viernes, 8 de febrero de 2013

RESEÑAS I -POETAS ANDALUCES. J.Cobos Wilkins, "Biografía impura"




RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES

BIOGRAFÍA IMPURA de JUAN COBOS WILKINS










ELEGÍA DE LA METAMORFOSIS
Sobre BIOGRAFÍA IMPURA de JUAN COBOS WILKINS
Fundación J.M.Lara. Sevilla, 2009

Tras el silencio que durante un decenio siguió a su Antología A un dios desconocido, Juan Cobos Wilkins (Riotinto, 1957),nos trae un poemario definitivo y definitorio en el que el adjetivo,-en contraposición a la buscada  “poesía pura” de Juan Ramón Jiménez-,   quiere reivindicar la cotidianeidad, porque « es vida vivida, vida hecha de barros, sueños e insomnios, vida que mancha, porque a mí me gusta estar manchado por la vida, me gusta que la vida me salpique», en palabras del autor, que define su obra como «un recorrido biográfico, en el que aunque no traiciono la acepción de la palabra biografía, el relámpago autobiográfico está sometido a la metamorfosis de la literatura para que pueda ser compartido».

En realidad toda obra poética está circunscrita a esa metamorfosis literaria de lo vivido, - ya dijo Borges que “solo es nuestro lo que perdimos”- y en esas perdiciones cada poeta  construye y elabora, modificando la realidad vivida en la virtualidad recordada,  la magia emocionada del poema que aquí Juan Cobos Wilkins   nos la traslada  con una eficaz lucidez, con la transparencia que da el dominio del lenguaje y la acertada combinación de sencillez y cultismo, sin dejar de ser “ más que un recorrido por la vida, una profunda inmersión, un ahondamiento abisal en ella” , de nuevo en palabras del autor.

La obra está estructurada en los siguientes apartados: El niño,  El adolescente, El joven y el Poeta, precedidos del poema  Ars vivendi, en el que definitoriamente dice: “Partir solo, / llegar solo./ Y en el trayecto nadie./ Eso ha sido tu vida. / Pero siempre/ con una flor abierta en la solapa.”En la primera parte, es la del descubrimiento de la luz y de la sombra: “Un niño mira sombras en la pared. Ignora/ aún qué es sombra…/…/ Es su relámpago, el inicio de su memoria/…/Ahora solo es un niño que caza sombras/ perseguido por sombras…”, es también el tiempo de la naturaleza, en la que al margen del futbol infantil  “…recoge cuarzos del arroyo/ donde leerán los magos su destino.” y dentro de ese entorno vital  encontrará a la parca  “ Un niño y por primera vez la muerte/ a su lado…”

En la segunda parte “Un adolescente observa su metamorfosis…”  y “…pronuncia su nombre/ ante un espejo empañado que lo verá afeitarse/ por primera vez.”y en el proceso metamórfico que siente “…abre la cremallera/ sensual de la pureza..” y “ …se apresta a conocer el don,/ el soplo impuro…” , y al compás del tiempo que pasa  “ Un adolescente hace la maleta….” donde sólo caben “ Las vedadas palabras que hablan del amor imposible./…/ Los primeros versos…/…/ las convulsa imágenes/ de su encuentro con el ángel caído…”. En El Joven,  “…regresa de madrugada/ a un cuarto alquilado./…/ Viene de lejos, caminando/ bajo una lluvia oblicua,…” y ese joven hace decididamente una apuesta : “….hoy decidirás/ -quemándote los labios- beber / más fuerte y sin azúcar/ y sólo tu destino.”. Pero este joven en la distancia, descubre y sueña con su casa,  “Como los sefardíes,/ que siglos después de la expulsión/ aún conservan la llave de su hogar, así/ Inmarcesible./ Así, este joven.”

