domingo, 6 de abril de 2014

ARTICULOS. LA BELLEZA DETENIDA



LA BELLEZA  DETENIDA













Junto al amor y la memoria, en cierto modo uncidos  a él, el paso del tiempo es una de las constantes en la Poesía. Desde siempre han cantado los poetas la fugacidad del tiempo. El “tempus fugit” cuya expresión aparece por primera vez en los escritos de las Geórgicas, de  Virgilio: «Sed fugit interea fugit irreparabile tempus».o sea: "Pero entre tanto huye, huye irreparable el tiempo…”.  Ante ese fluir del tiempo, Horacio  dirá en sus Odas: “Carpe diem quam minimum credula postero”," Aprovecha el día, no confíes en mañana". Para el problema irremediable no existe otra solución que aprovechar el tiempo como sea…  Aunque lo verdaderamente necesario, sería detener ese paso implacable… Así Goethe, en el gozo del instante llegó a pedir: ¡Detente, instante! ¡Eres tan hermoso! y otro poeta, distante en el tiempo y en el espacio, el mexicano José Emilio Pacheco llegará a decir: “A mí sólo me importa/el testimonio/del momento que pasa/” .Encontramos en la poesía actual casos en los que destaca ese brillo fugaz del instante:


En  Aluvial (Poemas 2007-2008),(Pre-textos, 2010), de Tomás Segovia(Valencia, 1927)    hay una presencia  luminosa de la naturaleza,     tratada de una manera casi franciscana. Dirá:  “Las hojas allá arriba están danzando/ Balancean sus ágiles racimos/ de indolente minucia…”, y al modo de Issa Kobayashi le hablará al viento: “No te quedes allí en esa media altura/ leve viento indeciso…”   y gozára con los árboles en primavera: “ Están los chopos ya metiendo la cabeza/ En este limpio sol tan de primera agua…” y con los pájaros: “Los pájaros saltando revolviéndose/ Dentro del blando seno del follaje/ Que traspasa un sol aúreo…” , deteniendo el tiempo en sus versos claros.


Es El umbral, (Pre-textos, 2011),  un poemario de Mª Victoria Atencia (Málaga, 1931), en el que, manteniendo las coordenadas esenciales de su ubicación poética, muestra una disposición  a incluir algunos aspectos si no nuevos, si con otro sentido- de ahí el nombre del poemario- , un sentimiento  en el que el tiempo delimita espacios elegíacos en los que la función de la memoria participa de una manera más intensa aunque sin dejar de lado esa pureza del presente tan propia de su poética , “ el fulgor del instante”. Y late en esa búsqueda el ansia de posesión de ese fragmento de tiempo: “Qué puedo hacer en lo que va de instante/ de un tiempo sucedido y ya hueco de ti/…/ qué puedo/ hacer sino inventarte…”,  y se preguntará: “Y cómo he de nombrarte, hallazgo mío, /…/…fulgor de ese instante/ en que fueses haciéndome y rehaciéndome…”.  ´Siempre la luz, la  belleza de la naturaleza: el agua, los pájaros, las flores, los árboles en una presencia que, dual, se manifiesta al mismo tiempo en meditación, como el íntimo envés del mismo espejo trascendiendo la realidad al canto o al ensimismamiento: “ Los pájaros también, los pájaros que eran/ como una reflexión que mantuviese/ suspensa de las alas su respuesta,…”




En Mundo dentro del claro (Tusquets,2012), Vicente Gallego (Valencia,1963) alude al mundo en relación con el espíritu.   Este libro es una celebración total del  universo: una profunda oda a lo natural, a lo puramente sensorial, dentro de una armonía. Hay dentro de esta  poesía una serie de elementos que la hacen distinta, muy cercana a la forma oriental  ya vigente en la frase zen que encabeza el libro: “ El verdadero vacío, la maravilla de las cosas”  y presente en todo el poemario por esa aproximación al haiku, no solo por la consagración de lo  instantáneo y su imbricación absoluta en la naturaleza, sino por su sintetización formal: “Se hizo sin pensar/ me vi partiendo, al borde del camino/ la rama del hinojo/…”, toda una “iluminación”  al más puro estilo zen. Hay en todo el poemario un tono celebratorio, una especie de canto al mundo y a sus elementos: “Suavidad de este aire,/ beso audaz de la tierra,/ perdón claro del fuego,/abismo de la luz,/ murmullo de las aguas,/ ¿no ha de alzarse mi estrofa?/…”  y al mismo tiempo una clara intención de depuración poética: “ ¿Se puede con el hueso del poema/ -pelado del decir, servido en blanco- / convidar su pulpa, darlo pleno?/…”, para llegar a decir: “descárname, palabra, y abre mundos.”, como sistema de profundización en este territorio de la pureza del poema, que se ciñe al misterio de lo sencillo y de lo instantáneo, para la mejor interpretación del mundo: “En este eterno instante/ todo está comprendido, lo grueso, lo sutil,/de la cósmica noche y de su día.”. Y al mismo tiempo una comunión con él: “ Bajo la dejadez del cielo azul,/ a orillas del mar, cumplido el día,/ arena entre mis dedos, sal de amor/ en esta intimidad de la ola blanca”, tan hermosamente definida y tan contundente: “ En el pecho sufrido de la noche,/ la plata del lucero.”,  bajo el poderoso influjo  del  instante luminoso: “…Antes, antes, entero y vivo, un destello –la avispa-/ prendió fuego a los mundos.”.

