viernes, 11 de enero de 2013

OPINIONES SOBRE MI POESÍA-X



EN LOS LINDEROS DEL BOSQUE
FRANCISCO VÉLEZ NIETO









Poeta sólido, manantial que no cesa y pintor de acuarelas, Francisco Basallote no es la primera vez que aparece en nuestro Papel Literario, con una reseña sobre sus muchos libros y también por su agudo ejercicio de crítica poética dedicada a otros poetas. Y que la musa no le falte. Poeta de constante creatividad nos llega ahora con un juego de ritmo y color, poesía y pintura, por un bosque lleno de senderos y versos con tonalidades donde “La luz desciende / en esplendor dorado, / bosque encendido”.



Como señala en el prólogo de este  libro Rafael de Cózar, Francisco Basallote es un poeta que además de una ordenada y sólida trayectoria como estudioso, con este poemario confirma de nuevo ese juego equilibrado y armonioso que el creador domina con conocimiento y sensibilidad  mezclando paisaje y poesía, en este caso con el haiku y la acuarela en una envolvente armonía de un mínimo lenguaje descriptivo: “Canta el gallo, / revuelo en el corral, / amanecida”, tres simples versos para anunciar y darle vida al día que llega, porque “Entre los árboles / los oscuros senderos / ¡salta la sombra!.



Y a medida que se adentra en el libro se va confirmando esa astucia y capacidad en la poesía de Francisco Basallote, donde la luz, el color y la armonía de la naturaleza arquitectónica queda, porque “El viento mueve / las hojas de la palmera / y su sombra” igual que cuado se produce un alboroto que “Arrecia el viento, / revuelo de papeles / en la plazuela”  repitiéndose “Una y otra vez, / en la contraventana / toques del viento” Exacta estas dos muestras del aire o el viento por medio de la sencillez expresiva.



Y desde dicha panorámica poética llega “Sobre los árboles / el rojo encendido / de los crepúsculos” Se ha puesto el sol, queda pues “El árbol solo. / Yo le hago compañía / cuando atardece” Síntesis armónica en la descripción de la belleza donde el poeta alcanza una total nitidez expresiva  con un alto sentido de la agudeza en el verso corto, veamos este desnudo dibujo por medio de los versos y los colores donde se refleja la llegada del otoño: “Gamas de rojo / en los claros del bosque, / tarde de octubre” y como un balanceo suave “Muy lentamente / desnuda el frío / a toda la arboleda”



Y en el mar “Vuelan las nubes, / sobre las aguas del mar / una goleta” y “sobre el trinquete / el rostro de la luna, / ¡una guirnalda! Mientras que “Sobre la arena, / hasta que llega la ola, / unas pisadas” y “En los ramajes / un anzuelo enredado, / carpa en el agua” Con este ritmo armónico repleto de sencillez va dibujando el poeta ese exacto juego de tonos y versos con los que engarza este juego de acuarelas y poesía con límpida desnudez de la palabra poética.







Papel-Literario, 14/11/2008


OPINIONES SOBRE MI POESÍA-IX




AMIGO DEL PAÍS- AMIGO

por  JUAN FERNÁNDEZ LACOMBA

 

 

 




Esta Libreta del Caminante que nos entrega ahora Paco Basallote, poeta de Vejer, ciudad clara abierta a los vientos y a la luz casi en nuestro extremo sur, es resultado de un extenso itinerario andaluz. Un acercamiento a una geografía, lejana a veces, otras afectiva, recorrida en un itinerario lento e introspectivo, resultado a su vez, de una interiorización de la memoria con la clarividencia certera de las cualidades de los lugares. Es el resultado de una evocación poética que emana,  a la vez que revela, de un talante y una condición, la condición de ser un “Amigo del País”.

Esa circunstancia de ciudadano cabal, fue favorecida de manera especial durante el fervor de la Ilustración, y en verdad, de aquel fervor es consecuencia la condición ilustrada y poética de nuestro autor. Ese es parte de su talante humanista y de su condición de hombre de cultura. Lo digo como una aseveración y un descubrimiento: esa es la estirpe de la bondad de su bagaje.