En El Poeta, trasciende la elegía, con poemas verdaderamente delicados como “Un poeta contempla  a su madre leyendo./…/ La contempla. Y un día, / cuando tiempo después recuerde esto,/ podrá sentir aún/ desvanecerse en su propia blancura/ los fantasmas…”  y  “Un poeta escucha a su padre/ prevenirle de los dulces peligros/ de la música…” o el consejo a los poetas: “ Un poeta no debe en primavera/ cruzar solo la tarde de los parques…” . Destacando sobre todo el poema final: “Un poeta duerme sobre la colcha de boda / de sus padres./ Es azul, del azul más hermoso,…/…/Y quien turbado, ahí yace/ por amor,/ sobre la colcha de boda de sus padres,/ recuerda, por amor, que es poeta,/ olvida, por amor, que es mortal.”

Vida trassustanciada en cuyo trayecto alquímico hacia la  inmortalidad, buscará como soporte a la misteriosa e imprescindible Poesía.

© F.Basallote

Publicado en Papel-Literario . 15/01/2010

jueves, 7 de febrero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Manuel Jurado. "Huesos de pájaros"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES




DE LA LEVEDAD DEL AIRE

HUESOS DE PÁJARO de MANUEL JURADO













Sobre HUESOS DE PÁJARO de MANUEL JURADO

XIV Premio Tardor de Poesía

Edita: Agua Clara. Alicante, 2009









Sin ceder en su maravillosa orfebrería de la palabra, antes bien afinando los atauriques dorados de sus palacios de mármoles encendidos y de crestería teñida por el carmín desvaído de los ocasos, concentrando el vértice de todos los poliedros que el diamante de su verso  refleja;  con el viento sutil de su ironía eleva Manuel Jurado ( Sevilla, 1942) estos Huesos de pájaro, ligeros como corresponde a la estructura zoológica de las aves, a un cielo en el que el aire se hace ámbito “ entre el resplandor y la muerte” como dice Antonio Gamoneda en el versículo que preside la primera parte de este poemario: Los códices del aire. Dos partes más tiene el libro: Espacios y silencios y Las tardes de noviembre.



Para quien la poesía ha llegado a ser no una senda sino un observatorio del mundo y sobre todo un mirador de su propia intimidad,  este libro es un peldaño en esa aproximación  reflexiva  a la emoción íntima sin ceder en sus parámetros de ironía y escepticismo aunque matizados por una cierta consciencia del tiempo, de su fugacidad  y de los quiebros de la caducidad. Un libro con una poesía exactamente ponderada, con una estética extraordinariamente madura en la que la depuración del verso certifica ese ejercicio de aproximación al esquema del sentido y con una sonoridad magistral extraída del buen uso de los heptasílabos.  De memoria, de su clásica ebriedad frutal, de amor y de tiempo están hechos estos huesos que con su levedad llenan de armonía el aire.



 Fugacidad del tiempo, del hombre o del aire: “El aire en el espejo,/cuando pasa, no deja/ señal o labio o verso./ pasa y se va .Sucede.” , “Cuando mañana el agua/ tenga un rumor distinto/ y fluya sin retorno…”, “ El alba es una línea/ entre naranja y malva,/una crema de leche/ de almendra para el cuerpo que dura unos instantes…”. Tiempo que se hace memoria : “ Observa como tiemblan/ las ramas de los días/ antiguos con su piel/ de cretona y gramófono..” , retorno a las emociones : “ A través de los ojos/ de un pájaro olvidado/ vuelvo a tener la edad/ de los pasos perdidos/ en un palacio ignoto.” , “ Recuerda que te he dicho/ que el olvido es la rama que no cruje/ al pisar la memoria.”



Poemario en el que, pese a la contención sintética, fluye como siempre tan rico lenguaje , lleno de metáforas felices, río de versos donde los sentidos disfrutan de ocultos reflejos paradisíacos , de la ebriedad de los colores… “Huele el campo a roja/corteza de alcornoque, a zarabanda y valses/ alocados, febriles….”, “La fruta que se cierra/ y se abre como el ojo/ de una perdiz oscura/ que no sospecha el vuelo/ del azor…”, “El labio se detiene,/separa su perfume,/ saborea su pulpa/ de cuerpo adolescente./”, “ …esa llama interior de cuarzo puro/ que fulge y se deshace/ en una fuente ígnea…”