En “Canción errónea”, (Tusquet, 2012), Antonio Gamoneda, escribe unos poemas que dejan al margen su hondo pesimismo y su constante aproximación al vacío, en los que de pronto aparece una especie de contemplación de la belleza del mundo, de ese “accidente” entre dos inexistencias, que él canta en la gloria de su belleza efímera. Y en este canto hallamos poemas en los que ese instante es magnificado como sucede en este poema a Venecia:  “…Veo el perfil de las ojivas cárdenas/ y grandes lámparas sobre el agua nocturna./ Vivo la incandescencia y me invade un clamor: un mar de música/ se aloja en mis cabellos./ Es/ la hora sin tiempo/…Mira ante ti/ como si fuera a amanecer.”,  en esa “hora sin tiempo”  aparece el milagro luminoso del instante, el tiempo en su máximo esplendor.





Lola Mascarell , (Valencia, 1979), con “Mientras la luz” ha obtenido el XIII Premio Internacional de Poesía Emilio Prados, del Centro Cultural Generación del 27. Editado por Pre-Textos (Valencia, 2013), “Mientras la luz” es una constante celebración del instante, ese espacio breve e intenso entre la luz que aparece y su despedida, ese “mientras la luz” permanece en el fulgor de su exuberancia esplendorosa. En el primer poema del libro que se titula de igual forma, dice: “… Todo está en la ventana, soy el marco/ que reúne y contiene los compases/ de este instante inmortal, de este intervalo./…”. Y en esta celebración hay un cierto paralelismo al haiku, en cuanto la poeta se coloca fuera del suceso, como aquellos haijines recorre su camino y descubre el  espíritu del mundo: “ …Frente a mi, en el jardín, sobre la hierba,/ hay un pájaro muerto/ con las alas abiertas hacia el cielo.” ; llegando a aproximarse tanto al haiku como en: “…El oro atenuado de la tarde/ dibuja en el vacío/ un camino de polvo y de nostalgia  , “…Recuerdas, y es muy nítido el recuerdo,/ las palabras leídas tantas veces,/…” .  

Susana Benet, (Valencia, 1950) es una de las mejores escritoras de haikus de España. En La Durmiente, usa el formato poético español, en verso libre, sin dejar de sentirse en todo el poemario la presencia de un hálito de instantaneidad y de contacto con la naturaleza propios del haiku, al mismo tiempo que de búsqueda de la belleza que, simple, y al estilo del gran maestro Buson se manifiesta en todos ellos. Poemas hermosos, generalmente breves, en los que el magistral empleo de la síntesis y  la sugerencia derivadas indudablemente del mundo haiku, provoca instantes poéticos de brillante esplendor, llenos de inmediatez.   Poeta íntimamente ligada al haiku, no puede prescindir en su obra de la sombra del pequeño poema japonés, que aporta a toda su poesía sus parámetros esenciales como instantaneidad  y naturaleza, manifestándose en algunos poemas con toda su claridad: “Inmóviles las hojas en sus ramas/ se sumergen en la extraña quietud/ de los troncos dormidos,…”; “…Ya oscurece. También  mi corazón, /  / cierra sus pétalos”


Perteneciente a la generación de los noventa, Coriolano González (Santa Cruz de Tenerife, 1965). es un referente de la nueva poesía canaria. Coriolano González es un perfecto conocedor, mejor dicho maestro o haijin , como demuestra su inclusión en los más prestigiosas Antologías del haiku en España como son : Poetas de corazón japonés (Antología de autores de “El rincón del haiku) (Editorial Celya. Salamanca, 2005) y  Perros sin dueño, Antología de haiku. Facultad de Derecho, Univ. de Castilla- La Mancha.  Albacete, 2008. Para Bashoo, considerado el padre del género, “ Haiku es lo que está sucediendo en este lugar en este momento…” , de acuerdo con la doctrina Zen que  predica la iluminación súbita o satori  , afirmando que el estado satori es aquí y ahora mismo, un instante que es todos los instantes, momento de revelación en que el universo se manifiesta.  Y en ese estado de plena iluminación, Coriolano González nos entrega  La luz, nombre acertado para la  plenitud escrita en más de cien haikus y en catorce tankas, con los que se acerca a la inmediatez de la tierra , de su tierra, haciendo real la frase del maestro. A lo largo de sus haikus detiene el tiempo en el instante  de lo únicamente numinoso.