Paco es poeta de las emociones, de los sentidos hilvanados con la memoria. La memoria personal y la colectiva. No de otra manera podría tratarse de un “Poeta-Amigo del País”. Ciertamente, como “Amigo del País” se denominaban a los conspicuos miembros de aquellas “Sociedades Económicas”, corporaciones que durante el despegue del siglo XVIII favorecieron el desarrollo ilustrado local. Sociedad Económica de Amigos del País a las que Paco Basallote como testimonio de esa ascendencia, aún pertenece en su Vejer natal. Es, precisamente a esa estirpe ilustrada y cabal, a la que obedece Paco Basallote en su situación de poeta, también del interior gaditano. Hombre de la tierra adentro, del País-todo e ineludiblemente también de su memoria. Un poeta que, sin embargo, no desprecia lo insignificante como parte de un todo. Carpe diem de los sentidos y los placeres que evoca su propia retentiva.  

Quizás esa procedencia gaditana ha ido creciendo en la mirada del poeta, y sin un mar para partir a remotos lugares inéditos, el poeta, aquí, se ha hecho caminante, visitador introspectivo de lo cercano, - con frecuencia lo cercano resulta ser lo más lejano, lo más difícil de encontrar en las tareas cotidianas - ; un viajero-poeta que, en definitiva, se sirve del viaje, de la memoria, del pasado encontrado en los pliegues de la realidad, el la luz, en loas atmósferas, como si de un inspector de los pliegues de la poesía se tratara. Un viajero - fecunda reincidencia - del paisaje y de la evocación, de sus vértigos e imantaciones en el complejo entramado de nociones, de episodios luminosos y oscuros del pasado de los lugares encontrados.

Así, con templanza de años, Paco Basallote se halla como poeta. Transparente, en tonos elegiacos y epigramáticos: como un caminante seducido por escenarios, referentes, por lugares. Por aquellas conclusiones de la desnudez heroica que llamamos historia.

 De manera que, estos poemas bondadosos de esta Libreta del Caminante, que es, como decir, cartas de navegación de la interiorización del paisaje andaluz, de su sensible inteligencia, como pueden comprobar, todos tienen fecha, lugar, dedicatoria, intensidad, extrañamiento, tiempo, fascinación, y afecto.

tenacidad no falta;
 mas si cordura                                               

 Juan Fernández Lacomba.
                                                                                         Sevilla, abril 2007.

jueves, 10 de enero de 2013

OPINIONES SOBRE MI POESÍA-VIII




UNA POÉTICA DEL ESPACIO Y DEL TIEMPO

José Cenizo










            Francisco Basallote (Vejer de la Frontera, Cádiz, 1941) viene desarrollando una obra poética centrada en su personal visión del espacio y del tiempo, sobre todo de los que le ha tocado vivir. El primero, el espacio, traspasado de nostalgia, de historia, se ha localizado bien en la arquitectura de su pueblo natal, bien en la de la Isla de la Cartuja, el Monasterio sobre todo, que tan bien conoce por su profesión y cargos (aparejador que fue Director del Pabellón Real durante la Exposición Universal de 1992).



            Como  se nos dice en la solapa, “Si Manuscrito de Cartuja fue el poemario de la emción ante la Historia, este Segundo Cuaderno de Cartuja es la elegía del tiempo que le tocó vivir y de la emocionada vivencia en un lugar tan signado por la magia de la belleza”. El mármol, la piedra, las construcciones históricas, tan llenas de tiempo y tiempos, están trascendidas en una visión elegíaca llena de matices líricos y estéticos de valía.



            Basallote nos habla de un “espacio encendido” (p. 9), y una “música del tiempo”(p. 10) con un fondo elegíaco y desengañado. Esto se muestra y demuestra, por un lado, por la recurrencia a temas como el “tempus fugit” y el “vanitas vanitatum” (pp. 11,12,17, 18...): “Vimos bajo el Arco de Figueroa / a los poderosos del mundo / y cómo, erguidos en su vanidad, / ufanos se jactaban / sin querer saber que las dovelas / permanecen y de ellos / sólo el eco vacío de sus sombras” (p. 11); “Sólo silencio / donde el poder estuvo / como si el aire / se detuviera en el instante / cristalizado de su pose / y el mármol repitira / los pasos olvidados. // Eco vacío de la nada, silencio sólo” (p. 17).



            Por otro, con el uso de un léxico de evanescencia, frustración, nihilismo incluso: soledad (p. 16), silencio (p. 17), sombras, olvido (p. 20), humo (p. 21), espejismos (p. 31), vacío (p. 32), la nada (p. 39), “sólo silencio” (p. 17).