Y la espera  del ángel final: “Aguardo la visita/ cordial del enemigo,/ a que encienda su fuego/ y prenda en mi mirada/ su disparo de luz.” , cuya llegada provoca cuestiones : “¿Quién planchará mi piel?/ ¿Quién doblará mi cuerpo/ y lo pondrá en la cómoda/ entre membrillos rubios?” . Consciencia  del límite que se truca en batalla, “La derrota es un tema/ literario y jugoso…” o en pregunta cargada de símbolos: “¿Por qué la nieve en estos álamos/ esbeltos, musicales,/ se desploma tan pronto?/ Ha vencido al fulgor de la glicinias…”



Un poemario homogéneo en el que la levedad del verso no quita el profundo sentido sensorial y de goce que han sido constantes en su obra, matizados en este caso por ese viento frío que empuja a los pájaros a la efímera esencia de su vuelo…







© F.Basallote

Publicado en Papel-Literario . 18/09/09


miércoles, 6 de febrero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Pedro Sevilla, "Todo es para siempre"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES



TODO ES PARA SIEMPRE de PEDRO SEVILLA










Sobre TODO ES PARA SIEMPRE de PEDRO SEVILLA
Renacimiento. Sevilla, 2009




A veces el destino le juega malas pasadas al poeta y a la dificultad de serlo le añade otra peor: la de no poder  manifestar su entidad con toda nitidez, por encima la verborrea de críticos y eruditos que por una tragedia  o simplemente por ese raro placer  de encasillar, catalogar, clasificar o  incluso coleccionar,  en funciones casi de entomólogo lo ubican en un determinado papel, que si su propia calidad no lo evita , será aunque querida y casi somática, una losa indiscutible, una adscripción que en este mundo superficial de las prisas y de los titulares de blogs, parece necesaria , porque no necesita indagadores de raíces, ni investigadores de la verdad íntima y profunda del poeta, basta esa pose de galería para que en un eco multiplicador quede fijada la etiqueta.

Los que pretendemos conocer a Pedro Sevilla, (Arcos de la Frontera, 1959),  sabemos de su maestría en el conocimiento de las claves poéticas de nuestro querido Julio Mariscal; pero sabemos por su obra que la intensidad de dicho conocimiento le viene desde la propia seducción por la poesía, y que no hay asimetría en el desarrollo de su poética. El azar no es menoscabo de la búsqueda, e independientemente de su magistral ciencia de Julio, y siguiendo los consejos de él:” Dios mío, poeta qué difícil!  , su personalidad poética se manifiesta pura y nítida, en  su personal aventura de vivir, en su “yo más profundo,” presente en sus obras aquí antologadas en selección de Enrique García-Máiquez.

Los que traemos el pueblo en los indelebles senderos de la sangre, tenemos una cierta tendencia a elevar la memoria a la absoluta categoría de elegía, y en ella familia, amor y pueblo forman un magma de emociones en el que la pureza del yo poético brota clara como agua de un manantial incesante, que algunos elegidos como Pedro Sevilla son capaces de convertir en oro puro.

Y decimos elegía y se nos atraganta cuánto de fuerza late en aquella adolescencia revivida: “Cómo habré de salvar ahora con poemas/ la luz de aquellos años si su brillo  no brotaba del cielo, sí de mi corazón,/ luminoso y alegre por entonces.”,   muchacho en el que se reconoce: “…este muchacho que aquí véis/ fui, al  parecer, yo mismo.”  Aunque pueda decir que “ Nada más imposible que atrapar con poemas/ la hermosura perdida…”   y con toda su sabiduría  añadir:  “Nunca un poema –aunque cuides/ la rima, su medida perfecta-/ brillar como los ojos de Lucía…” , para decir que : “ …yo pagaría oro,  vendería mi alma, /por volverme  otra vez/ niño de calzón corto saliendo de la escuela/ camino de los brazos de mi madre…” , y afirmar : “ Aquí sobre este folio, para explicar mi infancia, / todo el azul del mundo…”