Aurora Saura  (Cartagena, 1949)   en   “Si tocamos la tierra” (Los libros de la frontera, 2012), cuyo título, inspirado en un poema de Ángela Figuera, quiere «sugerir lo que se siente cuando se está en contacto con la realidad, aunque esta a veces también produzca sueños. Búsqueda a través de un  largo sendero  a modo de los antiguos monjes budistas que detenidos en el momento del satori  escribieron esos bellos y breves poemas japoneses a los que se acerca la autora al tocar la inmediatez : “ La eternidad solo / podría ser ese instante/ en el que -dicen -/ el aire está tan quieto/ que el agua se olvida de helarse./…” , la iluminación del fulgor instantáneo  en el poema japonés tanka: “Secretamente,/ tras la fiesta del ruido,/ de madrugada/ se prepara el consuelo: cantará la calandría.”.  Naturaleza en el fragor de su momento más luminoso: “En la locura de la mañana/ de los vencejos/ surge una tórtola sola,/ ebria por un momento/ de esta necesidad del grito/ y del vuelo/ compartidos.”, en el instante puro de su música más clara: “ Los mirlos se han callado, pero/ pudiera ser su canto/ esto/ que repercute./”

Como la  pintura y la fotografía, la poesía tiene el poder de paralizar el tiempo, de detenerlo en el fulgor de ese instante en el que la emoción que nos produce el esplendor de lo exterior se magnifica en nosotros, deteniendo si no el tiempo si lo efímero de la belleza. 
©F.Basallote







miércoles, 2 de abril de 2014

ARTÍCULOS. LA NOVELA NEGRA NÓRDICA y SUS ORÍGENES.









LA NOVELA NEGRA NÓRDICA y SUS ORÍGENES.





 













Sin duda  la novela negra nórdica es hoy la más abundante y vendida del mundo, pudiendo afirmarse que hay un “boom” de la novela negra nórdica, y autores como Stieg Larsson, Henning Mankell, Arnaldur Indridason o Jo Nesbø están entre los más vendidos en el mundo, liderando un género negro que, cada día, gana más lectores. 


Lo cierto  es que esta "moderna literatura costumbrista" ha arraigado en una sociedad del bienestar en declive. Los países nórdicos tienen, por ejemplo, las mayores tasas de delitos por mil habitantes de toda la UE. El 20% de las mujeres reconoce haber vivido algún episodio de violencia doméstica y el acoso escolar causa estragos . Unido esto a la existencia de mafias de extranjeros fijadas tras los sucesivos episodios bélicos y políticos en todo el mundo que aportaron núcleos de refugiados desde hispanoamericanos hasta iraníes, pasando por los de los países del Este que han afianzado mafias muy peligrosas.  










Está claro que este “boom” literario, no es sino la consecuencia de un trabajo callado en el mundo de la creación literaria originado por una pareja de novelistas que llevaron los postulados del 68 a este campo y que son el origen de toda esta novela negra. . Se trata de  Maj Sjöwall y Per Wahlöö escritores de origen comunista. Tras contraer matrimonio escribieron en pareja diez novelas protagonizadas por el inspector Martin Deck. Wahlöö, nacido en Goteborg (1926), periodista especializado en crímenes, murió prematuramente a los 49 años de edad, mientras que Sjöwall, nacida en Estocolmo (1935), todavía vive. Varias de sus obras han sido llevadas al cine: ‘Roseanna’, ‘Un hombre en el tejado’, ‘‘El hombre del balcón’, ‘El maratón de Estocolmo’ y ‘Beck’. En sus novelas retratan una Suecia oscura y gris en la que siempre hace mal tiempo. El grupo de policías que dirige Martin Beck se enfrenta a los diferentes casos desde la paciencia y el escepticismo de quienes saben que las cosas, a menudo, no son lo que parecen.









Para Henning Mankell  en el prólogo de Roseanna, la primera de las diez novelas de la serie de Sjöwall y Wahlöö, aparecida en 1965, y recientemente reeditada, nos dice: “No sabría decir cuántas veces me han preguntado qué han significado para mí los libros de Sjöwall y Wahlöö. Creo que cualquiera que haya escrito sobre crímenes como reflejo de una realidad social ha sido inspirado, de una manera u otra, por ellos. Rompieron con las tendencias preexistentes en la novela policíaca”. En ese sentido Arne Dahl  dice  “Es raro que una tradición literaria tenga unos auténticos padres. Y aún más raro que los tenga todo un género.” 