            Pero este hálito de desaliento queda compensado con un sentimiento claro de hodiernismo, de goce del momento presente, a través de la vida (luz, pájaros, flores...) que rodea a los  mármoles y las piedras inanimadasy leyendas de tiempos pasados. Así, vemos ese “Un gorrión viene de otra parte / y nos despierta” (p. 46) o esa higuera a la que canta bellamente el poeta: “No es sólo sombra / el suelo de la higuera, / múltiple cántaro de la miel / más pura, delicia del corazón / de hombre, su frutal / inocencia bajo la cúpula / verde, no sólo sombra” (p. 53).



            Creemos que este Segundo Cuaderno de Cartuja supone una profundización, un ahondamiento en la poética espacio-temporal de Francisco Basallote, y quizá estemos ante uno de sus mejores libros (tiene más de diez publicados), si no el mejor, en depuración expresiva y aliento emocional.    

miércoles, 9 de enero de 2013

OPINIONES SOBRE MI POESÍA-VII



Un poeta del tiempo y del espacio recobrados

por José Cenizo Jiménez










            Francisco Basallote (Vejer de la Frontera, Cádiz, 1941) es aparejador y poeta. Es autor de varios libros de poesía, que ahora antologa en su última iniciativa, Elemental memoria, obra centrada en sus libros y poemas basados en la visión y recuerdo de la geografía arquitectónica y humana de su pueblo natal, Vejer de la Frontera (Cádiz).

         Observamos poemas del libro Frontera del aire (Vejer, 1988). Aquí la arquitectura y la geología de Vejer es el pretexto o motivo de su propia biografía. Presenta un lenguaje cuidado y de vuelo metafórico, lleno de símiles e imágenes. Basallote crea un diálogo hombre-marco físico, en alas del tiempo y del recuerdo, con poética evocación de lugares y vivencias. “Arco de la villa”, “En la puerta cerrada evocas una infancia” o “Barranco” son muestras de cómo la poesía, aun partiendo de lo concreto (lugares de Vejer, su pueblo), es universal por el acento y la intensión afectiva: “Qué fácil despeñarse / abandonado a la llamada de la Tierra, / como sueño / uncido a su ineludible fin. // Qué mejor vértigo / que la ciega obediencia / a esta sima, / roca abierta / en labios insinuantes, / como sediento vórtice / que en el poniente / extingue fulgores / en exacta victoria / del destino. // Qué fácil, / rodar o morir / en nuestra propia sima”.

         Retorno a Mellaria (Vejer, 1999) es el regreso a sí mismo a partir de la vuelta a su pueblo natal, Vejer de la Frontera, en un paraíso de luz y sierra de la provincia de Cádiz. Espacio y tiempo una vez más como ejes temáticos y sentimentales. Abunda el tono elegíaco, como de nostalgia; así en “Retorno a Mellaria”: “Con las pupilas llenas de recuerdos, / oliendo el aroma de la celinda / en los patios nunca olvidados, / con la punzante carga de mis sombras / ansiosas de tu blanquísima luz / y el corazón oprimido por el llanto / por la ausencia de quienes de su sangre / hicieran río para mi destino; / regreso a ti, ciudad de mi niñez / (...)”.

         La siguiente obra antologada es En las colinas de Bashir (Vejer, 2001), guía física y humana de Vejer, donde la vemos como “ciudad real y, a la vez, mítica”. Insiste en lo que venimos comentando. Con la excusa de los lugares -Vejer, Cartuja- Basallote va recreando su propia vida y exponiendo sus ideales y preocupaciones. Así aparecen el paso del tiempo, la infancia, la memoria, la muerte, el desengaño, y aquí también el amor, amor a un pueblo y sus lugares donde puso y pone el corazón. Surge así el lenguaje amoroso, como en la sensual y entregada “Un cíngulo de seda” (p. 17) -“Un cíngulo de seda / sobre la roca / es el vestigio de mis pasos / en tu cintura / estremecida / por mi nostalgia. / (...)”-.

