martes, 1 de enero de 2013

BREVE ANTOLOGÍA -VI




AD LIMINA

Inasible, el poder,
en su excelso interior,
erguido,se ensimisma
en su alta clausura.

La cerca que protege
divide lo absoluto:
el imperio reglado
y lo abierto infinito.

Aquí se abre la senda
que conduce al enigma.

La gloria no es más
que una cuestión de límites.

© F.Basallote. MANUSCRITO DE CARTUJA.1996




PUERTA DE LAS CADENAS

Encadenados a la ojiva,
nuestros ojos,
aceptan  el designio.

Refulgen las estrellas de Mena
en el azul,
y sobre la clave,
la heráldica de Bruno.

Claro es el mensaje:
tras este umbral, las cadenas
son del olvido
y de la norma.

Aquí, aún podemos,
salvo la mirada,
liberarnos.

© F.Basallote. MANUSCRITO DE CARTUJA.1996



IGLESIA

Tan despojada de sí
como un olvido;
mas sutil y enhiesta 
en su magnitud de cielo
que limitan el clavo
de Perafán y el bocel
que un viento elevara
en su concavidad
sin sombras. Como una nube,
con tan definida aura
en su inmediatez de luz,
ignora toda ausencia,
ensimismada como está
en su blancura.  

© F.Basallote. MANUSCRITO DE CARTUJA.1996








1 DE AGOSTO


El Norte escribe
en la nostalgia
el frío de la ausencia,
como si el fuego
no hubiese existido.

El cielo destiñe su azul
en cúmulos y cirros
matizados de gris
que enmarcan un celaje
claramente invernal.

Enero triunfa.

© F.Basallote. DIARIO Y CÁBALAS DE AGOSTO.1998



2 DE AGOSTO


Rola a poniente
el norte frío
y el Atlántico estalla
en nuestra piel.

En su giro, el viento libera
al azul de su dosel de nubes
y en su esplendor
el fuego astral
proclama su vigencia.

Mas en su volubilidad
de aire, un nuevo destino
se escribe en las veletas:
un levante de potros desbocados
asola, en triunfo de contradicción,
a la par, nuestro espíritu
y el de la rosa de los vientos.

Ratifica Febrero su locura.

© F.Basallote. DIARIO Y CÁBALAS DE AGOSTO.1998

4 DE AGOSTO


“Vestirá Abril su azul;
-nos dice la sibila -
pero a cambio, este viento
perturbará su paz” .

Y no sabemos
si el vaticinio
es regalía
o veredicto,
al recordar
en cuanto Abril
la paz perdimos.

© F.Basallote. DIARIO Y CÁBALAS DE AGOSTO.1998





PATIO DE LA INFANCIA

En tu mar
de grises losas de Tarifa,
navegué,
carabela de altas rutas,
a las islas
del níspero y del naranjo
bajo el cielo
de la vid y la celinda.

Mas perdí el derrotero
y a otros puertos llegué.

La culpa es del sextante.

© F.Basallote. RETORNO A MELLARIA.1999


POZO

Me acerco a tu cintura
de cal,
                 con el temblor
de quien todo lo arriesga;
pero es vana osadía
el pretexto de ver
en tu espejo invertido
las sonrisas que el tiempo
de tu brocal quitara.

© F.Basallote. RETORNO A MELLARIA.1999


ESQUINA

Se para el tiempo
al doblar esa esquina,
tras la que encuentras
las mismas casas,
con sus patios azules
de sombra y paz,
un cielo idéntico
al que tus soñadoras
nubes volaban
y los silencios
que han ido dejando
aquellos que quisiste,
ya sólo espectros
que vuelven tras la esquina.


© F.Basallote. RETORNO A MELLARIA.1999


LA  BARCA
                                              

Aunque este barquero
no cobre pasaje,
es la nostalgia
el precio voluntario
por acercarnos
a la otra orilla
de nuestro espejo.

© F.Basallote. RETORNO A MELLARIA.1999




BAÑOS EN LA ZUA


La sangre en alas
nos impelía
en  vértigos de  juventud;
la incógnita frontera
justo a los pies estaba.