 Y el noruego Jo Nesbo dice:  "Al igual que otros escritores como Raymond Chandler, Dashiell Hammett y Georges Simenon, Sjöwall y Wahlöö han creado el género, las expectativas del lector de cómo ha de ser una novela policíaca y, con ello, el punto de partida, el grado cero a partir del cual todo escritor cuya obra lleve en la cubierta la promesa de novela policíaca comienza su comunicación con el lector".






No cabe duda que la extraordinaria difusión de la trilogía de novelas policíacas Millennium, formada por Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire , obra póstuma del periodista y escritor sueco Stieg Larsson  ha sido decisivo para la publicidad y el conocimiento de la novela  negra sueca, que durante las dos últimas décadas ha estado centrada en las novelas de Henning Mankell – la primera de ellas Asesinos sin rostro, de 1991-  y especialmente en su protagonista el inspector de policía Kurt Wallander,  un personaje repleto de humanidad y de sensibilidad , que lo mismo que resuelve el más complicado asesinato se vuelve a sí mismo para quejarse de su destino y pensar que debe jubilarse para dar paso a una sociedad posmoderna que lo avasalla y que parece ya no entender.










Estos éxitos no son sino la referencia universal de una literatura que con nombres como los también suecos: Asa Larsson, cuyas novelas Aurora Boreal y Sangre derramada, han obtenido sendos premios como mejor Novela Negra Sueca ; Jens Lapidus, con la Trilogia Negra de Estocolmo, Arne Dahl  seudónimo de Jan Arnald, autor de una serie denominada Misterio, Camilla Lamberg, cuya Princesa de hielo fue un éxito de ventas con millones de libros vendidos, o Mari Jungstedt , con su obra “Nadie lo ha visto” Una generación de novelistas que han conseguido dar un giro a la novela policiaca, convirtiéndola además en novela social, descriptiva de la problemática de la sociedad posmoderna de la que Wallander, tanto se queja.







 Una generación no exclusiva de Suecia, ya que en todos los países nórdicos  existen escritores de este género que ha pasado a ser denominado genéricamente como “novela negra nórdica”.  Así citaremos en primer lugar al islandés Arnaldur Indridason, un autor que se desenvuelve, como pocos, en la tradición más realista del género negro: aquella que prefiere, sencillamente, contar una historia: siendo La mujer de verde una obra que aúna desarrollo, estructura y personajes tan normales y parecidos a los vemos cotidianamente.

El noruego Jo Nesbø en su novela  Petirrojo,   da a conocer a Harry Hole, el agente que ha protagonizado sus obras y que es el culpable de que hoy se le conozca como uno de los grandes autores policíacos escandinavos, que al igual que su colega Wallander en Mankell, es un genio de la investigación acompañado de algunas manías y defectos que lo hacen más humano. También son noruegas  Karin Fossum y Anne Holt. Karin Fossum es la creadora del inspector Konrad Sajer. Es una de las autoras más consolidadas de la nueva narrativa policíaca escandinava. Su estilo se centra en la introspección y las motivaciones psicológicas de los personajes que protagonizan sus historias. Ha obtenido el premio de los libreros noruegos por ¿Quién teme al lobo? Anne Holt, ex ministra de Justicia de Noruega,  es en número de ventas la gran reina de la novela nórdica. Sus personajes  el  superintendente Yngvar Stubo y la criminóloga Inger Johanne Vik, forman un dúo implacable, que en su última novela Una mañana de mayo, deberán investigar el secuestro de la presidenta de EE UU durante una visita a Noruega.

Citaremos también los autores finlandeses Leena Lehtlainen cuya serie protagonizada por la agente de policía Maria Kallio, iniciada a mediados de los noventa con Mi primer muerto, de la que se han publicado once libros, la han convertido en la autora de novela policíaca más conocida de Finlandia, con veinte traducciones y más de un millón y medio de ejemplares vendidos en todo el mundo.,  y Arto Paasilina, con su Delicioso suicidio en grupo, en la que  con humor, ironía y sarcasmo, crea una fábula en la que desenmascara los atajos hacia la muerte. Mencionaremos igualmente al danés Meter Hoeg  que con su obra  La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, se ha  situado en lo más alto del panorama literario danés, y con  éxito de crítica y público en todo el mundo.  

 

 



 

 

Como dice el novelista noruego Jo Nesbø,: “la novela negra europea bebe de un único origen: Maj Sjöwall y Per Wahlöö”. Sean pues estas  líneas un reconocimiento  y  humilde homenaje a esta pareja de escritores que fueron capaces de revolucionar un género, que de algún modo ha cambiado en el mundo entero.
© F.Basallote