Y hay en estos versos un corazón, que fue adolescente enamorado que se atreve a decir: “ …y ya puedo morirme porque la muerte es bella/ después de haber vivido un segundo en tus ojos.”, adolescente capaz de negar a Newton  “ porque es mayo/ y va la primavera por la calle/ desmintiendo teoremas,…”  y sentir en las tardes abril “ …a punta de pezones la belleza intimida/ en amplios bulevares a pobres solitarios…”, cuando la certeza de la dicha  estaba aína: “ …El paraíso entonces/ era besar tus labios…”  con auténtica definición científica: “… Que la luz es la auténtica morada de los cuerpos/ lo prueba el acomodo del tuyo en el pausado/ atardecer de julio…”

La familia, los padres, el hijo en el que se reconoce y al mismo tiempo redescubre:  “ A veces, de la mano, salimos a la plaza/ y el calor de la sangre, por cima de la piel, me trae a la memoria, qué curioso, recuerdos de otro niño. Y mucho más curioso, me trae unos recuerdos que yo desconocía…”, o el padre, ausente, presente en el misterio del cante: “Esta noche, en la voz de un gitano orgulloso,/ he sabido el secreto que nos une:/ un dolor transmitido,/ una historia que viene de muy lejos,/ una pasión que va más allá de la muerte.”  Y en este apartado familiar, Julio Mariscal,  “No podía faltar su sitio/ en este libro de familia donde sólo hay lugar para el nombre entrañable de mis padres…”

El pueblo :”Crepúsculo de agosto./ La tarde cae en el huerto/ demorando su oro en los rosales,/en la bíblica higuera, en los dulces planetas del membrillo…”  y sobre todo la poesía como manifestación del yo auténtico: : “¿No es empeño de humo esta acuciante / tarea de explicar una vida, la tuya?…”

Una voz auténtica,  en la que vibra el mejor yo del poeta, que se abre en esta antología  en la que  “a veces tiemblas y que hablan de ti”, de un poeta imprescindible de esta tierra.

© F.Basallote
Publicado en Papel-Literario . 18/09/09

martes, 5 de febrero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Victor Jiménez, "El tiempo entre los labios"





RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES


EL TIEMPO ENTRE LOS LABIOS, de Víctor Jiménez













PALABRA ESENCIAL EN EL TIEMPO
Sobre EL TIEMPO ENTRE LOS LABIOS, de Víctor Jiménez
Renacimiento. Sevilla, 2009




En El tiempo entre los labios, nos ofrece Víctor Jiménez (Sevilla, 1957) una Antología de su obra publicada entre 1984 y 2008, que es además un verdadero manifiesto de su poética en la que son esenciales, como dice en el prologo su editor Fernando Guzmán: “La búsqueda de la intimidad y la revalorización de la memoria”.Y es que la presencia en El tiempo entre los labios del yo íntimo y su fijación asintótica en unos parámetros de memoria no hace sino dar al sentimiento el lugar casi físico de su existencia simbólica, de instrumento de recuperación que vuelve a palpitar en la forma  que Borges dijo : “ Todo poema con el tiempo es una elegía”.


La importancia de la memoria para el escritor y ese renacer de los primeros símbolos emocionales es vital en la poesía en el sentido que dice Antonio Colinas: “toda la literatura es literatura de la memoria.”.Por eso el tiempo, ese gran espectador, que diría el ya citado Borges  se convierte en nuestra propia materia y ese tiempo incesante es fuente de experiencias que permanecen para elaborar sobre los cimientos de los recuerdos, convertidos en símbolos autobiográficos, fijados en el poema en una íntima arquitectura de elegías. 


Hay una intención clara en El tiempo entre los labios de construir o mejor dicho reconstruir  el tiempo en fractales de experiencias en los que la homología en la vivencia o en la temática permita un ritmo en la emoción paralelo al desarrollo de su poesía, al margen de las usuales técnicas de ordenación antológica en las que es normal  la ordenación cronológica de los libros.   Así el libro está dividido en siete partes que logran en su fragmentación edificar una línea poética tan bien  definida: Tiempo de volver, El tiempo y la palabra, Tiempo de sombras, Flor de un día, Tiempo desapacible, El tiempo entre los labios y Del tiempo y la distancia.