Quién rehusaría el descenso
a la primera sima.

© F.Basallote. RETORNO A MELLARIA.1999



CHAPITEL DE LA TORRE

                                                              
Tan azul, San Filmo,
en su chapitel
y tan firme,
perenne constancia
de la piedra
ante la voracidad
del tiempo
y del levante,
asoladores ambos
de la vida y el sillar.

© F.Basallote. RETORNO A MELLARIA.1999















ASEDIO

Te cerqué con sigilo,
calladamente,
días  y noches
vigilante en las peñas
donde la luz
modula tus colinas.

Como guirnalda 
que los cendales
de la bruma ciñeran,
te circundaron
en su arquitectura falaz,
ansiosamente, mis deseos.

Esbeltas torres
icé para el asedio
de la inespugnabilidad
ensimismada
del castillo de tu belleza.

Sobre riscos de luz
establecí
los alfiles de mis ensueños
para tenerte
constante en la memoria,
ciudad amada.

Viento fui
para abrazarte
y en el vibrar
de las palmeras
decirte el verso
único del aire.

Te cerqué con sigilo,
calladamente,
como sombra
que de si hace  la luz
inseparable.

Y eres, como un lejano sueño,
 inaccesible alcázar
ciudad que blanca emerge
como espuma de cal
de las verdes colinas de Bashir.

© F.Basallote. EN LAS COLINAS DE BASHIR. 2001


UN CÍNGULO DE SEDA

 Un cíngulo de seda
sobre la roca
es el vestigio de mis pasos
en tu cintura
estremecida
por mi nostalgia.
En tus senos de cal
el plenilunio
es el rompeolas de plata
que con su música metálica,
hace vibrar
las cuerdas del aire
en el olvido de las sombras
que es el éxtasis de amarte,
tan inasible y tan cercana,
mi ciudad nunca poseída.

© F.Basallote. EN LAS COLINAS DE BASHIR. 2001





EMERGES DE LA NIEBLA

Emerges de la niebla
como Venus del mar,
resplandeciente
en tu aura de luz
que la cal amplifica.

Sobre las nubes,
tu solidez es ave
o céfiro liviano,
castillo que el aíre
en su pasión abraza
como un amante deslumbrado.

No existe el mundo,
sólo el milagro
que permite su olvido
y a nosotros gozar
de tu blancura transcendida.

© F.Basallote. EN LAS COLINAS DE BASHIR. 2001




ANGOSTURA

Se abre la roca
solo para el prodigio
de verte arriba
resplandeciendo
en oro tu blancura
que desborda el cáliz
de tus colinas.

Como una pímula
para mirar
tu perspectiva,
garganta rota
solo para el prodigio
de verte arriba,
astral, nimbada
de la cabellera del fuego
que el sol te cede.

Se abre la roca
como se abre el misterio
de verte diosa
alzada en el fuste de mármol
de tu hermosura.

Cuántas veces habré
de recordar esta Angostura
como el primer descubrimiento
en la distancia
de la inaccesibilidad
de la belleza.

© F.Basallote. EN LAS COLINAS DE BASHIR. 2001





CUESTIÓN DE PERSPECTIVA

Aprendí a verte desde lejos,
desde la distancia la perspectiva
se enriquece con el deseo,
así soñarte siempre ha sido fácil,
como un manantial de nostalgias
que fluye dentro
e inunda lentamente
el sequío del corazón,
tanto tiempo en barbecho.

Aprendí a amarte desde lejos,
estableciendo en torno a ti
una topografía del cariño
que en la distancia
reconstruía,
la blancura de tu certeza
que el tiempo no ha borrado.

Desde lejos te miro
para tenerte cerca.

© F.Basallote. EN LAS COLINAS DE BASHIR. 2001


AMADA Y ESQUIVA 

Cercarte ha sido siempre
labor de mi impotencia,
jalonaron mis ojos
tu silueta como borda
su lascivia el deseo
del desamado
en las sedas turgentes
de su tristeza.

Besar el terciopelo
que engalana tu sombra
como reliquia
de mi propio martirio,
¡ Oh noche tan oscura!,
en el envés de tu distancia.