    La obra siguiente es Cuaderno de Buenavista (col. Envés, Vejer de la Frontera, Cádiz, 2003), cuyo pilar creativo es el recuerdo y la memoria. Luz, sombra, niño o recuerdo son palabras que aparecen entre los rincones de esta obra, empapada de nostalgia: “Impón tus manos / sobre mi vientre / como aquellos días perdidos / en que tus largos dedos, / ungidos de aceite / posaban su sabiduría / sobre mi cuerpo, / y cúrame este mal / de la nostalgia”       

         Por último, Palimpsesto de plazuela (Vejer, 2004), otra rememoración de los lugares de su pueblo, allá donde queda no el olvido, sino la más poética memoria: “Tú eres el centro, / sobre ti se escribe la Historia”.  Y es que la mirada no ha dejado en Basallote de ser, como en los buenos poetas, notario de la memoria: “Eras los ojos / y la memoria, / la médula de la verdad. / (...) Mucho hemos perdido en tu ausencia, / déjanos por lo menos la memoria”. Memoria y poesía, Vejer eternizado, tiempo recobrado: Basallote, poeta del espacio y del tiempo.  Hermosa y elemental memoria.

José Cenizo. Papel-Literario

OPINIONES SOBRE MI POESÍA_VI







MANUSCRITO DE CARTUJA

por  MANUEL JURADO 













No siempre tiene uno la suerte de ver crecer un libro de poemas. Este es el caso de “Manuscrito de Cartuja” de Francisco Basallote. Cuando apenas era un manojo de versos, me lo dio a leer. Luego con una primera hechura organizada y densa, pude revisarlo de nuevo. Él siempre ha confiado en mí, en mi juicio crítico, atención que yo siempre agradezco por lo que significa de fraternidad y nunca de magisterio. Ya una vez finalizado lo revisamos de nuevo. Bien poco había que corregir. A partir de ahí, el libro debía correr su suerte.



Francisco Basallote es esencialmente un poeta del silencio, de recogimiento y la verdad. Alejado de modas y disputas tribales tan frecuentes y tan recientes, su tarea es de una profundización en la expresión y en el concepto. Es el suyo un modo mesurado, lento, trabajado y riguroso de escribir. La actitud contemplativa a veces, no significa en él pasividad o desidia, sino asimilación de la percepción y lo percibido. Su trabajo poético es una labor de orfebrería clásica, eludiendo el barroquismo fácil, envolvente y llamativo. Hay una gran desnudez de pensamiento y forma. Un descamamiento de lo superfluo para dejar bien patente la esencia de la idea y la palabra.



En MANUSCRITO DE CARTUJA aparece Francisco Basallote como un habitante discreto en el recinto cartujano de Santa María de las Cuevas, un hábil indagador de sus secretos fantasmagóricos. Su discurrir pausado y silencioso por los espacios –abiertos o cerrados del monasterio, por sus pasadizos secretos, sus esquinas sorpresivas, sus habitáculos y enterramientos le permite obtener una doble visión de la vida y la muerte, del poder, la vana gloria y la humanidad derrotada. El mundo oculto, intuido, adivinado o evocado, es el eje central de este ejercicio poético de intrahistoria. 



Esta travesía histórica sirve a Francisco Basallote para reescribir una historia ya codificada pero ahora con claves distintas y visiones más humanísticas y personales. Es una interpretación de las claves –falsas claves a veces- del boato y la ostentación, de la humildad y las devociones. El lector percibe esta reinvención del mundo cartujano gracias a la complicidad del poeta.



En estos poemas que la colección Orippo edita y da luz hoy, en esta tarde casi de verano afloran con toda la dignidad y elegancia una reflexión  sutil de las fuerzas que impelen al hombre de todos los tiempos: la vida, la muerte, el poder, el odio, la contingencia humana, el misterio, el placer lícito o ilícito, la verdad o el amor y, en definitiva, el olvido. Y Dios, al fondo, casi sin nombrarse, pero presente, omnipresente.



Francisco Basallote en estos poemas no es un cronista discreto, sino un medium plural que manifiesta hacia el exterior, con una pulida y ajustada línea poética todo el misterio de la vida.