Tiempo de volver es el retorno al tiempo primero, convirtiendo  la elegía en cántico de  de ternura: “De aquellos días tibios, serenos de la infancia,/ como vagos esbozos sobre lienzo de niebla/ apenas han quedado, suaves, en mi memoria/ algunas pinceladas …”, o de nostalgia ante la imposibilidad de retornar al gozo de aquella casa primera en la que : “ Y está mi infancia dentro./ Y he perdido la llave./ Y no hay puerta ninguna.” Memoria otras veces tan presente como en el “Puente aquel de San Bernardo,/todavía pasa el tren/ de mi infancia por debajo.”o en aquel índice del paso del tiempo que es el viejo reloj de la estación  cuyas agujas  “se clavan en la una, se te clavan…”


El tiempo y la palabra es una reflexión sobre el acto poético, en el que aparece el poema como salvación  y como talismán contra el tiempo, en una especie de confrontación de lo virtual y la realidad, “…y llamar a las cosas/ por su sombra o su lumbre.”, dirá expresando claramente esta dualidad que perdura en el poema, “Sombra de lo vivido/ y lo soñado…”  o  “Acabo de verterlo en un poema/ que al delirio del fuego arrojo ahora.”. Queda en la niebla la respuesta: “¿Se canta lo que se pierde?/…/ Se pierde lo que se canta”, aunque parezca certeza.


En Tiempo de sombras el poeta se encierra en el paisaje de su intimidad y en los aspectos más sombríos de una sentimentalidad herida: “Hace tanto que anida/ la noche entre tus sienes…”,  que recurre a la memoria como salvación: “En un pozo has caído/ y el agua del olvido/ te llega a la garganta.”, para llegar a la conclusión de que “ Hoy, a ya no sé bien cuántos naufragios/ de sus ojos, al cabo he comprendido/ que el cielo es sólo mi melancolía…”


Flor de un día  es asimismo una faceta de ese cristal en el que el autor refleja sus emociones en una atmósfera sentimental en la que la memoria es trasunto de fugacidades. “Del recuerdo volvía malherido/ y en silencio…”, “Por no decirte amor,/ dolor, ¿te digo olvido?...” y que a pesar de esa instantaneidad cuaja momentos en los que el sentimiento refluye hacia laberintos de conformidad: “ Ahora que me estaba acostumbrando/ a ese sabor sombrío de la ausencia…”,  aunque no sirva para evitar que como Ícaro, el sol, es decir la realidad  “ …acabe derritiendo nuestras alas/ y nos precipitemos/ sin más paracaídas que el olvido,/ inevitablemente/ en el despeñadero sin luz de la tristeza”


Tiempo desapacible es un aspecto de la intimidad en la que el poeta se vuelca sobre su propia imagen en un juego desigual de espejos en el que  “Al fin y al cabo el sueño/ no es más que el anticipo/ de sombra” mientras que afuera “Sigue lloviendo como entonces. Llueve/ y, de tanto llover, la oscura nieve/ del olvido penosamente empieza…”  para concluir: “Y es que nunca sabrás, muchacha, adónde/ puede llegar, en una lenta tarde/ desolada y lluviosamente triste,/ el aliento olvidado de un latido.”


Es El tiempo entre los labios la parte en la que la intensidad de las emociones cuaja en una luz distinta, que se abre premonitoriamente con el poema Abril, “Como la brisa apareció en la tarde/ de aquella tibia calle con naranjos…” y se desarrolla en versos tranquilos, amables, “ Tal vez la dicha sea, entre otras cosas/ cotidiana y hermosamente simples/ venir, como esta tarde, a recogerte,…/  , “ …/Como el rumor del agua entre las piedras./…”, llegando a decir el poeta : “ No es que yo viva para la memoria,/ pero el agua de ayer me sabe a gloria…”


Del tiempo y la distancia es la última parte en la que de alguna forma el poeta asimila espacio y tiempo, ajeno a cualquier pose euclidiana, llegando a decir que “Hay a quienes separa la distancia/ y a quienes siempre los separa el tiempo.” y que termina con la soleá: “Nos va separando el tiempo./  Tú siempre los mismos años/ y yo los que voy cumpliendo.”