Cercar tu corazón
murado de altivez
fue la tarea
de mis ejércitos
de sueños y poemas
en el empeño estéril
de orlar de tornasoles
la cal de tus almenas.

Beber las perlas
del rocío que adornan
tu manto de esmeralda
fue en la aurora
menester de ángeles
que a mis labios negaron
los tiempos de ignominia.

Cercarte ha sido siempre
prueba de mi impotencia
por eso ahora, cuando solo
soy memoria
te cerco en el recuerdo,
mi ciudad tan amada
y tan esquiva.

© F.Basallote. EN LAS COLINAS DE BASHIR. 2001








BREVE ANTOLOGÍA -V



PARA EL IDILIO


Ya es Primavera
para el idilio.

Te vestirá de verde
y el viento
moldeará tu talle,
senos de la mies,
dulces olas fecundas
para ser coronadas
suavemente
por este barco de cal.

© F.Basallote. FRONTERA DEL AIRE. 1988


ALCÁZAR

De plata,
castillo de las nubes.
Ah, fortaleza efímera.
Metal de sueños
desleído en el éter de la sombra
o señuelo con que el vivir
construye arquitecturas falaces.

De plata,
sí, materia astral;
pero inaprensible fulgor,
al borde del tiempo
como plano refringente
tras cuya aduana
quiebra la luz.


Solo  águilas de sol te anidan,
solo en tu ola
la espuma del deseo
eleva su arrogancia,
dulce victoria de tus brazos,
ilusión, castillo, nube...

Alta, siempre arriba,
para que ascenderte
sea el premio de la espera.

© F.Basallote. FRONTERA DEL AIRE. 1988





EN LA PUERTA CERRADA EVOCAS UNA INFANCIA

Si como un reptil
se te enrosca la emoción
al árbol de las lágrimas
al poner los pies en este umbral,
no lo hagas porque evoques
los días del limbo,
hazlo precisamente
porque es triste
que el único destino de las puertas
sea cerrarlas...

© F.Basallote. FRONTERA DEL AIRE. 1988



CORREDERA

Arcángeles azules
en alazanes de viento,
ejército de luz
bajo los muros.

Detrás,
con displicencia
de vaho y sombra,
late la piedra
en su blancura,
espectadora ciudadela
en el torneo
entre el ejército del sol
y el del olvido.

© F.Basallote. FRONTERA DEL AIRE. 1988


CALLEJÓN DEL FUEGO

Te nombra
el fuego más antiguo
con el que la cal
sonríe
y en equilibrios de alquimia
muda
su frialdad de máscara
por el incandescente
alarido
de un geranio.

© F.Basallote. FRONTERA DEL AIRE. 1988


PLAZUELA

Ni plaza,
solo un  cruce
en el laberinto en que te buscas,
rellano en la escalera de subirte,
Vejer arriba, más aún,
mas allá de los signos del recuerdo
aureolado en estas piedras,
compás de S.Francisco,
parada y fonda.

Qué silencios,
- voz de ceniza -
pregonan en ti
el terror oculto, el gozo olvidado,
la estéril  vanidad,
el hambre y toda sus liturgias,
las interminables ambiciones...

Ni plaza.

Portillo o gárgola
por donde el tiempo escupe
la gran miseria de ser hombres,
memoria colectiva
que alguien define como Historia,
plazuela solamente.

© F.Basallote. FRONTERA DEL AIRE. 1988




BREVE ANTOLOGÍA-IV






Una  instantánea
del árbol en otoño:
pose de danza.


En el almendro
la luna floreció
en primavera.


Codal de nubes
es el alto ciprés,
por si se caen.


Llanto de sauce,
un modo vegetal
de padecer.


Siglos y luz
tornearon el fuste
del viejo olivo.


Sobre el naranjo
exprime su dulzura
la luz del sol.


¡Ay la  celinda !
Como nieve de estío,
blanca y efímera.



Enhebra el pino
para el tapiz del bosque
miles de agujas.








BREVE ANTOLOGÍA -III







 Muere el mar con el estío; recobra tras él su fría lámina,
la tersura de antes de los barcos,
 un brillo metálico de espada,
 insensible a la música de la sangre que, como pez, anidó en su hondura.