 Dos Hermanas, 15 de junio de 1987



martes, 8 de enero de 2013

OPINIONES SOBRE MI POESÍA-V



Dos palabras



Siempre el advenimiento de un nuevo libro es motivo de alegría para quien lo escribe y lo publica. Pero no es menos el gozo de recibirlo. Y este es el caso hoy. Francisco Basallote Muñoz, [Vejer de la Frontera, España], al umbral de la Natividad, cuando todo mundo se apresta a dicha celebración con los matices culturales propios, me ha hecho llegar su más reciente publicación: Estirpe del azar, IX Premio de Poesía Ciudad de Ronda, Málaga, 2009. El poeta Basallote, es en esencia un poeta de la luz, y en ese afán no descansa por “esmerilar las sombras del tiempo”. En palabras de don Juan M Vázquez Sentí, Francisco Basallote es un poeta de tradición arábigo-andaluza: la nostalgia, la sensualidad, los pequeños detalles, la sutileza y el refinamiento, la hondura de nuestra tierra.

Estirpe del azar, está dividido en dos partes: espacio primero, y sombra adivinada, haciendo un total de 66 poemas. La poesía de Basallote siempre me encuentra: sus versos a menudo genesíacos, reverentes, memoriosos, permiten un viaje hacia el albor del cierzo.

Alzo, pues, mi copa anticipada por el advenimiento de este libro. En algún tren de jazmines amanecidos, la tierra nos salude encumbrada de luceros. El territorio siempre fecundo de la memoria. El árbol de la caligrafía como un pájaro el aire…¡Salud!


André Cruchaga
Barataria, 22.XII.2009



lunes, 7 de enero de 2013

OPINIONES SOBRE MI POESÍA_IV



CIMERA ENCENDIDA
12/09/2008
FRANCISCO VÉLEZ NIETO

SOBRE EL POEMARIO "CIMERA ENCENDIDA" DE FRANCISCO BASALLOTE MUÑOZ, EDITADO POR "FUNDACIÓN GRANADA HISTÓRICA"








Un brindis y homenaje a La Alhambra lleno de luz, color y agua, expuesto en tres partes desde donde se  manifiesta el estado lírico del poeta en su contemplación creadora. La primera parte Palimpsesto es un recorrido por la historia “En el preludio / de las nieves, perfiles del misterio, la luz enciende / los bermejos de la tarde, / pebeteros vitrales de una liturgia / escondida en los pliegues / rotundos de la tierra” Es el primer trazo de color del poemario. En el tercer poema las nieves se deshielan para provocar el milagro del agua “en los hondos arcanos / del fuego de las piedras”.

La noche anuncia el nacimiento de la maravilla “Crecían perlas rojas en los tapices de Iliberia”, y hasta la imperial Roma acata los deseos de una nueva cultura. La Bética se convertirá en jardín de Al-Andaluz. “No sólo azar, / el destino escribía / en los labios del agua / loa cimiento del tiempo” El intervalo visigodo retrocede ante las “Encendidas luminarias” Y “De los lejanos oasis /Y de Persia, de los secos / pedregales de Arabia, / desde el Atlas vecino, / venían cargados de fe / y ausentes de nostalgias”.

El milagro comienza a producirse “El tiempo es sólo un intervalo / entre el sueño y la gloria” y “Lento, / el tiempo madura / la historia,” El poeta se adentra en la segunda parte del Itinerario de la mano y versos de Ibn Zamrak: “Yo soy jardín que la belleza adorna, sabrás de mi si mi hermosura miras”. El poeta se va elevando con su poética: “En la luz se fragmentan / los jardines y los palacios / como en la magia / de un caleidoscopio”, el paisaje es “Todo belleza bifurcada, / no sólo los caminos”, la luz, el agua y los colores se funde, “Bendición en el gozo / de sus delicias”.

Siempre la constancia y fidelidad del agua, la luz y el preciso color acertado en cada espacio del verso que describe facetas de esa maravilla que ha podido resistir el tiempo y la barbarie que el poeta contempla, abraza para poder sentirse algo. Reconocerse “En el juego del agua / la armonía del sueño” Luz de tonos distintos que flota, se meciéndose  en el agua “Te bañas en la aurora / en la desleída blancura / de su luz y es tu piel / estrella de nieve” Así va adentrándose el poeta en la tercera parte, en su despedida. Alcabala de la luz, “En la caída del aire /el canto de las rosas /  y los besos del azahar / bajo el magnolio / y la abierta granada de los sentidos”.

Y logra envolverse en el ensueño de una realidad poética de armonioso abrazo a la maravilla creada por el hombre y su preciso compás de la belleza estética engalanada de la luz, el agua y el color.”Bajo el arco dorado / de un ritmo”.


 www.papel-literario.com 12/09/08