Pese a la fragmentación formal, El tiempo entre los labios  es una Antología perfectamente unitaria, en la que bajo el hilo conductor de lo elegíaco se manifiesta una poética coherente y sólida, una visión peculiar del mundo bajo el prisma de la personalidad literaria manifiestamente definida de Víctor Jiménez.



© F.Basallote
Publicado en Papel-Literario . 29/06/2009





domingo, 3 de febrero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Ana Rossetti, "Llenar tu nombre"




RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES


LLENAR TU NOMBRE  de   ANA ROSSETTI











LLENAR TU NOMBRE . ANA ROSSETTI
EDICIONES BARTLEBY


Sobre su Devocionario decía Emilio Coco que su lenguaje es, en consecuencia, extremo, violento, preñado de metáforas relampagueantes, fastuoso, siempre milagrosamente nuevo…, veintidós años después de aquél impactante libro, madura y serena vuelve a nosotros su reino de tan ricos frutos en este libro exuberante de reflexiones sobre el ser de la materia poética, introduciéndose en el alma de las palabras hasta llegar a la profunda médula donde la emoción no es sino una connivencia entre naturaleza y caos, amor y muerte, sufrimiento y gozo, sombra y luz de una manera rigurosamente eficaz, como un certero bisturí que fuese capaz de diseccionar cuánto de luminoso existe en la Poesía. .


A ella, “ ariete contra toda duda y muro,/ conciencia y vaticinio/ toda fuerza creadora te nombra soberana/ y entona tu alabanza agradecida,”  y esa fuerza capaz de crear con su impulso cuando “...se alían perturbación  y cosmos /para producir el universo” con el instrumento más antiguo y eficaz: la palabra, “Ancestral hilandera de nuestro acontecer:/ el cabo que conduce,/ el sedal que fascina,/ el hilo que sutura,/ la hebra que define el cuadrante/ del hielo boreal…”

La Poesía, que “…como la hierba siempre encuentra un resquicio para crecer,/ la poesía rompe sellos y violenta arcanos para enraizar poesía/ donde no hay poesía/ para que haya poesía.” Y penetra en los mundos interiores y exteriores en busca de la emoción , el temblor pavoroso de su manto, el taller donde “…Adentrarse en memoria y diccionario/ como ruedo de noria;”para hacerlo palpable en el escrito ,” donde las constelaciones se estructuran/ bajo una lupa atenta…”


La Poética no es hechicería ni ilusionismo para falsos expertos que “…En vano nos obligan, una y otra vez a que confesemos, a que descubramos el sortilegio o el engaño…En dónde y en qué reside la estructura de la magia…”. Cuando en realidad  “sólo vertemos nuestro asombro en la matriz fecunda del poema.”


Habla de tú a tú a la Poesía y le dice que “Tú no pones distancias./ Tú no estás por encima de las cosas./ Tú, lejos de elevarte sobre ellas,/ las sumerges en ti, o quizás te inmersiones, no lo sé…” y finalmente le pide: “ No me dejes hacer de ti catálogo de mis temores/…/ No me dejes caer, jamás, en mí./ Y líbrame del diablo que acecha en la tristeza…”


Y ante las tentaciones del pan y de los prodigios, evocadoramente rossettianas dice No. “No hace falta subir al pináculo del templo/ para que el mundo que habitamos nos habite. Poseeremos el vacío del universo sólo con invocarte…”


Dice Manuel Rico que “Quizá el oficio del poeta no haya sido otro, a través de los siglos, que llenar de sentido el término Poesía”. En este poemario Ana Rossetti, no sólo se aproxima a esa revelación sino que aún deslumbrada dice: “Por todo ello, gracias te sean dadas,/ Poesía, señora nuestra .”