La bruma, en la que se suicidan las algas,
eleva el decorado de la tragedia,
 contaminando su impudicia letal el velamen de la rosa.

 En yeso y ceniza cristaliza el fuego, apenas recordado en el
 espejo de la luna donde se ahorcan las últimas gaviotas.

 En los mástiles, que tras el naufragio, emergen en la
escollera del acíbar, anuda el viento la perenne memoria,
 como único blasón de la derrota.

 Muere solo el mar

©F.Basallote. SOLO EL MAR.1989




INSTANTE VULNERADO


Sigue destilando la rojez
el cenit
hendido en su cintura.

Queda la túnica del tiempo
vulnerada eternamente
por el viento de la duda,
y por esa cobardía
de ola que refluye
tras el beso
del mar en que navegas.


Ya no es impóluta la esperanza,
sembraste la blasfemia del temor
en estos pliegues
y la pureza del instante
es un pájaro
prendido en el recuerdo
y en los garfios de la angustia.


©F.Basallote. SOLO EL MAR.1989



NIEBLA


Absurdo, ineficaz proel,
sin ojos, aplastados por el fuego,
¿ a qué misión te aferras,
minando el mar de incertidumbre ?

Puedes obcecarte
en la perforación del muro
o en ramificar la duda
en interminables laberintos;
una ola y otra ola
ocultarán la espita,
no cederá la solidez
del castillo que labró
tu sórdida materia.

Girará el navío en tu ceguera,
ebrio el timonel de tu sinuosa guía,
espiral inacabada
en la búsqueda estéril,
oculto el rayo
por la imprevista noche.

Tú serás el responsable
del círculo sin fín.

Sólo tú eres la niebla.


©F.Basallote. SOLO EL MAR.1989



OCASO


Lentamente,
la goleta que el arrebol enjoya,
- masteleros y trinquete de rubíes,
velámen en que la rosa arde
concentrando en su fulgor
el viento del destino -
se desliza,
arrastrando hasta el vórtice implacable
la vívida secuencia de los dias esplendorosos,
los deseos en flor de este jardín de mar
y el jolgorio de los pájaros
con que la luz cantó el estío.

Una gris y cruel cuchilla,
manos de noche,
arrasará sus velas.

¡ Desolación de la dulzura !

Un naufragio de sol
enriquecerá tu abismo.


©F.Basallote. SOLO EL MAR.1989


   
LAS LUCES DE LOS PUERTOS


Apenas hendirás la noche
buscando las luces de los puertos,
la ilusión de unos fanales,
- cegado el faro de tu vida -
pondrá la efímera frontera
en tu oficio de soñar,
el cénit alegre de un instante
se convertirá como es costumbre
en la ácida odisea de despedirte,
epílogo del lúcido momento
del cielo amanecido frente a tu proa.

Se evanescerá como una sombra tu destino,
esa agua cavará tu débil quilla
y el residuo de tu viento
escribirá estrellas como lágrimas.

El disfraz de niebla con que el mar
oculta su impudicia
elevará de nuevo el muro.

No llegarás.
©F.Basallote. SOLO EL MAR.1989








UMBRAL DE LA TORMENTA


Más allá de la fronda enjaulada
en las crines del deseo embridado,
más allá de la epidérmica frontera
de las manos atadas a tu frente
y del espejo que olvida imposibles,
más allá del amanecer,
está el umbral de la tormenta.

Sólo el tiempo escribirá la clave
sobre el azul, abierto, casi libro
para que puedas descifrar el cielo.


Mientras,
anuda el cabo a ese noray.


©F.Basallote. SOLO EL MAR.1989





TIMONEL


Qué fácil definir la dicha:
una palabra
y una copa que llenar,
un árbol de sol
y este oleaje,
pétalos de miel
entre las manos,
- un dulce instante
hecho futuro -,
un océano abierto
en toda su hondura,
el cielo en flor
entre tus labios
y tu navío,
- foque de luz,
bauprés avante -.

Tuyo es el mar,
aunque no tengas destino.

©F.Basallote. SOLO EL MAR.1989