia de la música pop" .Dicha influencia es tal que   la obra cuenta con numerosas alusiones a los cantantes David Bowie y Jim Morrinson, aunque el propio autor reconoció, tras comunicársele el fallo, que "más que un libro es como un disco en homenaje a David Bowie" , tanto es que el nombre Dogos , es una reducción del de Diamantinos Dogos con que se presentó a certamen que no es sino la traducción de la canción de  David Bowie “Diamond Dogs”, de 1974, que es el título del primer poema del libro.

Antonio Portela   (Aljaraque,1978). Estudió filología  hispánica en Salamanca.y estudia  en la Universidad de Venecia su doctorado sobre los mitos del cine en la literatura. Dogos es su segundo libro de poesía. Con el primero ganó el premio Andalucía Joven en 2002. En prosa ha publicado también Ciudadano romano, escrito durante su estancia en 2004y 2005 como becario en la Academia de España en Roma. De las  canciones de David Bowie, - uno de los iconos del pop de nuestro tiempo, del que  Buckley dice  «Su influencia fue única en la cultura popular, ha permeado y cambiado más vidas que ninguna otra figura pública» -   toma los títulos de todos los poemas , como sucede con el que abre el libro  “Diamond Dogs”, Diamantinos dogos, en el que dice:” Se oyen ladridos por las arboledas/ vienen de antiguo.…/…/ Con frecuencia se confunden/ con lobos/…/ No callan. Cuentan que prefieren verbos/ estadísticamente perfilados/ por la jauría,…”.  Excelente comienzo para un libro cuyas coordenadas son las de la joven poesía actual; cotidianidad y escepticismo, al  par que una cierta  pose de abandono, sin dejar de tocar la relación con los demás, y como no, el amor.

Inspirado en Space oddity, canción de David Bowie de 1969 en pleno esplendor de las aventuras espaciales, escribe Odisea espacial, en la que leemos estos preciosos versos: “Estoy aquí de paso a las estrellas, oigo/ de cuando en cuando algún bellísimo galope, /apenas mi recuerdo navega ya por Itaca,…/”. En Ceniza, basada en Ashes to ashes , muestra su disposición escéptica: “ Ya no sé cual es el mensaje./ Si dejarme vencer por el arisco/ tumulto, la comedia/ bárbara en que se alivia la mañana,/…”; mientras que en Vendimos el mundo, basada en The man who sold the World, añora la vida sencilla, la meta de la felicidad: “Nona me cuenta/ que en su huerto vislumbra ya los frutos/ que arrancará en septiembre con sus manos./ Nos consuela pensar que no está lejos el día en que por fin/ eso sea lo único que la vida nos mande:/ una dulce mañana/ cara a cara con la felicidad./…” , deseo que se hace nostalgia en Cambios , inspirada en Changes: “ Y de repente lo vivido quiebra/ como un cristal y vierte la nostalgia…”; nostalgia también de los amigos ausentes en  Mirad a mis amigos,  basada en Because you´re young: “! Mirad a mis amigos. / Llevo un año sin verlos. / Una fragua de frío se ha llevado/ el bronce que robaron al anterior agosto./…/ Mirad a mis amigos. / Ellos son el verano. Son la vida.”.  Y el amor, en Esta noche, inspirada en To nigh: “…Húmedo el cíngulo del albornoz/ te anuda el cuerpo punteado de agua, / precipitadamente tesoro por tu cuello./…/ Allí todo lo nuestro/ convocamos, milímetro a milímetro, /…”.


Un libro formalmente  correcto, verso libre con la sonoridad del heptasílabo y la música oculta de algunos endecasílabos,  poemario  que asume la influencia de algunos iconos de la poesía contemporánea -- “Querido Pablo, cuánto/ he pensado en tu verso esta noche,…”, dirá en  D.J., dedicado a García Baena,-- y que probablemente seguirá un sendero, ya abierto, de sazonada poesía.

©F.Basallote
Publicado en Papel-Literario, 21/07/2011