© F.Basallote
Publicado en Papel-Literario . 10/07/2009




jueves, 31 de enero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Francico Mena Cantero, "Escrito en tierra"




RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES


ESCRITO EN LA TIERRA de FRANCISCO MENA CANTERO












EL LATIDO DISTANTE DE LA TIERRA
A propósito de  ESCRITO EN LA TIERRA de FRANCISCO MENA CANTERO
Ediciones Vitrubio. Madrid


Si sobre la obra anterior de Francisco Mena Cantero ( Ciudad Real, 1934), “El pájaro y su vuelo”,  decíamos en estas páginas   que extremaba hasta el límite su voz para decirnos qué le mueve, qué clave oculta descifraba, en este ESCRITO EN TIERRA, incide el poeta en lo definitorio de su poética, en un escalón más de su propia andadura  por los elementos primarios del mundo en la búsqueda interrogativa del hombre y la fragilidad de su paso, y si en el citado libro el Aire estaba tan presente en la vehemencia del vuelo, del ascesis , de la pureza cristalina de su transparencia,  en éste el otro elemento fundamental sobre el que radica toda existencia, la constancia de la realidad , la Tierra, constituye la  trama esencial  de una poesía entretejida de vida y sencillez, de profundidad y de luz, de musicalidad y ritmo, de pureza formal y absoluta claridad.

Hay en este libro una preponderancia de la memoria, lo vivido de pronto exultante en la luz, en la misma luz donde el corazón surgió la fuente primera, el gozo y el dolor de la tierra tan del hombre como su carne, y en ese retorno a lo elemental como un Beatus ille que trasciende de la elegía hasta hacerse materia fluida sobre el páramo y sobre la flor. Tiene el libro dos partes, en las que el poeta de una forma intencionada modula y fracciona su nostalgia, como escalando el tiempo de su canto en dos escenarios unidos en la emoción pero graduados en la intensidad

En la Primera Parte, volcada al exterior, al espectáculo de la Naturaleza en la que “…El día y su insistencia/ alzarán un altar para liturgia/ de quien aún siente que el tiempo/  está llegándonos de pronto.”, “…para huir, cuando el alba al exilio dulcísimo del campo/ y borrar la ciudad de su memoria.”en clara manifestación de ese canto a la felicidad de lo simple, de ese retorno a la tierra que culmina en el poema Elogio del campo, en el que  con toda su claridad dice: “Aquí las cosas/ poseen nombre propio: / árbol el árbol, luz/ la enorme claridad como enceguece; / o montaña, el latido distante de la tierra; / y amor esto de del hombre/ de consumirse en otra vida./ Aquí la eternidad se agranda…” , en una intensa emoción y goce en   “ Esta vida del pájaro y la flor/ como si no acabara nunca/ la creación del mundo.”, en la que “ Las aves –totovías,/ alondras, estorninos,/ alcaudones, zorzales…/…tienden su canto azul sobre la siembra y el mundo es diferente…”/ .Un mundo luminoso en el que “El espacio/ parece que se incendia/ forjándose en la luz…” La segunda parte, es dentro del retorno a la tierra, la vuelta a las vivencias primeras: el pueblo, la casa, el paisaje , a los que regresa el poeta en medio de una honda meditación que a veces sobrepasa la presencia material y se hace profundidad en la misma memoria que a veces se hace lacerante: “ Diría / que soy  un barco a la deriva/ un espectro en las calles de este pueblo…”, con una dificultad para identificar emociones pasadas : “ Ando por esta casa y no me encuentro…” , como no encuentra el tiempo que se fue: “ Hoy el tiempo no está./ Se ha acurrucado en el reloj/ y se esconde en la esquina de la luz…/”, mas el poeta necesita “… asirse/ a la fugacidad del tiempo, / a las míseras cosas que se dicen/ cuando uno está sentado/ al borde del camino…” y de alguna manera reconocer que “ Recordar es un goce que restaña/ las crueles heridas de los días…” para terminar con un canto de esperanza: “Aún crecen sin embargo/ las flores y la siembra”

En este hermoso poemario resuelto con el estilo característico de Francisco Mena,  con su recurso a la elementalidad de las cosas,  con esa limpieza y claridad del cristal de su visión poética en la que lo elemental trasciende  desde su desnudez de pegujal hasta los frondosos dominios de la luz.





© F.Basallote
Publicado en Papel-Literario . 20/06/2009

 


miércoles, 30 de enero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. María Sanz, "Hypnos en la ventana"




RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES



HYPNOS EN LA VENTANA de María Sanz











INTERLOCUTORA DE SOLEDADES

Sobre "HYPNOS EN LA VENTANA" de María Sanz. XXVII Premio "Ciudad de Badajoz"

Edita ALGAIDA. 2009

 

Dice Biruté Ciplijauskaité, estudiosa de la poesía de María Sanz que ésta “…encaja mejor en el modernismo que en la postmodernidad.” Nosotros no nos atrevemos a tanto salvo que sus componentes de intimidad y soledad determinan una obra intensa, definida, consolidada y en evolución hacia cotas más altas, eso sí, bajo los parámetros inmanentes de una personalidad  “sostenida en su propia voz como interlocutora única de sus soledades.”, en palabras de J. Antonio Ramírez Lozano, otro gran conocedor de la obra de María Sanz. La poética de María Sanz, (Sevilla, 1956) es una trayectoria de soledad e introspección que ha ido evolucionando concéntricamente desde un mundo íntimo y cercano a un universo amplio y difuso en un vuelo racheado, táctil casi, con los espacios que le rodean y con los que crea una atmósfera de aislamiento premeditado, preciso para poder interpretar los signos y el misterio de las cosas; pero con una interrelación, casi compenetración , con los fenómenos que le rodean que le permite ser espejo de sus propias soledades.

Hypnos en la ventana, comienza con la siguiente cita de Joan Margarit:” Cuando el tiempo se acaba, soñar es desolado” y en ella plantea María Sanz su verdad existencial. El hijo de la noche no descansa, se asoma a la ventana, para descender a los paisajes más oscuros, a los espacios descarnados del dolor y el amor, a indescriptible trama de soledades que urde la noche, a la más pura desolación. Y lo hace con unos versos en los que la medida es síntoma del ánimo, con una música suspendida en las bóvedas de cristal de las palabras, que hablan delicadamente de los senderos ocultos del alma, de los temporales de sus mares de una manera contenida, como de quien sabe donde está el cantil que inicia el precipicio…

. “…Ha abierto la ventana del tiempo que precede/ a la errática luz de la naturaleza,/ un ensalmo distinto a lo que ve su anhelo/ de buscar esa sombra  donde estuvo la vida/…/”,dice en su primer poema , que concluye: “Hypnos está cerrando la ventana invisible/ en cuya transparencia no caben realidades./Ahora me pregunto, después de este vacío,/ cómo sobrevivir a tanto sueño inútil.” ¿Escepticismo? Hasta cierto punto si, ya que para la poeta todo es un espejismo , una falacia : “ Nunca será verdad esta alegría/ este rondel de pájaros al alba,…” , o “ Nunca habría soñado/ que la verdad podía/ diluirse en el tiempo…”  para llegar a lamentarse : “ Qué lástima de noche solitaria,/ de lienzos apagados sobre el cuerpo…” “…/…/ Quise coger estrellas/ del pozo de su cuerpo/ pero no me fue dado/ caer en él…”

Pero hay un espacio para la serenidad y la meditación, que por breve no deja de ser una isla en la desolación, “Hoy es sólo un paréntesis/ entre la oscuridad y el desvarío,/…”, aunque venga cargada de designios y trazos de oscuridad : “…Qué difícil/ habitar el amor y darse cuenta/ de que todo es producto del vacío.”, “ No quise ver el alba, no podía/ permitir un exilio/ hacia la claridad…”. En la defraudación del sueño, en la impostura de sus señuelos se abre un hermoso lenguaje: “Cuánta belleza, cuántos frutos, cuántos / reflejos de la noche/ atraviesan mi muerte/ sin la policromía que supone/ darse a la luz por afán de la nostalgia…” en el que la poeta expresa su  desolación: “Ha caído la noche y no encuentra refugio/ más que en esta orfandad que le brindan mis ojos/…”

Y en este juego especular entre poeta y noche, el sueño se manifiesta como una dolorosa herida, tan profunda como la noche de quien viene.



© F.Basallote

Publicado en Papel-Literario 14/06/2009